jueves, 11 de septiembre de 2014

Sherlock Holmes Nuestro (1° parte).



     Dedicarle nuestro tiempo a la literatura (incluso cine) policial es referirse sin duda a su personaje más destacado y reconocido incluso por aquellos que no leen (ni ven) este tipo de historias, Sherlock Holmes; hablar sobre éste ultimo es sin duda traer a colación a su creador, el escritor inglés Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930).  Es así que ambos se encuentran profundamente ligados, a tal punto que si bien el autor fue capaz de realizar una obra que lejos fue más allá de sus escritos en torno al personaje, gracias a un montón de textos que incluyeron ciencia ficción, terror, narrativa histórica y poesía, su más famosa creación llegó casi a eclipsarlo, a tal punto que sólo los más entendidos conocen sus títulos fuera de la saga de Holmes (y de hecho célebre es el hecho de que aburrido de tanto escribir sobre el detective, se decidió por “matarlo” en una de sus narraciones, pero al final agobiado por las constantes cartas de sus lectores, tuvo que regresarlo a la vida).
     Como personaje ya inmerso en el ideario colectivo y recurrente en un sinnúmero de expresiones artísticas y mediáticas posteriores a la de su génesis (a través de cómics, videojuegos, películas, seriales, etc.), Sherlock Holmes ha sido abordado con posterioridad por otros escritores y muchos de ellos ya consagrados como Stephen King y Neil Gaiman. Se han filmado tantas películas y programas televisivos sobre su figura, que se tendría que agregar un extenso listado para nombrar todas estas adaptaciones; no obstante se quisiera mencionar la interpretación de un actor de la talla del fallecido Peter Cushing, como a una de sus mejores versiones en carne y hueso (en este caso para la televisión) y la más reciente llamada simplemente Sherlock, que como la anterior es una producción de la prestigiosa BBC de Londres, siendo que ella transcurre en el presente y  pese a ello se encuentra basada en los textos originales escritos por Conan Doyle.  Por último, no se puede dejar de lado la creativa adaptación animada japonesa y en la que participó nada menos que un maestro del anime, Hayao Miyasaki (a quien pronto en este blog se le comenzarán a dedicar una serie de artículos/ensayos), quien dirigió 6 de sus 26 episodios en total y que le otorgaba a sus personajes apariencia de animales antropomorfizados.   A su vez dentro de la misma relación entre Sherlock Holmes y animación japonesa, se encuentra la exitosa serie anime titulada Detective Conan, basada en el manga homónimo de Gosho Aoyama; en ella queda claro que el nombre de su protagonista, es  nada menos que un homenaje a Sir Arthur Conan Doyle, debido a su gran contribución para el género policial.
El ídolo: Sir Arthur Conan Doyle.
      Un detalle curioso respecto al gran rol de Holmes en la cultura popular, es que la gente lo identifica sin lugar a dudas usando pipa de tabaco y a manera de vestimenta un gorro bastante característico en él.  Pues bien, la pipa está sacada sin duda de las descripciones suyas en los relatos originales, sin embargo en cuanto al sombrero, éste se agregó a su canon debido al impacto de una de sus tantas adaptaciones audiovisuales, ya que en los textos escritos no aparece.   También mucha gente ha escuchado o leído por ahí la cita que dice “Elemental, mi querido Watson” y que se le adjudica a Sherlock Holmes en sus habituales conversaciones con su gran amigo…No obstante esta oración tampoco aparece en las obras literarias y sin embargo ha llegado a formar parte de la tradición popular en torno a él, gracias a la influencia de las películas y/o seriales sobre Holmes y de donde se originaron estas palabras. 
     En cuanto al plano específicamente literario de estas obras, si bien cada una de las historias está hecha para hacer brillar el genio y figura de su protagonista, la narración corre por parte de otro personaje de vital importancia, el doctor John Watson; éste es el mejor amigo del investigador y además de acompañarlo en todos sus casos, se encarga de llevar un registro a manera de crónicas y/o memorias de las aventuras de su camarada.  De este modo los textos se encuentran escritos usando el narrador testigo, siendo éste sin dudas Watson, como bien queda detallado en estas líneas:

     “Para Sherlock Holmes, ella es siempre la mujer. Rara vez le oí mencionarla de otro modo. A sus ojos, ella eclipsa y domina a todo su sexo. Y no es que sintiera por Irene Adler nada parecido al amor. Todas las emociones, y en especial ésa, resultaban abominables para su inteligencia fría y precisa pero admirablemente equilibrada. Siempre lo he tenido por la máquina de observar y razonar más perfecta que ha conocido el mundo; pero como amante no habría sabido qué hacer. Jamás hablaba de las pasiones más tiernas, si no era con desprecio y sarcasmo”.

    “Un día de otoño del año pasado, me acerqué a visitar a mi amigo, el señor Sherlock Holmes, y lo encontré enfrascado en una conversación con un caballero de edad madura, muy corpulento, de rostro encarnado y cabellos rojos como el fuego. Pidiendo disculpas por mi intromisión, me disponía a retirarme cuando Holmes me hizo entrar bruscamente de un tirón y cerró la puerta a mis espaldas”.

     No obstante también buena parte de la narración corre por parte de otros personajes, quienes involucrados en los distintos casos en los que se inmiscuyen los protagonistas, se encargan de contar sus propias vicisitudes, mientras confiesan su participación en los eventos señalados.
     La pareja que conforman Holmes y Watson resulta ser una de las más famosas en la historia de las ficciones.  En un principio ambos vivían en el mismo edificio, ya que rentaban juntos sendas habitaciones para ahorrar dinero; luego Watson se casó, lo que en todo caso no fue motivo para que se siguieran viendo seguido y el doctor acompañara a Sherlock en sus casos policiales.  Como bien sucede en este tipo de relaciones fraternarles, existe una clara complementariedad entro los dos, ya que, por ejemplo, siendo Holmes quien acapara siempre la atención debido a su personalidad extrovertida, Watson resulta ser mucho más retraído, si bien ambos comparten varios aspectos como lo son el respeto por la ley y el orden, la caballerosidad, como también la inteligencia (aunque lejos el detective supera en intelecto al doctor), entre otros aspectos.
     Conan Doyle escribió un montón de cuentos y varias novelas sobre su más famosa creación literaria.   El primer libro con Holmes de protagonista corresponde a la famosa novela titulada Estudio en Escarlata.  Luego le siguió a esta obra un primer volumen de cuentos, de nombre Las Aventuras de Sherlock Holmes y al cual se le dedican dos entradas en este mismo blog, debido a la enorme extensión que podría tener un solo trabajo sobre los 12 relatos que lo componen.  En total escribió 4 novelas y 56 cuentos sobre las andanzas del detective, las que se recogieron en varios tomos compilatorios. 
     Los cuentos que forman parte de este inicial tomo de relatos cortos sobre Sherlock Holmes, transcurren en distintos periodos de la fraternidad de sus dos protagonistas y no necesariamente están ordenados temporalmente; de este modo algunos de sus títulos en él contenido, corresponden a fechas anteriores a la de los primeros casos del libro, de modo que para hacer una cronología sobre el detective, se tendría que estructurar de otra forma su disposición en esta colección.

Uno de los mejores Sherlock Holmes para la televisión y el cine, el de Peter Cushing.
1- Un Escándalo en Bohemia.

