sábado, 28 de enero de 2012

Cosas de Otro Mundo (y de éste también).

El clásico afiche de la película de 1982
y que hoy en día resulta ser uno de los más populares
en este arte.


    1982 fue un año inolvidable para el cine fantástico, de ciencia ficción y terror, puesto que estuvo lleno de estrenos cinematográficos con películas que se transformaron no sólo en clásicos, si no que se constituyeron muchas veces en el referente a la hora de apreciar un buen filme del género.  La lista es larga y acá destacan muchas películas que además poseen un estrecho raigambre literario, puesto que corresponden a adaptaciones de obras narrativas; esta fusión de ambas expresiones artísticas permite un producto mucho más refinado y en algunos casos con personajes que ya cuentan con una popularidad y carismas demostrados ante el público.  Es así como aquí destaca, por ejemplo, la primera adaptación para cine de la obra de Robert Howard y su tan querido personaje de Conan el Bárbaro, por John Milius y con un joven Arnold Schwarzenegger.  Otras películas que nos regaló este año fue la primera obra hecha con gráficos computacionales, Tron; el ya director de culto George Romero, realizó su primera incursión en el trabajo de Stephen King con Creepshow; Ridley Scott, quien también hoy en día está considerado entre los grandes, llevó a las salas por primera vez las alucinantes y esquizofrénicas historias de Phillip K. Dick, con lo que para muchos es considerada la mejor película de la década: Blade Runner.  También un director irregular, pero aún así estimado como Tobe Hooper, dio para las audiencias su mejor trabajo con Poltergeist; Steven Spielberg estrenó una de sus películas más recordadas, queridas/u odiadas con E.T; El Beso de la Pantera, fue un remake inolvidable para muchos, con Nastassja Kinski y Malcolm McDowell en su esplendor, actualizando una película de clase B en blanco y negro.  A su vez como una mezcla de géneros, se dio a conocer un verdadero filme de culto: The Wall, con la inolvidable música de Pink Floyd y la gran labor de su director Alan Parker.  Por otro lado, la saga cinematográfica de Star Trek tuvo uno de sus mejores momentos con Star Trek II: La Ira de Khan.  También un Sam Raimi recién saliendo de la universidad, realizó su primera versión de Evil Dead, con lo que iniciaría no sólo una nueva saga, si no su particular forma de filmar.  Desde Italia, Dario Argento nos entregó otros de sus filmes clásicos con Tenebre y un jovencísimo Tim Burton logró que los estudios Disney lo tomaran en serio, al producirle su cortometraje en honor al actor de recordadas películas de terror Vincent Pryce: Vincent
     …Todo el listado anterior ilustra lo fructífero que fue este año en materia del cine fantástico, de terror y ciencia ficción.  Y es así como también dio a luz a otra película, que en la actualidad está considerada como una de las mejores cintas de terror jamás filmadas y que a su vez ha sido tantas veces homenajeada, ya sea en el mismo cine, televisión, cómics u otros.  Me estoy refiriendo a The Thing, conocida por estos lares como El Enigma de Otro Mundo o simplemente La Cosa.  El filme fue dirigido por otro de los directores que hoy en día es considerado como uno de los “Maestros del Horror”, John Carpenter, quien por primera vez pudo hacer un filme apoyado por un gran estudio, Universal, contando con un presupuesto que le permitió dar al mundo a uno de los monstruos más increíbles visualmente hablando, con escenas que incluso en el presente causan impacto por su realismo y cantidad de sangre, tripas y demases a la hora de mostrar los estragos provocados por la criatura extraterrestre que hace de las suyas.  La película en cuestión ya era un remake o mejor dicho una nueva y mucho más fiel versión de una novelita corta de otro maestro: John W. Campbell Jr., escritor de ciencia ficción que es considerado uno de los responsables de la llamada “Edad de Oro de la Ciencia Ficción”; su fama fue gracias a su trabajo como editor en la revista Astounding Science Fiction, donde publicó a otros escritores de fama en la actualidad como lo son Isaac Asimov, A. E. van Vogth, Robert Heinlein, Theodore Sturgeon y muchos más.  La novela de Campbell se llama Who Goes There? y en su momento fue traducida al español, pero lamentablemente es más que difícil de encontrar.
Una de las tantas facetas híbridas de la criatura.
    The Thing trata sobre un grupo de científicos que en su base en la Antártida se las tienen que ver con una entidad alienígena capaz de imitar cualquier forma de vida, absorbiendo y matando en el proceso a su víctima para lograr su metamorfosis.  El filme, como la novela corta en la que está basada, versa acerca de la enorme capacidad de sobrevivencia del ser humano en medio de uno de los parajes más hostiles del planeta y donde la criatura es una manifestación más de las fuerzas de la naturaleza, a las que el hombre desde tiempos inmemoriales debe domar, superar o sucumbir.  La paranoia que trae para los protagonistas no tener claro quién es en realidad su vecino, pudiendo ser cualquiera el monstruo devorador, responde muy bien al consabido  temor yanqui ante el extranjero y lo diferente; además, el filme fue hecho en plena Guerra Fría y donde un monstruo como el ya citado bien recuerda la preocupación ante el comunismo que para los gringos pone en peligro su “derecho sagrado” de la diversidad e identidad propia. El dilema mostrado entre estos hombres, muestra las consecuencias  morales que implica sospechar de quien está al lado y más encima la terrible decisión que implica salvar la vida propia, ante la posibilidad de convertirse en el responsable de que un mal como el ya mencionado llegue a la civilización
    Muchos son los elementos que se conjugan para convertirla en todo un referente a la hora de hablar no sólo de buen cine de terror y ciencia ficción, si no que de la cinematografía mundial de calidad.  Todas las actuaciones son sobresalientes, mostrando con convicción la dificultad de la comunión entre hombres aislados y atemorizados antes un peligro mortal que no pueden comprender.  Fue el segundo trabajo de Carpenter junto a su amigo el actor Kutt Russell, luego de la película para la televisión Elvis, que hicieron en 1979 (posteriormente la misma dupla haría tres filmes más como lo son Escape de Nueva York, Rescate en el Barrio Chino y Escape de los Ángeles); aparte del solvente trabajo de Russell, destaca otro gran actor, el afroamericano Keith David, quien también se repitió el plato con el director, en la soberbia Príncipe de las Tinieblas
    En una época en la cual pese al experimento de Tron en los gráficos computacionales, los efectos especiales se hacían a través de la animatrónica, por medio de recursos mecánicos, el trabajo de los especialistas Rob Bottin y Stan Winston  en el diseño de monstruosidades híbridas, se convirtió en un plus a la hora de apreciar esta película; es más, cada vez que la criatura hace su aparición, es con un aspecto diferente, cuál más espantoso y lovecrafniano. 
    Otro punto fuerte del filme es la música creada por Ennio Morricone para ambientar y acompañar la trama, otorgándole en algunos de los momentos más atemorizantes, un apoyo que permite insinuar la presencia del mal en más de una ocasión; a su vez el maestro italiano logró “imitar” las propias composiciones minimalistas y electrónicas del propio John Carpenter para algunos de sus otros filmes como Halloween, La Niebla o La Villa de los Condenados (como dato curioso que corrobora la falta de profesionalismo y subjetividad de los responsables del detestable Premio Frambuesa y que se supone “premia” a los peores productos de Hollywood, en su momento tuvieron el descaro de nominar a Morricone por Peor Banda Sonora debido a su trabajo para The Thing).
Gran portada de uno de los cómics
que editó Dark Horse.
    Durante años (o décadas) los seguidores del filme esperamos una continuación que rindiera tributo a esta obra, incluso ya se hablaba de una posible precuela que contara el origen del monstruo, de la nave extraterrestre que lo trajo a la Tierra y de cómo los de la base noruega, que salen al principio de largometraje, tuvieron su encuentro con el monstruo; incluso se llegó a considerar muy fuertemente la posibilidad de que fuese el mismísimo John Carpenter quien hiciera este nuevo filme.  Sin embargo lo único que hubo para conformarse, fue una serie de cómics que en 1991 editó Dark Horse y tal como caracteriza a la compañía, el gore no faltó a la hora de mantener el espíritu de la película en que se inspiraban. Pero no todo el mundo tuvo acceso a estas joyitas del cómic, menos quienes vivimos en el último país del mundo.  
     Y no fue hasta casi treinta años después del estreno de la película de Carpenter, que por fin se realizó y exhibió en los cines, esta esperada nueva película.  Al final se optó por una precuela que menos mal logra conectarse por completo con los eventos del filme original.  No obstante, no tuvieron a John Carpenter detrás de las cámaras, optando por un director holandés apenas conocido, Matthijs van Heijningen Jr y que pese a todo salió bien de su debut gringo, razón por la cual para este año estrenará una película de zombies. 
    La precuela transcurre inmediatamente antes de los sucesos ya conocidos y termina justo cuando debería comenzar el filme ochentero.  Por lo tanto lo que se cuenta en esta película es la historia de los noruegos, de modo que la mayoría de sus personajes son de esta nacionalidad, siendo gran parte de los diálogos en su idioma. 
    Hay algo que desde mi “humilde” opinión considero tonto a la hora de apreciar esta obra y es que tuvieron la poca original ocurrencia de titularla The Thing, como si se tratase de un remake en vez de en lo que en realidad es; esta pésima decisión, hace que para quienes no conozcan su precedente, bien piensen que se trata de una nueva versión o, en el peor de los casos, crean que se trata de una historia sin antecedentes.
    Es cierto que en muchos casos, la película repite ideas de su predecesora, como muchos detractores de ésta afirman, pero ello es ya que mantiene así la misma atmósfera enrarecida del filme de Carpenter.  Tal como en la película de 1982, hay una escena en la cual los sobrevivientes deben improvisar una prueba para corroborar la verdadera identidad de cada uno y descubrir al alienígena oculto entre ellos; no obstante en esta nueva película el recurso para hacerlo difiere de manera muy original con respecto a lo ya visto; a su vez esta misma escena ya había sido homenajeada muchas veces, destacando el capítulo Ice de la primera temporada de Los Expedientes-X, el final de la tercera temporada de Star Trek: Abismo Espacial 9 y la película de terror  dirigida por Robert Rodriguez, The Faculty (1998) y que por acá llegó con el nombre de Aulas Peligrosas. Por lo tanto y considerando lo anterior, no podían dejar de hacer en este filme su propio tributo a tan memorable momento de la historia del cine.
    La película de John Carpenter tiene como característica, poseer sólo protagonistas masculinos, de modo que quizás uno de los mayores aportes de este nuevo largometraje fue hacer que su protagonista fuese una mujer.; también se debe considerar que hoy en día sería considerado “machista” realizar un nuevo filme sin contar con la presencia de mujer alguna. Ahora bien, este inserto femenino en la trama se hace bastante convincente, puesto que este personaje es una científica estadounidense a la que los noruegos piden que los asesore cuando encuentran a la criatura congelada.  De este modo se incorpora al grupo de los noruegos en la Antártida, donde además hay otra fémina.
    Un gusto que otorga esta precuela para los fanáticos del filme precursor, es el hecho de que la nave extraterrestre que apenas se vislumbra en dicha obra, aquí se aprecia harto e incluso, poco antes del clímax, se la muestra en su interior.  No obstante tal como en la primera de las películas de la saga de Alien, donde el monstruo también proviene de una nave extraterrestre, tampoco se explica 100% el verdadero origen de la criatura; este recurso usado tantas veces en las historias de este tipo, donde se mantiene el suspenso respecto a la génesis de un mal tan ominoso, hace mucho más respetable y adulto el producto final (en vez de inventarse un origen chapucero que le quitaría misticismo al alienígena).
    El diseño de las distintas facetas del monstruo no se queda atrás respecto al trabajo mostrado con anterioridad, incluso en esta nueva película se permiten ciertas licencias que parecieran estar inspiradas en obras del animé como Urotsukidoji; esto debido a que en algunas de las manifestaciones del ser, se observa uno que otro elemento sexual.  Para lograr estas monstruosidades, acá se optó por alternar entre los efectos clásicos de animatrónica y los digitales…mas en algunos momentos el abuso de las técnicas computacionales, se notó al no haber un esmero en hacerlas por completo verosímiles en su textura y con ello se hizo evidente lo artificial de los agregados por ordenador.
    Otro punto que cabe mencionar a la hora de hacer una crítica de esta precuela, es que a mi parecer su punto más débil es la música que lo acompaña.  Habría sido genial que el compositor elegido para crear la banda sonora hubiese sido el propio Ennio Morricone (quien pese a su avanzada edad estuvo por acá en Chile el año pasado, dando una segunda temporada de conciertos), empero tuvieron la mala ocurrencia de contratar a un mediocre compositor como lo es Marco Beltrami, quien fue incapaz de crear como mínimo un pegajoso tema central y acompañar dignamente la enrarecida atmósfera del filme.  Hubo momentos en que se quiso rendir homenaje a Morricone usando su partitura original, pero ello sirvió más para evidenciar la paupérrima labor de Beltrami, quien ni siquiera tuvo la idea de hacer una variación de las notas del maestro.
    Considerando todo lo anterior respecto a la nueva The Thing, es un filme recomendable que no peca de serle fiel a su antecesor, otorgando nuevos sobresaltos y mereciendo bien ser valorada como una película que cumple la loable función de entretener; es cierto que en manos de un director más experto en el género, habría resultado mucho mejor, y para qué decir si ese artesano hubiese sido nada menos que John Carpenter, pero eso sólo pasó en nuestra imaginación y en una realidad paralela donde Volver al Futuro fue protagonizada por Eric Stoltz  y Doomsday no mató a Superman, si no a Batman.

Un muy feo y "minimalista" afiche para el filme del año pasado.

sábado, 21 de enero de 2012

“La Tía Carola” o el Arte del Engaño.



    Todo el mundo (por acá) conoce al Chavo del Ocho y no me refiero sólo al personaje, si no que más bien al show completo donde un grupo de adultos disfrazados de niños, retratan al mundo infantil con ternura y mucha imaginación…Pero si uno mira con detención, puede darse cuenta de que en medio de las ingenuas aventuras de sus personajes, el autor (Chespirito) refleja en sus niños también al mundo adulto, con sus fortalezas y con sus debilidades.  Ahora bien, lo que menos le interesa a Chespirito es hacer crítica social, puesto que para él lo importante es entretener, y de paso, sobrecoger el corazón de sus espectadores al provocar la reflexión ante la humanidad de sus protagonistas.  Todo el mundo sabe que el mismo Chavo, Kiko, la Chilindrina, Ñoño y Pompis son adultos disfrazados, donde se nota bajo sus disfraces convencionales que sus actores hace rato dejaron la infancia…y sin embargo las historias que nos cuentan sirven para ilustrar verosímilmente unos cuantos aspectos de nuestra sociedad (y de ahí la universalidad del Chavo del 8 y sus amigos, puesto que lo que es concerniente al México de los setenta y los ochenta, es al Chile de esa época, al de ahora, al del resto de Latinoamérica y aquí y en la quebrada del ají).  No obstante no es de Chespirito y/o del Chavo de lo que quiero hoy hablar (o “escribir” mejor dicho), si bien  me sirven para introducir las ideas que deseo desarrollar y plantear en estos momentos.
     Adultos haciendo de niños abundan por montón, pero hay una obra en especial que quiero presentarles y que me ha hecho escribir mi primera crítica teatral: La Tía Carola.  Este título que puede resultar confuso y además traernos reminiscencias de corte familiar o de nuestros recuerdos preescolares y de la enseñanza básica, no es otra cosa que una soberbia obra teatral nacional que hoy en día se presenta en el país.  Cuando escribo esto, los habitantes de la capital nos encontramos en los últimos días de la XIX versión del Festival Santiago a Mil, año en el cual se han presentado numerosas obras nacionales y extranjeras de gran calidad la mayoría (incluyendo al mismísimo Circo Chino, que fue un sueño hecho realidad para mí verlo tan sólo la semana pasada).  Es así como una de estas producciones corresponde a La Tía Carola, la cual desde el año pasado en nuestras salas de teatro ha ido cobrando no sólo popularidad, si no que también bastantes elogios entre su público y la crítica especializada; de este modo fue seleccionada para la versión 2012 de dicho festival de teatro, que nos trae este bello arte a los santiaguinos muchas veces de forma gratuita, ya sea en un montón de salas, como en lugares públicos y con ello acercar la cultura a una mayor audiencia de todas las edades.
    Al entrar a la sala el espectador escucha de fondo canciones del célebre (y querido) grupo de música infantil Mazapán, lo que de inmediato ayuda a crear un ambiente engañosamente tierno a lo que se desarrollará dentro; puesto que la música de Mazapán, la numerosas referencias a la cultura popular televisiva y en general ligada a los infantes, no son otra cosa más que elementos para envolver al público en una historia donde no todo es lo que parece ser.  De este modo tanto el nombre de la obra misma, la escenografía que representa un particular jardín infantil y los personajes que interactúan para disfrute de quien entra a ver la obra, corresponden a algo que va más allá de la idea de Chespirito de representar al mundo de los niños.  Es así como La Tía Carola se transforma en un medio para contar a través de una historia supuestamente llena de candidez, el conflicto de personajes sumidos en la apariencia y el conflicto de tener una existencia donde lo que menos importa es la verdadera felicidad personal.  Y pese a todo, la obra saca risas como pocas, es una soberana heredera de las comedias clásica de Moliere, con personajes estereotipados, caricaturescos y hasta rayanos en la parodia.  Por las mismas razones, esta pieza teatral no sólo entretiene, si no que también hace crítica social  y refleja en su particular forma de presentar un kindergarten, nuestra idiosincrasia chilena actual.  Pero pese a lo que podría parecer en una primera lectura simplona, la crítica no está hecha hacia nuestro sistema educativo, si no que el dedo más bien apunta hacia los poderes fácticos y el supuesto profesionalismo de quienes desde el gobierno, "trabajan" para el pueblo.  Es así como La Tía Carola está llena de múltiples referencias a la cultura pop, permitiendo sus alusiones de supuesto contenido infantil, reírse y de paso señalar nuestras debilidades como nación y particular sistema político “neoliberal”; así es como se presentan de algún modo dentro de la misma obra no sólo el ya citado grupo Mazapán, si no que también Spiderman, el mono Elmo de Plaza Sésamo, la Mochila de Dora la Exploradora, Hanna Montana, el Profesor X de los X-Men, Dexter (el niño científico de Cartoon Network, no el psicópata), Justin Beaver y muchos más que bien podemos reconocer e identificar como parte de nuestro asidero cultural  y mediático.  Puesto que somos lo que vemos, leemos y escuchamos y con ello una obra como esta logra crear en el espectador esa sensación de identificación, al apelar a nuestros conocimientos como miembros de esta sociedad que es el Chilito de hoy en día.
    ¿Y de qué trata la famosa Tía Carola? Como ya me conocen algunos, no es mi ánimo contar TODA la historia, de modo de no quitarles la sorpresa a mis receptores.  De modo, que como acostumbro, a grandes rasgos me referiré a de qué trata esta obra.
    La tía Carola es una profesora parvularia que se encuentra reemplazando a la titular en un preescolar, puesto que supuestamente la otra tía se encuentra enferma.  Nada más comienza la obra, se hace una revelación: en la sala de clases hay alguien que no es lo que aparenta ser y de este modo le corresponde a los protagonistas (y al público), descubrir quién es el mentiroso, puesto que además más de un secreto esconde el recinto educativo.  No resulta difícil, sospechar de la Tía Carola, con su lenguaje coloquial y casi poblacional, que de inmediato hace dudar de su identidad; también al parecer le “queda grande” su nuevo trabajo y “apenas se la puede” con las labores demasiado sofisticadas a las que están acostumbrados sus nuevos alumnos.  Pero no sólo la tía Carola resulta ser un personaje ambiguo, puesto que los niños del jardín también poseen una que otra característica anómala y bizarra: empezando primero por la inteligencia de cada uno de ellos, que sobrepasa la de un adulto promedio y luego por sus diferentes personalidades que los convierten en un grupo heterogéneo y singular.  Los niños están estupendamente caracterizados por los actores, así como la misma tía Carola, alternándose entre ellos la ternura e inocencia real de esa edad (los cuatro y cinco años respectivamente), con los aspectos menos virtuosos de nuestra adultez.  A ratos pareciese que las interpretaciones están sobreactuadas, pero no es así, puesto que a la largo lo que se nos muestra es la caricatura de la realidad; y si lo anterior implica hacer de la mímesis del teatro una burla, pues bienvenido sea y más si se logran tantas carcajadas en el público.
   La obra entregra más de una sorpresa, como lo pueden ser cada uno de los giros inesperados en los acontecimientos.  Los autores, quienes se hacen llamar ingeniosamente Los Contadores Auditores, juegan con un montón de recursos audiovisuales, donde lo lúdico y el color abundan para entregarnos una historia memorable e inolvidable.  Tanta creatividad a la hora de dramatizar la historia, como los mismos giros argumentales del texto, hacen pensar que de seguro sus autores gustan de las narraciones donde la imaginación desborda y la fantasía, la ciencia ficción y el terror son pan de cada día; de este modo la propia Tía Carola es el producto de una mezcla de géneros donde las confabulaciones, el uso indiscriminado de niños genios y la contingencia nacional se mezclan en una obra para nuestros tiempos y que de seguro podría llegar a ser apreciada más allá de la inmediatez.


lunes, 9 de enero de 2012

El Mejor Batman de Todos (3° parte).



3- The Batman (2004-2008).

    Fue en un ya lejano 1939 que en el número 27 de la revista Detective Comics, apareció la primera aventura de un personaje con el nombre de The Batman, siendo que al tiempo después se le llamaría simplemente Batman.  Es así como resulta interesante que la tercera serie moderna sobre el Caballero Oscuro lleve por título The Batman, puesto que de las cuatro a las que les dedico estos artículos, es la menos fiel a la continuidad de los cómics.  Y es así como esta serie que optó por dar su propia versión del personaje, se alejó del trabajo hecho por Timm-Dini y nos presentó a un Batman que si bien obedecía al estereotipo clásico del superhéroe, en sus historias primaba más la aventura y las batallas con sus enemigos, que la profundización en los dilemas internos de sus personajes (no obstante aún así hubo capítulos maravillosos donde se procuraba entender el conflicto emocional de estos, si bien  no era la temática habitual de la serie).  Esta visión particular del enmascarado creó gran división entre algunos seguidores puristas de los programas anteriores, y de la historieta también, puesto que en The Batman el origen de varios de los villanos, por ejemplo, difiere bastante de las versiones consideradas con canónicas y/o de las revistas.  No obstante, pese a su desapego a muchos de estos elementos considerados sagrados para algunos, el programa en cuestión supo ganar su público y conseguirse el respeto de muchos, lo que bien se puede observar en sus nada menos que cinco años de duración con 13 episodios por cada una de ellas (65 en total), incluyendo una película.
    Dentro de sus características, se puede afirmar que aquí no se profundiza en la vida de Batman como Bruce Wayne, por lo que sus amoríos y relaciones sociales como “el soltero más codiciado de Ciudad Gótica” apenas se tratan.  En todo caso en la película Batman v/s Drácula sale Vicky Vale, la periodista con quien tuvo un romance en los cómics y en el primer filme de Tim Burton.  La periodista en esta película animada logra tener importancia y por primera vez (y única) en The Batman, se aborda la solitaria decisión del superhéroe por relegar su vida sentimental,  por sobre las necesidades de los demás.
    Otro dato curioso sobre The Batman es que el programa comienza cuando el superhéroe ya lleva tres años de cruzada justiciera y sin embargo es a partir de este aniversario que recién empieza a enfrentarse a sus archienemigos; es así como en el primer episodio conoce nada menos que al Guasón y a lo largo de la mayoría de cada uno de los capítulos de la temporada inicial, irán apareciendo varios de sus contrincantes de peso: el Pingüino, Gatúbela (con el correspondiente flirteo y caracterización ambivalente de esta ladrona de “buen corazón”), Bane, Man-Bat, Mr. Freeze, Luciérnaga, Ventrílocuo y Scarface y muchos más.  A lo largo de las cinco temporadas se incorporan muchos más de los villanos del guardián de Ciudad Gótica, no obstante se echan de menos personajes emblemáticos como Dos Caras, el Sombrerero Loco y Ras´al Ghul.  Frente a este hecho de que los tres primeros años este tipo de criminales ni haya hecho aparición en la vida de Batman uno se pregunta… ¿Y entonces a quiénes se enfrentó entonces? A delincuentes comunes se supone, si bien habría sido más que inteligente que exhibieran uno que otro capítulo que versara sobre estos primeros años.
    La estética de la serie posee cierto carácter de animé en el diseño de los personajes, en especial en cuanto a la gran proporción de sus ojos (en especial cuando usan máscaras); los cuerpos de los personajes tienden a ser estilizados, alargados, lo que les otorga un aire elegante.  No obstante una verdadera marca en cuanto a la estética del programa es el uso de cielos rojos, verdes, morados y de otros colores, con lo que se agrega una atmósfera surrealista al paisaje,
   Las dos primeras temporadas tuvieron un opening rockero compuesto por The Edge, el guitarrista del famoso grupo irlandés U2; ya las siguientes tres temporadas contaron  con otro tema de entrada, aunque bastante bueno, poseyendo éste fuertes reminiscencias del de la serie de los sesenta con el gordinflón Adam West.
    Tal como conté más arriba, esta serie no responde en su mayoría a los orígenes clásicos de muchos de los archienemigos de Batman, dándoles una génesis muy distinta.  También a muchos de ellos los hicieron más ágiles en la pelea cuerpo a cuerpo, incluyendo saltos mortales y todo eso, pudiendo enfrentarse a Batman en batallas bien coreografiadas y propias de la mejor de las películas de artes marciales (esto se evidencia mejor en personajes como el Guasón y el Pingüino). Sin embargo, otro aporte al respecto en el programa resulta ser el diseño elegido para muchos de estos villanos, quienes si bien siguen los parámetros clásicos, poseen aquí estéticas particulares que a continuación comentaré con detalle, como también me referiré a sus nuevos orígenes cuando corresponda:

  • Guasón: Para nada se menciona su origen, pero sí en esta serie se le da un aspecto bestial, “gorilesco” que enfatiza su naturaleza anómala; aumentan su volumen corporal, incluso se ve hasta musculoso, con un pelo de rastafari, todo un conjunto pesadillesco que es acompañado por una mandíbula y dientes de animal salvaje; a esta imagen animal o primitiva, se agrega el hecho de que siempre anda descalzo.  En cuanto a su personalidad, sigue siendo el mismo Guasón que todo el mundo conoce: inteligente, irónico y malvado. En la serie le acompañan dos payasos gordos de aspecto demasiado serio y flemático en contraste con su jefe.
  • Pingüino: Llama la atención el hecho de que los responsables del diseño de personajes, hayan optado por la versión mutante de la segunda película de Tim Burton y que también se usó en las primeras temporadas de Batman: la Serie Animada; esto, puesto que acá Oswald Chesterfield Cobblepot tiene sus manos palmeadas y un rostro deforme que lo asemeja a las aves de quienes recibe su apodo.  En el resto, sigue siendo el mismo Pingüino de las historietas, salvo en que la serie no trata sus contactos con la mafia, aunque sí es fiel a su elegancia y gran capacidad para la intriga.  A su vez en la serie le agregan la compañía de dos misteriosas y aterradoras mujeres mudas, de origen supuestamente japonés y que usan máscaras blancas, además de largas y afiladas garras en las manos.
  • Mr. Freeze: A diferencia de la versión fatalista y honorable, propia de tragedia griega y de ópera que nos mostraron Bruce Timm y Paul Dini, este Mr, Freeze es un patán.   En The Batman es un ladrón de poca monta, no un científico de inteligencia privilegiada, quien tras sufrir un accidente al ser perseguido por Batman, se ve convertido en el adefesio que es; de este modo culpa al Enmascarado sobre ello, si bien aprovecha de sus nuevas facultades para cometer crueles crímenes.  Es despiadado y no posee nada de humor, a diferencia de personajes como el Guasón, el Pingüino y otros.
  • Bane: Otra revisión del personaje.  Aquí oficia de mercenario y carece de la inteligencia superdotada del Bane del cómic y de la serie original de Timm-Dini; tampoco posee el aire casi mesiánico y carismático con el que habitualmente se le conoce.  No se hace relación a sus antecedentes latinos.  En apariencia es un tipo delgado que usa traje oscuro, pero al inyectarse veneno su masa corporal crece de forma hipertrofiada y su aspecto resalta el color rojo que corresponden a sus músculos intervenidos químicamente.  Considero que este gran malo del cómic estuvo mal aprovechado en la serie, puesto que pocos capítulos se le dedicaron, teniendo diálogos de poco peso.
  • Acertijo: Una de las mejores recreaciones de la serie, en especial porque fue lejos el malvado al que más se le trabajó desde el punto de vista psicológico, dándosele además un singular aspecto.  En The Batman el Acertijo es un hombre joven (veinteañero) delgado, de pelo largo y tatuaje facial que en un principio pareciese ser gay, hasta que en la cuarta temporada en un gran episodio se cuenta su origen secreto, lo que pone en duda su homosexualidad.  No aparece hasta la segunda temporada y resulta ser uno de los mejores aportes a la serie.
  • Cara de Barro: Resulta a éste tener sobre sus “hombros” el peso del personaje trágico del programa.  Para ser más exacto, en el show se muestran a dos Cara de Barro (siendo que en el cómic existen al menos tres que reciben este nombre).  El primero de ellos resulta ser alguien cercano a Batman, quien por culpa nada menos que del Guasón sufre un espantoso accidente que lo convierte en una criatura metamórfica; debido a este hecho se transforma en una víctima que en medio del conflicto de la pérdida de su identidad, se vuelve uno de los enemigos más poderosos de Batman (y con ello se da el tópico de las historietas de superhéroes, donde quien fue tu mejor amigo, ahora es tu peor enemigo).  Sin embargo en la cuarta temporada aparece un nuevo Cara de Barro, más ajustado a uno de sus símiles de las revistas originales y que a diferencia del primero en la serie, sí resulta ser un verdadero criminal.
  • Killer Croc: Como en muchos de los cómics su apariencia es por completo bestial, un verdadero lagarto antropomorfizado. Pero en la serie se le otorga una inteligencia mucho más fina que en muchos de los cómics y en especial en la primera serie a la que he dedicado estos artículos.  Es irónico y por ello demuestra tener buen humor, a su vez es mucho menos misántropo que el Killer Croc al que estamos acostumbrados ver.
  • Ventrílocuo/Scarface: Ambos mantienen en la práctica las mismas características con los que se les conocen, siendo el primero la personalidad débil y dulce del mismo individuo, que bajo la figura del muñeco se manifiesta en su aspecto más siniestro y manipulador.   Sin embargo el agregado que le otorgó la serie a estos especiales villanos, es que aquí Scarface, tal como el personaje de la película homónima de Brian de Palma e interpretada por un joven Al Pacino, tiene su mismo aspecto de gángster latino (con aros incluidos); esto último lo  diferencia del clásico mafioso italiano con el que en un principio se caracterizó a éste.
  • Hugo Strange: Como en el cómic, es un brillante psiquiatra obsesionado con la figura de Batman.  Tal como en el episodio de Batman: la Serie Animada es  alguien de edad madura y no el hombre atlético y más joven que busca suplantar al Cruzado Enmascarado.  El programa lo muestra como el jefe del Asilo Arkham, siendo capaz de las manipulaciones más aberrantes para lograr lastimar a Batman; los episodios dedicados a éste, son en realidad memorables y en muchos casos corresponden a algunos de los guiones más adultos que posee la serie.
  • Hiedra Venenosa: Esta versión corresponde a una adolescente caprichosa que fue la mejor amiga de Bárbara Gordon (Batichica), por lo que carece de la mente superdotada de su modelo original (quien es una científica malograda).  Aquí Pamela Isley es una jovencita descarriada que oficia de ecoterrorista y que por uno de esos “habituales accidentes” en este tipo de tramas, sufre una mutación que la convierte en el ser superpoderoso que es.
  • Harley Quinn: En la cuarta temporada es introducida la novia del Guasón, estando el guión del capítulo hecho nada menos que por su creador: Paul Dini.  Éste logró ser fiel a sí mismo, como también a dicho personaje tan querido, puesto que le otorgó un nuevo origen más que interesante y aún así respetó su errática personalidad.  Acá sigue siendo una psiquiatra enamorada del Guasón, pero en vez de haberlo conocido durante su trabajo en el Asilo Arkham, esta Harley Quinn trabajaba en un programa de TV donde le daba extraños consejos amorosos a sus invitados y espectadores.

    Bueno, luego de este repaso por algunos de los personajes más destacados en el programa, en cuanto a las adaptaciones que se les hizo, resulta importante revisar cada una de las temporadas que comprenden The Batman.  Todas ellas se caracterizaron por poseer cierta línea argumental unificadora, pese a que fuese de episodios unitarios y es así como estas tramas modelaron las historias que se fueron dando a lo largo de sus cinco años de emisión.
    La primera temporada comienza cuando Batman ha cumplido ya tres años al servicio de la comunidad de Ciudad Gótica.  No obstante es a partir de esta fecha que el encapuchado debe empezar a usar toda su destreza, ahora que comienzan a salir a la luz enemigos que como el Guasón y otros requieren trucos más ingeniosos.  Durante sus andanzas, Batman ve que tras su pista se encuentran dos jóvenes detectives de la policía, Ellen Yin, quien recela del justiciero, y Ethan Bennett, quien no sólo es el mejor amigo de Bruce Wayne, si no que también mantiene una posición mucho más empática que su compañera hacia el superhéroe.  De este modo la temporada tratará acerca de los primeros enfrentamientos de Batman a villanos de peso, su adaptación a este tipo de peligros (como cuando debe acondicionar un robot especial para defenderse ante amenazas como Bane) y su preocupación a no ser descubierto por los dos detectives que andan detrás suyo.  El final de temporada doble es inolvidable en su dramatismo y recreación del archienemigo Cara de Barro.
    La segunda temporada es mucho mejor que la anterior, puesto que ahora los guiones se permiten jugar con las posibilidades, luego de que Batman ya tiene a su haber una considerable galería de villanos.  De este modo muchos de los episodios mostrarán alianzas entre los enemigos del Señor Oscuro, para conseguir sus nefastos designios; es así como encontramos duplas como las de Luciérnaga y Mr. Freeze, el Pingüino y Gatúbela, de nuevo el Pingüino y ahora con Man-Bat, lo que culminará con un soberbio final de temporada en el que tres de los villanos lucharán por ver quién tiene el poder en Ciudad Gótica.  A su vez Batman aparte del siempre leal Alfred, tendrá ahora a una nueva aliada, siendo ésta la mismísima detective Yin.  Esta amistad y alianza también significará mayores problemas con la ley, puesto que el jefe de policía lo ve como a otro delincuente y con ello al tener en la mira a la detective, Batman tendrá nuevas preocupaciones.  Un tan buen personaje como la detective Yin, bien merecía desarrollarse mejor, apareciendo durante el resto de la serie, lamentablemente después de estas temporadas, nunca más se volvió a saber de ella.  Por otro lado la temporada termina con la incorporación a la serie, de uno de los personajes más queridos del universo batmaniano.
     Sobre la tercera temporada, cabe destacar que comienza con un potente capítulo doble donde se introduce a Batichica.  Este evento contrasta por completo con el canon de los personajes DC, puesto que hasta ahora siempre Batichica había entrado en el cómic mucho después de Robin (en cambio en esta serie es al revés).  No obstante la compañía de la joven superheroína es a regañadientes de Batman, quien pese a las claras dotes de la muchacha, apenas la acepta con él.  Pasarán muchos capítulos como para que la considere como a una verdadera aliada y le entregue su confianza absoluta.  Toda esta subtrama de la temporada sirve como punto de madurez en el personaje mismo de Batman, puesto que al aparecer Batichica y aceptarla como tal, Batman está asumiendo sus responsabilidades como vigilante y su influencia en otros que lo ven como a un modelo a seguir; también está el hecho de que por primera vez en su existencia debe luchar junto a otro superhéroe, con quien en todo caso tiene una relación paternal y a la que debe proteger también.
    Cuando hablamos de la cuarta temporada, estamos frente a lo que desde mi humilde opinión corresponde a la mejor de las cinco que comprenden el show. Comienza con la aparición de Robín, quien acá resulta ser Dick Grayson, el Robin que acostumbran usar en todas las series animadas de Batman y otros (salvo en Batman: la Serie Animada donde hubo dos Robin); el capítulo con el que inicia la temporada resulta ser muy fiel al origen clásico del personaje y pese a no ser doble como el dedicado a Batichica, podría tildarse de ser una joyita.  Considerando lo anterior, esta temporada tendrá relación con el desarrollo del personaje del “joven maravilla” y sus interrelaciones con su mentor y con Batichica, teniendo que aprender los dos a confiar entre sí y no sentir celos ante su lugar en la vida de Batman.  A su vez esta cuarta temporada se potencia con una seguidilla de capítulos de una calidad como nunca antes se vio en la serie, lo que recalca la idea de que cada temporada es superior a la anterior; sin embargo llega a tales niveles de desarrollo argumental, que deja la vara muy alta para la quinta y última temporada.  Dentro de los episodios inolvidables de esta sesión, no se pueden olvidar, aparte del primero y los dos últimos correspondientes al final, Clayfaces con el surgimiento del nuevo Cara de Barro, Strange New World sobre una epidemia de aterradores zombies y  donde se encuentra la siniestra mano de uno de los grandes villanos de la serie, Seconds sobre viajes en el tiempo y cargado de una emotiva historia, Riddler's Revenge dedicado al pasado misterioso del Acertijo, Two of a Kind que trae al programa la colaboración de Paul Dini y la incorporación de Harley Quin a las historias…y por último el que a mi parecer merece estar junto a capítulos de la factoría Timm-Dini: Artefacts, donde se analiza la importancia de Batman  para el mundo y una vez más se homenajea a la obra de Frank Miller, apareciendo a su vez otros dos personajes entrañables como lo son Oráculo y Nigthwing.  El capítulo recién mencionado, se homologa al inolvidable Epílogo de Liga de la Justicia Ilimitada, del que ya hice referencia en el artículo anterior (en pocas palabras, ambos episodios abordan la trascendencia del personaje dentro de su misma ficción, como dentro del llamado noveno arte)  Por último, el también destacable doble final de temporada, acaba con la revelación de que no sólo Ciudad Gótica tiene superhéroes y de que existen extraterrestres, quienes no todos poseen benignas intenciones.
    La temporada final, luego de las revelaciones de la anterior, comienza con otro gran capítulo doble, donde aparece nada menos que Superman.  Es así como la dinámica de esta última temporada versará acerca del team-up de Batman junto a otros grandes superhéroes y los inicios de la Liga de la Justicia.  En el capítulo de dos partes de este inicio temporada, se hace una inteligente vuelta de tuerca al hacerse que en esta ocasión sea Superman y no Batman, quien esté reticente a trabajar junto a otros superhéroes; por lo tanto le corresponde a Batman ganarse su confianza y convencerlo de la nueva iniciativa justiciera.  La incorporación de Superman a la serie, permitirá que aparezcan personajes de su propia galería de villanos como lo son Luthor y Metallo.  A su vez a lo largo de estos últimos episodios, Batman también peleará junto a superhéroes como lo son Linterna Verde, Flecha Verde y Hombre Halcón, si bien también le toca codearse con el Detective Marciano y Flash.
    Durante comienzos de la tercera temporada, se exhibió el único largometraje de la serie, titulado Batman v/s Drácula.  Este filme posee varios aspectos destacables a su haber, si bien la calidad de su argumento no llega a superar a muchos de los mejores capítulos de la serie, ni mucho menos a algunas de las películas de la factoría Timm-Dini.  Empero se pueden valorar varios aspectos acerca de esta obra, tales como son:

  • Que pese a que el filme corresponda a la tercera temporada, cuando ya Batichica es la compañera de Batman, salvo la ayuda de Alfred, debe apañárselas solo para enfrentarse al rey de los vampiros.  La ausencia de Bárbara Gordon, puede significar que seguramente el guión de la película fue hecho mucho antes de la planificación de la temporada donde se la incorporó en la serie.
  • Pese a lo que se acostumbra en las aventuras de Batman donde se le enfrenta a todo tipo de enemigos, esta serie dejó de lado aquellos ligados a lo sobrenatural y la magia, salvo al monje oriental corrompido al que se enfrenta durante la segunda temporada en The Butler Did It.  Pero es la película que aquí reseño, donde más bien por primera y única vez se las tiene que ver con una verdadera criatura de las tinieblas, batalla que lo hace tomar medidas extremas como nunca antes.
  • El mismísimo enfrentamiento con Drácula, significa abordar el contraste entre dos íconos diferentes de la cultura pop, que están bajo la imagen del murciélago:  por un lado tenemos a Batman, quien como muchas veces se le ligó en el cómic, escoge el tótem de este animal para insuflar miedo en los delincuentes, si bien su naturaleza, pese a lo que demuestra, es benigna; en cambio Drácula más que usar la forma del murciélago para espantar, ocupa a su variante más ominosa (el vampiro), criatura en la que se convierte para viajar por los aires y además hacer daño.  Esta relación entre ambos personajes se hace evidente en el filme, cuando el propio Drácula ve en Batman a alguien influenciado por su figura tenebrosa.  Por otro lado, el villano Man-Bat, ya aparecido en la serie, corresponde a otra manera de establecer la oposición entre diferentes quirópteros (uno monstruoso y el otro simbólico).
  • El Drácula de la película, si bien está inspirado en su diseño en el Drácula de las películas de la Hammer, con el inigualable Cristopher Lee haciendo del conde, también recuerda mucho a otro inmortal enemigo de Batman: Ras´al Ghul y cuya ausencia se sintió en la serie.  La semejanza entre ambos malvados se aprecia no solo en su porte distinguido y estilizado, si no en las franjas canosas a ambos lados de la cabeza y las cejas pronunciadas.
  • Los vampiros presentados en la película, son mucho más aterradores de lo que se espera en una obra de este tipo, habiendo varias escenas que rayan en el terror, como cuando aparece una niña vampirizada.  A su vez la sangre se muestra en varias ocasiones a lo largo del filme, lo que de seguro en su momento alertó a más de un censor en USA.  También puede resultar interesante rescatar que el aspecto de los vampiros recuerda bastante a uno de los grandes cómics que se han hecho sobre Batman: Lluvia Roja con guión de Dough Moench y dibujo de Kelly Jones.  Esta obra es una de las tantas historias alternativas sobre el superhéroe y en la que justamente debe pelear contra Drácula; es así como los chupasangres del largometraje se aprecian con el mismo aspecto cadavérico y poco romántico de la historieta mencionada.
  • El filme permite ver a un Guasón aún mucho más monstruoso de lo que muestra la serie, puesto que también es vampirizado.  A su vez el Pingüino en contra de su voluntad, es convertido por Drácula como su servidor, sin perder su carácter de humano eso sí; en esto último se sigue la tradición literaria del género y en la cual se acostumbra poner a un humano que trabaja para el señor vampiro de turno, prototipo que salió del mismo Drácula de Bram Stoker, bajo el personaje de Reinfield; obras posteriores como Salem´s Lot de Stephen King y Sed de Sangre (They Thirst) de Robert McCammon, abordarían los mismos prototipos.



domingo, 1 de enero de 2012

La Reinvención de Casandra y la Guerra de Troya (2° parte).




III- La Reutilización de los Mitos y su Desmitificación.

   En la Antigüedad, trágicos y comediantes hicieron uso de sus creencias religiosas para sus obras literarias.  Entre ellos estaba Eurípides, el último de los tres trágicos de quienes conservamos hoy sus piezas teatrales.  Fue así como Eurípides caracterizó a su obra mostrándonos a los héroes mucho más humanos en sus flaquezas; también presentó a los dioses olímpicos más lejanos a los hombres, dándoles menor importancia en sus  tragedias y apenas haciéndolos interactuar entre los seres humanos.  De algún modo lo que hizo Eurípides fue desmitificar a los primeros y quitarle el aire de grandeza y sabiduría a los dioses, a diferencia, por ejemplo, del Apolo al que se hace mención en Edipo Rey de Sófocles, y de la Atenea de Las Euménides de Esquilo.   En Eurípides los héroes son cobardes, dubitativos y tampoco son los modelos que otrora lo fueron en los poemas homéricos.
   Y en La Antorcha de Marion Zimmer Bradley también pasa lo mismo con estos caracteres.  En primer lugar muestra a los héroes en una dimensión mucho más cercana a la realidad  a la que se plasma en las obras de Homero: Acá Aquiles ya no sólo es el personaje egoísta y egocéntrico, sino que ahora es un megalómano con claras tendencias sicopáticas; Odiseo sigue siendo el hombre de mil ardides, pero ahora su faceta de hombre leal a sus amigos se hace mucho más evidente; Héctor es un individuo que piensa sólo en la guerra, pero sigue manteniendo su personalidad dulce para con los suyos, como con Andrómaca y su hermana Casandra; Paris llega a ser despreciable a veces, no tanto por su cobardía de la que se le acusa en La Iliada, sino por su falta de tacto a la hora de tratar a quienes lo rodean…y Helena, es quizá uno de los personajes más carismáticos del libro.  Pero en el anexo dedicado a los personajes trataré un poco más en describir cómo los muestra Marion Zimmer Bradley.  Sin embargo, cabe destacar que lo que hace la autora en su libro es otorgarles a  todos ellos una personalidad más acorde a lo de una obra literaria contemporánea.  Los seres de ficción ya no tienen la unidimensionalidad de los escritos antiguos, puesto que ahora poseen una psicología más definida y compleja.  Conocemos no sólo sus sentimientos, sino que también lo que piensan.   Sus motivaciones están más claras y de este modo uno puede llegar a identificarse, como lector, con alguno de ellos.
   En cuanto a los dioses, estos aparecen como figuras lejanas en La Antorcha.  Pero hay que hacer una distinción al respecto.  Marion Zimmer Bradley pone en su libro a los dioses olímpicos como a seres usurpadores de un mundo de dioses mucho más antiguos, divinidades ligadas más bien a una visión panteísta y matriarcal.  De este modo con la Guerra de Troya lo que se está mostrando es cómo el nuevo mundo de los hombres (con sus egoístas guerras y recelos hacia el poder de la mujer) ha traído sus nuevos dioses a la polis, quitando terreno al viejo mundo de la Madre Tierra y al resto de las deidades ligadas a ella.  Se muestra a los dioses olímpicos como a seres egoístas, no tanto con las pasiones humanas de La Iliada, pero sí devastadores en su interacción con los hombres, con quienes apenas mantienen la estrecha relación que Homero mostró en sus poemas.  El mismo Apolo, a quien sirve Casandra, carece de todo aire paternal con sus devotos sacerdotes y tal como se cuestiona una y otra vez la atribulada Casandra:

     “Si no es un dios (Apolo )o no es bueno, no existió tal blasfemia.  De él se dice que ama la Verdad y, si no la ama, todo lo que me han enseñado es falso.
   (…)Si los Inmortales son peores que el peor de los hombres, mezquinos, despreciables y crueles, sean quienes fueren, no son dignos de que la humanidad los venere”.

   La cita anterior muestra además la crisis de fe que sufre la protagonista, puesto que sabe que Apolo en realidad apenas tiene poder sobre ella (su don de la profecía le fue otorgada por la Diosa Tierra) y si la maldijo acusándola públicamente de haberle quitado sus visiones (las que no venían de él), es porque en verdad el dios no es justo.
   En cuando a la diosa aquea (como la llama Casandra) Afrodita, se la muestra como a un ser que nunca da la cara entre sus fieles y que ha llegado al mundo sólo para devastar con sus dones de amor enfebrecido.  El efecto negativo de su “bendición” está bien definido en la pasión inicial de Paris por Helena y que hace que los dos amantes escapen a Troya.  Interesante resulta ser lo que piensa Casandra sobre esta nueva diosa: para ella su existencia en el nuevo panteón es simplemente una justificación de los hombres para su lascivia y falta de compromiso con sus mujeres.  Al respecto, en Las Troyanas de Eurípides, Hécuba dice algo parecido sobre el efecto negativo de la diosa y las supuestas mentiras de Helena:

    “A todas sus locuras llaman Afrodita los mortales, y el nombre de esta diosa tiene en ellas su raíz (…)”.

    La cita textual anterior muy bien puede ser un parafraseo del texto griego, y que la autora  pone en boca de Casandra.  Ambos discursos se refieren  a la cobardía de los hombres sensuales.  Ahora bien, quizás, sacado de contexto, Eurípides también muestra en las palabras de la ex reina de Troya  una imagen de un dios poco grato al verdadero bienestar de la humanidad.   Ello concordaría perfectamente con la visión destructora de los dioses aqueos que Marion Zimmer Bradley usa para caracterizarlos.  En todo caso, el más joven de los tres trágicos, en repetidas ocasiones en sus obras puso a personajes divinos como este, nefastos y castigadores.
    Otro aspecto de esta desmitificación que hace Marion Zimmer Bradley está en el uso del tema de las Amazonas y al que tanto desarrolla la autora en su novela.  Casandra, Andrómaca, Hécuba y otras, son herederas de toda la tradición legendaria de estas mujeres guerreras.  Hécuba ha renunciado a  su pasado y a su legado uniéndose en matrimonio con Príamo, pero no vacila en enviar a su hija durante un buen periodo de tiempo para que Casandra conozca sus artes.  Sin embargo, en la trama se las muestra como a una vieja cultura, con sus propias tradiciones (tan alejadas del mundo que hasta el momento conoció la por entonces infantil Casandra en Troya) y que está muriendo antes los nuevos vientos que están soplando.  Las Amazonas, lideradas nada menos que por la mítica Pentesilea, tía de Casandra, mantiene entre los hombres y mujeres de la polis la numinosa imagen de que son seres inalcanzables.
   A la par con las Amazonas, están los Centauros.  Acá no son los seres mitad hombres y caballo de la mitología griega, pese a que los que no los conocen creen en que sí lo son.  Simplemente son otra tribu que mantiene relación con la de la reina Pentesilea, compuesta por hombres pequeños que viven aferrados a sus caballos y debido al pelo largo que usan y oculta el resto de sus cuerpos, parecieran que sus bustos se fusionaran a los equinos.   El final de su cultura es tanto o más triste que el de las Amazonas casi al final del libro.

IV- A Manera de Conclusión.

    La novela de Marion Zimmer Bradley es un buen ejemplo de cómo el arte antiguo y clásico sigue reivindicándose en las obras contemporáneas, inspirando las manifestaciones artísticas de antaño  a las nuevas.  La narración oral, depositaria de la tradición mítica, religiosa y legendaria de los pueblos permanece con el tiempo como fuente literaria para abordar temáticas y problemáticas que desde la Noche de los Tiempos nos atañen como humanidad: ¿Quiénes somos? ¿Cuál es nuestro destino en el mundo? ¿Hacia dónde nos dirigimos? Estas y muchas otras preguntas se encuentran implícitas ya desde los textos antiguos, desde Homero hasta los trágicos, desde la épica medieval a la Divina Comedia de Dante; respuestas que quisieron dar Shakespeare (“Ser o no ser, esa es la cuestión” dice Hamlet, el dubitativo existencialista por excelencia), Goethe, Poe, Bradbury y nuestros Manuel Rojas y Gabriela Mistral.  ¿Pero existe una respuesta única a estas interrogantes?  Esta incertidumbre era ya propia de los personajes de la tragedia griega y si se toma en una obra actual a uno de sus protagonistas, como a la propia Casandra, es evidente que se seguirán planteando los mismo temas (junto a otros, claro).
   La Antorcha es entonces un vehículo más para reconocer este lazo entre el mundo literario antiguo y clásico, con el de nuestros días.  Los temas de la sociedad patriarcal en oposición a una cultura matriarcal mucho más primigenia, la existencia de los dioses y su influencia en los seres humanos, las dudas religiosas, el efecto de la guerra en la vida de hombres y mujeres, la soledad de los que son relegados a convertirse en parias de su sociedad por ser distintos (Casandra nunca llega a ser parte completa del mundo que la rodea, pues su supuesta locura despierta rechazo), los celos amorosos…son temáticas retratadas con su propia originalidad en esta obra.
   Casandra de Troya es hoy en día un arquetipo literario, un mítico personaje del mundo antiguo, que tal como Hércules u Odiseo, siguen viviendo en nuestras memorias y a los que se les da nueva vida en cada una de las manifestaciones culturales del presente.  Vasta ver con detención una de estas obras, obviamente teniendo como punto de partida a los clásicos para llegar a apreciarlos.
   ¿Y hasta qué punto esta reelaboración del mito troyano que hace Marion Zimmer Bradley es válida? Considero que es lo es en cuanto permite conocer los hechos y personajes clásicos desde otro punto de vista.  A mi parecer, una obra de arte como esta es apreciable por cuanto demuestra un conocimiento cabal del mundo antiguo y es capaz de llevarlo a  la luz a través de los ojos de nuestro presente.  Si los medievales fueron capaces de escribir tantas versiones del Ciclo Artúrico (unas veces con Arturo como protagonista, otras poniendo a Lancelot como eje de la historia) y nunca se perdió el atractivo de la leyenda original.  Entonces es más que claro que hoy en día se continuará con este gusto por hacer nuevas versiones de los historias que forman parte de nuestro legado cultural.    Además, tal como se ve en La Antorcha, muy bien se puede aprovechar la oportunidad de desarrollar otros temas y jugar con las distintas posibilidades que pueden dar al artesano de la palabra a uno o más personajes.  Y por qué no, también me parece plausible la capacidad de una obra de entretener sanamente a su lector, transportándolo durante unos instantes a un mundo mágico y de aventura, tal como en su tiempo lo hicieron las novelas de caballería.


V- Apéndice: Dramatis Personae.

   He aquí un listado, lo más esclarecedor posible, de los personajes míticos involucrados en la Guerra de Troya y que forman parte de la tradición grecorromana, que participan de La Antorcha.  La idea de este apéndice es la de mostrar que tan iguales y/o distintos los muestra Marion Zimmer Bradley en su obra.  Incluyo acá solamente a aquellos personajes que destacan más dentro de la trama.

1. Casandra: La hija de Príamo, rey de Troya, y de su esposa Hécuba.  Según el mito, esta sacerdotisa de Apolo, que tenía el don de la profecía, fue maldecida por el dios cuando ésta no quiso acceder a sus peticiones amorosas.  Otros sostienen que Apolo la maldijo de modo que nadie le creyera sus vaticinios, considerándola loca, por celos debido a que sus predicciones superaban a las de su Oráculo de Delfos.   En la novela La Antorcha es la protagonista, y tal como en la tradición antigua, profetiza la destrucción de Troya, pero se ve enfrentada a la incredulidad de la gente.  Acá también es tanto sacerdotisa de la Gran Madre, antes que de Apolo, como también de la Madre Serpiente (ambas deidades más antiguas que los dioses olímpicos).  Se la describe como una mujer bella e inteligente, también valiente y con grandes dotes para la lucha, pues durante su juventud cabalgó junto a las amazonas.   Se mantiene virgen hasta pasados los veinte años, cuando se une amorosamente nada menos que con Eneas, marido de su media hermana Creusa.   Una gran innovación que hace Marion Zimmer Bradley con su protagonista, es que sus días no terminan a manos de Clitemnestra, pero dejaré para el lector que descubra por sí mismo su destino final.

2. Aquiles: El semidiós hijo de la nereida Tetis, salvo su gran poder guerrero, es un hombre común y corriente.  En el libro se le muestra de una forma poco halagüeña (mejor sale parado en la novela su compañero Patroclo).  Es un muchacho apuesto, pero un salvaje sediento de sangre que apenas sigue un código de honor.  La novela, además,  pone de manifiesto su relación homosexual con Patroclo.  Una de las cosas más interesantes sobre la forma de cómo se trata a este personaje, es que su muerte no es provocada por Paris, con lo que además de quitarle sus rasgos sobrenaturales al pélida, Marion Zimmer Bradley se toma una gran libertad en este hecho archiconocido; en todo caso su muerte es igualmente que en la tradición antigua, producida por una herida de flecha en el talón (que acá era la única parte de su cuerpo al descubierto durante la batalla y no el punto débil de el resto de un cuerpo inmune ).

3. Héctor: Su papel en el libro es mucho más parecido al del héroe clásico, si bien se le caracteriza como a un hombre que sólo vive para la guerra (aunque para proteger a su ciudad).  Al principio trata con dureza a su hermana, a quien cree loca, pero luego se manifiesta su ternura con Casandra y el resto de los que lo rodean.  Recela de Paris, a quien considera un aprovechador y un cobarde.

4. Andrómaca: Antes de llegar a Troya, vivió en Colquis, donde su madre reinaba como toda una descendiente de las Amazonas.  Pero a esta Andrómaca de Marion Zimmer Bradley sólo le interesaba casarse.  Llega a Troya junto a su prima Casandra, con quien se hace muy amiga.  De todos los personajes femeninos de la novela, es la que se muestra más a gusto con su destino…hasta que muere su marido.

5. Paris: En la novela es hermano gemelo de Casandra, pero luego de los malos vaticinios contra él, recién nacido es mandado al campo a vivir como hijo adoptivo de un servidor de Príamo.  Mantiene con Casandra un lazo telepático, sin embargo esto no le gusta y una vez conoce a su hermana la desprecia.  Se le caracteriza como a un hombre impulsivo, quien por Helena deja sin vacilar a la primera esposa que le dio un hijo, poco tolerante y gustoso de los bienes materiales.

6. Helena: Pese a ser una de las causantes de la Guerra de Troya y toda la connotación negativa que se le ha dado a este personaje con el tiempo, Marion Zimmer Bradley la muestra como a alguien cariñosa, atenta y amante de su nueva familia.  No solamente es una gran belleza, también logra ganarse el corazón de Casandra y Andrómaca y los demás, quienes pensaban despreciarla por su culpa en que Paris haya olvidado sus obligaciones.  En momentos Helena es poseída por Afrodita y entonces es capaz de obnubilar a los hombres con su hermosura sobrenatural.

7. Odiseo: El rey de Itaca es acá un hombre de mediana edad, un comerciante y pirata que por largos años mantiene una estrecha amistad con Príamo y su familia.  A su pesar se ve obligado a apoyar a los griegos en la afrenta contra Troya.  El héroe acá es uno de los más parecidos a su concepción homérica.  Es inteligente, locuaz, caballeroso y gentil.  Siente por Casandra una especial predilección, a quien considera su amiga.  Los momentos en los que siente piedad por sus derrotados amigos, muestran una gran humanidad en él.

8- Patroclo: Se le describe como a un hombre muy apuesto, valiente, gentil y con el código de honor que le falta a su amigo Aquiles.  Es por lo menos unos cinco años mayor que éste. 

9- Crises: El sacerdote de Apolo que implora la cólera del dios para con los aqueos por tenerle cautiva a su hija Criseida, es acá uno de los mejores personajes.  Llega a Troya viudo con su hija y se pone a servir al dios del sol.  Se enamora  obsesivamente de Casandra y hace todo lo posible por conseguirla.  Inteligente y poseedor de entonces extraños conocimientos como el  dominio de la escritura y del cálculo.

10- Criseida: La hija de Crises es acá, tal como su padre, un sujeto inestable.  Cuando su padre llegó a Troya, la chica empezó joven sirviendo como virgen de Apolo en su templo; sin embargo su naturaleza sensual la llevó a traicionar sus votos, entregándose a los placeres carnales.  En la novela es ella misma quien por su propia voluntad llega al campamento aqueo y se entrega a Agamenón.  Mantiene una conducta conflictiva con Casandra, quien hace lo posible por hacerla recapacitar.

11- Agamenón: El rey de Micenas se muestra como un hombre que sólo está interesado en el poder.  Lo único que le preocupa de la guerra, es el saqueo de los tesoros troyanos.  Apenas conoce a Casandra, la desea y tal como en los textos antiguos, se la lleva como esclava y consorte.  Sin embargo, una vez embarcados hacia su patria, su actitud hacia la princesa cambia, sale a flote su ternura y se evidencia su temor hacia Clitemnestra y sus hijos, por haber sacrificado a Ifigenia.  En contraste con los textos antiguos, no muere a manos de Clitemnestra, sino de Egisto, que en todo caso es mandado por ella.

12- Menelao: El otro de los Atridas, siendo el primer esposo de Troya, se ve como a un hombre débil de carácter, que vive bajo la sombra de su hermano. 

13- Eneas: El príncipe es acá hijo de una sacerdotisa de Afrodita, no un semidiós.   Pero su gran atractivo pareciera provenir de la diosa.  El esposo de Creusa, también hermana de Casandra, se enamora de la sibila y logra ser correspondido luego de años de un amor platónico.  En la novela, a diferencia de lo que se narra en La Eneida, manda a su esposa e hijos a una isla antes de la devastación de Troya, no la pierde durante el saqueo, como afirma Virgilio.

14- Imandra: La reina amazona de Colquis, acoge como a una hija a Casandra.  Es bella, poderosa y opulenta.  Su ciudad es la única que mantiene el régimen matriarcal.

14- Príamo: El soberano de Troya es descrito como un hombre rígido, un padre de una numerosa familia y su amor por ella es inmenso.  Está empeñado en imponer el mundo masculino por sobre las creencias matriarcales.  Es valiente, de regio porte, respetado  y querido por todos sus súbditos. 

15- Hécuba: La esposa real de Príamo renunció a su cultura guerrera al casarse con éste.  Tanto ella como su esposo consideran a Casandra una loca a la que hay que tener lástima.

16- Pentesilea: La reina de las Amazonas que según la mitología se enfrentó al propio Hércules, es acá una orgullosa soberana de una cultura moribunda.  Tras educar a Casandra como a la última de sus herederas, termina sus días heroicamente peleando a favor de los troyanos en la guerra.  Es muerta por Aquiles, quien viola su cadáver.

17- Quirón: El famoso y sabio centauro que según los antiguos educó a Jason y a Aquiles, acá nunca conoció a este último.  En la obra de Marion Zimmer Bradley es casi un anciano y su tribu es aliada de la de Pentesilea (hay varias tribus de Centauros, pero no todas dignas de confianza de las Amazonas).   En el libro es un maestro en venenos como todo su pueblo y su última aparición es triste, por cuanto significa el final de su pueblo.

VI- Bibliografía.

   En la bibliografía sólo indico los libros que realmente revisé y/o cité para este trabajo, puesto que aquellos de los que tenía conocimiento sobre su contenido, como la Poética de Aristóteles, me limito puramente a nombrarlos durante el desarrollo de mi ensayo.

- Esquilo, 1999, de la traducción de Felipe Peyró Carmió, Tragedias, Editorial Edicomunicación S.A., Barcelona, España.

- Eurípides, 1983, de la traducción de José Alemany y Bolufer, Tragedias, Editorial Edad, Madrid, España.

- Eurípides, de la traducción de Carlos García Gual, Tragedias, volumen III., Biblioteca Básica Gredos, España.

- Homero, 1984, La Iliada, Editorial Ercilla, Santiago, Chile.

- Zimmer Bradley, Marion, La Antorcha, Editorial Acervo, Barcelona, España.
   
Adaptación al cómic del famoso poema épico.
  
    

Patria de Sangre



I- Introducción.

    El presente trabajo pretende mostrar a través del cuento “El Matadero” (escrita en 1839 y publicada recién en 1871) del argentino Esteban Echeverría (1805-1851), cómo se va definiendo en sus líneas los orígenes violentos de nuestro continente americano.  Así me detengo en algunos de los momentos descritos en esta obra, comparándolos con sucesos históricos de nuestra tierra, así como en relatos de las crónicas y cartas de relación del descubrimiento y conquista de América, para demostrar la tradición sangrienta de nuestro continente, donde toda una serie de naciones nacieron y se desarrollaron por medio de la intervención armada de sus protagonistas.
    El trabajo no pretende ser un ensayo de análisis histórico, si no más bien reflejar lo mejor posible las cualidades del cuento de Echeverría; cualidades y/o virtudes que le permiten ser un ejemplo en cuanto a  que una obra literaria puede representar los sucesos e inquietudes del mundo que describe.  Dejando de lado los intereses políticos de Echeverría a la hora de escribir su narración, “El Matadero” es un fiel reflejo de la naturaleza agreste de los americanos.
   También están presentes las citas textuales de rigor con sus propios comentarios y los nexos con otras obras que apoyan esta idea de “Patria de Sangre”.
   El título del ensayo hace mención a la génesis misma de la patria americana, cuyo nacimiento no fue  tan pacífico e idealizado como se quisiera y del cual es importante tener conocimiento para apreciar mejor nuestras raíces y herencia cultural.
   Espero sea del gusto mi tarea.

II- La Violencia Intrínseca de “El Matadero”.

    El cuento de Esteban Echeverría es la extrapolación sangrienta de las revueltas políticas de Argentina durante la dictadura de Rosas (1829- 1852).  Juan Manuel de Rosas (1793- 1877) apoyaba los proyectos conservadores de los grandes señores latifundistas, quienes a su vez se oponían a  la mirada mucho más progresista de  los comerciantes, los que a su vez estaban claramente influenciados por los intelectuales románticos europeos.  Durante años se produjeron cruentas batallas en la guerra civil que significó el enfrentamiento entre ambos bandos.   Echeverría en su relato muestra como un idílico joven unitario  es avergonzado, torturado y muerto con gran crueldad por un grupo de federales, quienes se mofan de su humanidad hasta extremos en los cuales la escena se convierte en un verdadero Infierno de Dante, o mejor dicho, en uno de los tantos relatos de horror caníbal de las crónicas del descubrimiento de América.    Para muestra, los siguientes extractos:

     “(…) dos africanas llevaban arrastrando las entrañas de un animal; allá una mulata se alejaba con un ovillo de tripas y resbalando de repente sobre un charco de sangre, caía a plomo, cubriendo con su cuerpo la codiciada presa”.

    “Varios muchachos, gambeando a pie y a caballo, se daban de vejigazos o se tiraban bolas de carne, desparramando con ellas (…)”.

    “Alguna tía salió furiosa en persecución de un muchacho que le había embadurnado el rostro con sangre, y acudiendo a sus gritos y puteadas los compañeros del rapaz, la rodeaban y azuzaban como los perros al toro y llovían sobre ella zoquetes de carne, bolas de estiércol (…)”[1]

   Cada una de estas escenas describe a gente acostumbrada a una existencia de bestias salvajes, sin respeto por la dignidad humana.  Considerando que para la época en la que Echeverría escribe su cuento, Argentina ya es una nación autónoma de España, y los viajes maravillosos de los conquistadores de ultramar, hace siglos que dejaron de escribirse, el mundo de “El Matadero” no se aleja tanto al que hacen mención los cronistas:

    “Dizen también estas mugeres (las cautivas de los caníbales) que estos usan de una crueldad que parece cosa increíble, que los hijos que en ellas han se los comen, que solamente crían los que han en sus mugeres naturales.  Los ombres que pueden aver, los que son vibos, llévenselos a sus casas para hazer carniçería dellos y los que han muertos luego se los comen; dizen que la carne del ombre es tan buena que no ay tal cosa en el mundo, y bien pareçe, porque los huesos que en estas casas hallamos, todo lo que se puede roer todo lo tenía roydo, que no avía en ellos sino lo que por su mucha dureza no se comer.  Allí se halló en una casa, coziendo en una olla, un pescueço de un ombre.   Los muchachos que cativan córtanlos el miembro e sírvanse de ellos fasta que son ombres y después, cuando quieren fazer fiesta, mátanlos e coménselos, porque dizen que la carne de los muchachos e de las mugeres no es buena para comer”.[2] 

     “En muchas provincias fueron amicísimos de carne humana.  Y tan golosos que antes acabase de morir el indio que mataban le bebían la sangre por la herida que le habían dado.  Y lo mismo hacían cuando lo iban descuartizando, que chupaban la sangre y se lamían las manos para que no se perdiese gota de ella.
    “Tuvieron carnicerías públicas de carne humana: de las tripas hacían morcillas y longanizas, hinchiéndolas de carne para no perderlas”.[3]

   Por lo tanto, el comportamiento adjudicado a la muchedumbre federal no es tan distinto al de los legendarios caníbales aborígenes americanos.   La gente del matadero presencia el degollamiento de un niño con mirada impávida, se abalanzan sobre la carne de res peleándose con los perros por ella sin dudarlo y posteriormente comenten vejación contra un inocente sin fruncir el ceño. 
    Si los conquistadores al llegar a América, cual Hernán Cortés en México, batallaron contra los indígenas donde se produjeron todo tipo de vejaciones y cruentas matanzas, los federales del cuento de Echeverría  actúan con la misma impiedad.  Los españoles irrumpen en un territorio virgen para apropiarse de sus recursos, devastando todo a su paso, y los federales promueven su idea de gobierno de la misma forma.   En el matadero, el joven unitario es tratado como un animal para el sacrificio:

    “(…) cuatro sayones salpicados de sangre, suspendieron al joven y lo tendieron largo a largo sobre la mesa comprimiéndole todos sus miembros.
     (…) Atárosle un pañuelo a la boca y empezaron a tironear sus vestidos.  Encogíase el joven, pateaba, hacía rechinar los dientes.  Tomaba ora sus miembros la flexibilidad del junco, ora la dureza del fierro y su espina dorsal era el eje de un movimiento parecido al de la serpiente,  Gotas de sudor fluían por su rostro, grandes como perlas; echaban fuego sus pupilas, su boca espuma, y las venas de su cuello y frente negreaban en relieve sobre su blanco cutis como si estuvieran repletas de sangre.
    (…) En un momento liaron sus piernas en ángulo a los cuatro pies de la mesa, volcando su cuerpo boca abajo.  Era preciso hacer igual operación con las manos, para lo cual soltaron las ataduras que las comprimían en la espalda”.[4]

   No sólo federales se comportan como bestias, tratando al unitario como si éste fuera el animal, sino que también la joven víctima también se comporta como tal en su frenesí por liberarse.
   Una descripción con estas connotaciones, es una de las que tanto hace el Padre de las Casas en su “Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias”

    “(…) los cristianos con sus caballos y espadas e lanzas comienzan a hacer matanzas e crueldades extrañas en ellos. Entraban en los pueblos, ni dejaban niños y viejos, ni mujeres preñadas ni paridas que no desbarrigaban e hacían pedazos, como si dieran en unos corderos metidos en sus apriscos. Hacían apuestas sobre quién de una cuchillada abría el hombre por medio, o le cortaba la cabeza de un piquete o le descubría las entrañas. Tomaban las criaturas de las tetas de las madres, por las piernas, y daban de cabeza con ellas en las peñas. Otros, daban con ellas en ríos por las espaldas, riendo e burlando, e cayendo en el agua decían: bullís, cuerpo de tal; otras criaturas metían a espada con las madres juntamente, e todos cuantos delante de sí hallaban”.[5]

    En ambos textos se encuentra el gusto por la crueldad por parte de los victimarios, así como la bestialización durante el acto del propio maltratado.
     Resulta interesante ver la forma de cómo se presenta el llamado tópico de “Civilización versus Barbarie”.  Donde en el caso del cuento de Echeverría los federales aseguran ser ellos los civilizados y por eso justifican su comportamiento hacia el unitario, a quien consideran un representante de la barbarie foránea, europeizante de aquellos que para sus convicciones no aman la tierra argentina.  Sin embargo su actuar es mucho más barbárico de lo que son capaces de admitir.  Como dice el dicho: “El loco no sabe que está loco”.   A esto afirma el narrador al final del cuento:

       “Llamaban ellos  salvaje unitario, conforme a la jerga del Restaurador, patrón de la cofradía, a todo el que no era degollador, carnicero, ni salvaje, ni ladrón; a todo hombre decente y de corazón bien puesto, a todo patriota ilustrado amigo de las luces y de la libertad; y por el suceso anterior puede verse a las claras que el foco de la federación estaba en el matadero”.[6]

     En este fenómeno de ver en el otro, en el enemigo, de forma demonizada, tal como lo hicieron los españoles  con muchos indígenas, está el problema del “otro”.  Tema mucho mejor planteado por Todorov en su ensayo “El problema del otro” y donde se observa que la edificación de este continente americano se basó en una serie de conflictos ideológicos y raciales que arrasaron con más de un pueblo.  Si para los españoles los indígenas eran el otro desconocido y mortal, para los federales eran los unitarios que se constituían en un mal dentro de su propia tierra y que debían eliminar.  Como tampoco hay un interés en conocer a este “otro”, no hay vacilación a la hora de hacerlo desaparecer; no hay diálogo ecuménico.
    Así América se fue desarrollando, en Chile con la llamada Pacificación de la Araucanía.  En Norteamérica con la aniquilación casi total de los aborígenes de la zona por parte de los puritanos colonos.   Y así las siguientes guerras civiles de cada país de las jóvenes naciones americanas, fueron otra cosa más que la extensión del conflicto producido por la intervención violenta de los europeos.

III- Conclusiones.

    Tras revisar el cuento de Echeverría a la luz de las lecturas del descubrimiento y la conquista de América y mirar más allá hasta nuestro pasado americano más inmediato e incluso la actualidad, se hace evidente que hoy en día mantenemos esta “Patria de Sangre”.   La violencia forma lamentablemente parte de la naturaleza humana y hoy en día aún hay países, por tan sólo nombrar los americanos, que tienen cruentas luchas internas con guerrillas como sucede con Colombia.
   De este modo el cuento de Esteban Echeverría es otro ejemplo de cómo la literatura muestra los males de su momento y el artista mantiene una clara posición frente  a  los vaivenes políticos, utilizando a su escrito para denunciar las injusticias cometidas por uno u otro sector.  Tal como en su tiempo lo hizo el padre de las Casas al mostrarle al mundo las atrocidades que se estaban cometiendo, en nombre de la “bendita” civilización, en las tierras recientemente descubiertas.
   “El Matadero” es un cuento con múltiples lecturas, una historia de bestialidad humana y latrocinio, una crítica a la dictadura de Rosas, una denuncia a la corrupción política y el problema del poder, un texto contestatario hacia un sector de la iglesia católica que apoyó las medidas extremas de Rosas, en vez de proteger a los desvalidos…eso y muchas cosas más es este cuento.   Pero también es un texto heredero de las crónicas y cartas de relación, puesto que muestra que esta verde y querida América no sólo es el Paraíso de las utopías, sino que también, en contraste, el mismo Infierno.


[1] Echeverría, Esteban.  El Matadero.  En…Del Romanticismo al Modernismo.
[2] Álvarez de Chanca, Diego.  Carta. En: Francisco Morales padrón (ed.).  Primeras Cartas sobre América (1493-1503).  Sevilla: Secretariado de Publicaciones, 1990, p 116.

[3] De la Vega, Inca Garcilazo.  Primera Parte de los Comentarios Reales de los Incas (1609), México, FCE, 1991.
[4] Echeverría, Esteban.  El Matadero.  En…Del Romanticismo al Modernismo.
[5] Las Casas, Bartolomé de.  Brevísima Historia de la Destrucción de las Indias (1542).  Sevilla- Nápoles.  Editorial Colección A. ER..  Revista de Filosofía- Institutio Italiano per gli stdudi filosofici.  Nápoles, 1991.
[6] Echeverría, Esteban.  El Matadero.  En…Del Romanticismo al Modernismo.

   
  

    
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