     El primer relato del tomo, pese a lo que esperaría cualquiera, no trata sobre un crimen, aunque sí sobre un particular misterio y sobre el cual se le pide a Sherlock Holmes que lo resuelva.  Un extraño hombre ataviado de la forma más estrafalaria, llega hasta donde el célebre agente de la justicia, para pedirle que recupere un objeto sencillo, pero el cual bien podría crear grandes problemas y que implicarían la paz de toda una nación.  La involucrada en todo esto resulta ser una despampanante mujer, quien contra lo que se esperaba de un sujeto medianamente misógino como Holmes, logra acaparar su atención tanto por su inteligencia, como por su belleza capaz de deslumbrar a más de un varón.  Uno de los puntos más significativos de esta narración, radica en el hecho de que la fémina en cuestión llega a estar por sobre la misma astucia de Sherlock, hecho que luego éste reconocerá en más de una ocasión sin vergüenza.  Que alguien como este protagonista sea capaz de aceptar a este nivel su propia vulnerabilidad, enfatiza los aspectos más humanos de alguien que en gran parte de los textos dedicados a su figura, es personificado como alguien por completo sobresaliente entre sus congéneres.  Por otro lado, la singular “pilla” de esta historia no cae en el estereotipo de la mujer malvada, si no que sus intereses van en otra dirección.
     Otro elemento valioso del relato, viene a ser cómo se describe en parte el mundo de la realeza, realidad que para un lector de nuestros tiempos y de una cultura en la cual personajes como estos sólo existen en las ficciones más fantasiosas, resulta algo muy diferente a lo que uno está acostumbrado (siendo que cuando fue redactado el cuento mismo, esto era parte del diario vivir de millones de personas).

2- La Liga de los Pelirrojos.

     Uno de los casos más conocidos y originales dentro del enorme repertorio dedicado a Holmes, trata sobre otro tipo de actividad ilegal, que para nada tiene relación con el típico hecho de sangre.  En pocas palabras se trata de un especial embuste, cuya realización atiende a un plan mucho más mayor por parte de sus perpetradores. 
    El cliente en esta ocasión resulta ser una persona no muy avispada, quien apenas tiene idea de la situación en la cual se encuentra inmerso, puesto que acude a Holmes por una cosa en concreto; al final la investigación misma de parte del detective, desentraña la verdadera naturaleza del engaño y en el cual ha caído su nuevo cliente.
    Justo cuando el lector puede creer que la dichosa “liga” se trata de un grupo de malhechores, ésta resulta ser algo por completo diferente; no obstante queda claro que el hombre que esta vez solicita a Holmes sus servicios, viene a ser su inesperada víctima.
    Con cierto humor irónico, el cuento presenta a un delincuente del cual el mismísimo Holmes reconoce sus virtudes para la criminalidad, haciendo referencia a un encuentro previo con éste; cabe al seguidor de las aventuras del personaje creado por Conan Doyle, averiguar si está escrita o no dicha historia previa.
    Hacia el final el detective se apoya en otras figuras de autoridad para conseguir la victoria, lo que demuestra cierta faceta del protagonista, sobre su capacidad para sociabilizar y trabajar en equipo (pues sin duda en atención al bien común y a salvaguardar la justicia, es debido reconocer el valor de los demás en los trabajos más complejos).

3- Un Caso de Identidad:

    Otro misterio por completo diferente a muchos de los cuentos que componen este valioso tomo y el cual sin tratarse de un delito que implique hacer uso de todo el poder de la ley, sí posee una carga de tipo moral, por cuanto los culpables para Holmes merecen algún tipo de escarmiento.  Un punto destacable de la historia, es que aparte de ser profundamente entretenida e intrigante, la pequeña reflexión que hace su protagonista una vez develado el enigma, expone sin vacilaciones la propia piedad de alguien que se supone niega los sentimentalismos; asimismo queda claro a manera de moraleja, que la maldad y la codicia pueden tener muchas formas, incluso las más sutiles.
   
Antigua y preciosa publicidad de una de
las tantas adaptaciones para el teatro del
personaje.
La historia trata acerca de una acongojada dama que le pide a Holmes, que le ayude a encontrar a su amado y quien de la noche a la mañana desapareció, dejándola en las puertas de la iglesia el día en que debía ser su boda.  Resulta muy atractiva la forma en la que el detective encuentra al perdido y cómo se entera de ciertos aspectos secretos acerca de su verdadera identidad; es al respecto que una máquina que por tanto tiempo influyó en la sociedad y a la que en plena época en que se escribió este cuento le quedaba mucho tiempo aún de popularidad, se transforma en la herramienta de Holmes para sacar a relucir sus dotes deductivas.  Hacia el final el relato posee su pequeña cuota de humor.   He aquí un fragmento que puede ilustrar mejor que estas mismas palabras, la extraordinaria forma en que Sherlock resuelve este misterio:

    ––Es muy curioso ––comentó Holmes–– que una máquina de escribir tenga tanta individualidad como lo que se escribe a mano. A menos que sean completamente nuevas, no hay dos máquinas que escriban igual. Algunas letras se gastan más que otras, y algunas se gastan sólo por un lado. Por ejemplo, señor Windibank, como puede ver en esta nota suya, la «e» siempre queda borrosa y hay un pequeño defecto en el rabillo de la «r». Existen otras catorce características, pero éstas son las más evidentes.
     ––Con esta máquina escribimos toda la correspondencia en la oficina, y es lógico que esté un poco gastada ––dijo nuestro visitante, mirando fijamente a Holmes con sus ojillos brillantes.
     ––Y ahora le voy a enseñar algo que constituye un estudio verdaderamente interesante, señor Windibank ––continuó Holmes––. Uno de estos días pienso escribir otra pequeña monografía acerca de la máquina de escribir y su relación con el crimen. Es un tema al que he dedicado cierta atención. Aquí tengo cuatro cartas presuntamente remitidas por el desaparecido. Todas están escritas a máquina. En todos los casos, no sólo las «es» están borrosas y las «erres» no tienen rabillo, sino que podrá usted observar, si mira con mi lupa, que también aparecen las otras catorce características de las que le hablaba antes”.

4- El Misterio de Boscombe Valley.

    El ya viejo y recurrente tema del asesinato en sospechosas circunstancias es el leiv motiv de esta historia, siendo que un caso de estos es el que lleva a Holmes a realizar un viaje para descubrir la verdad sobre un crimen y además defender la inocencia de quien se cree que es el seguro asesino.  En un bosque un hombre muere de forma violenta y tras la investigación hecha por Sherlock es posible saber que su destino tiene clara relación con un pasado vergonzoso, en el cual más de una persona está ligada, incluyendo gente de buen corazón.
    Una vez más Sir Conan Doyle por medio de su pluma demuestra sus grandes conocimientos acerca del mundo que lo rodea, al abordar en la trama un hecho importante de su país en aquel entonces: las colonias británicas en Australia. 
    Por otro lado, el cuento vuelve a abordar la dimensión más humanizada de su célebre personaje, quien para ser un sujeto poco emotivo, vuelve a mostrar su capacidad para la piedad y que, pese a su gran racionalismo, es un hombre de fe religiosa:

     “––Bien, no me corresponde a mí juzgarle ––dijo Holmes, mientras el anciano firmaba la declaración escrita que acababa de realizar––. Y ruego a Dios que nunca nos veamos expuestos a semejante tentación.
      ––Espero que no, señor. ¿Y qué se propone usted hacer ahora?
      ––En vista de su estado de salud, nada. Usted mismo se da cuenta de que pronto tendrá que responder de sus acciones ante un tribunal mucho más alto que el de lo penal. Conservaré su confesión y, si McCarthy resulta condenado, me veré obligado a utilizarla. De no ser así, jamás la verán ojos humanos; y su secreto, tanto si vive usted como si muere, estará a salvo con nosotros”.

   Un detalle llamativo en los acontecimientos mostrados en esta obra, es cómo se manifiesta la relación entre el gran amigo de Holmes, Watson, y su esposa; quien como si fuera de lo más común, le dice a su marido que deje no más por un tiempo sus obligaciones profesionales, de modo de acompañar a Sherlock en su nueva aventura…¿Una posición demasiado adelantada a su época en cuanto a la “relación libre” de esta pareja o simplemente un recurso argumental del autor, para permitir que una vez más estos dos compañeros compartan sus aventuras? Queda a alguien más experto en la obra en torno al detective, dilucidar el pensamiento de su escritor y los convencionalismos de aquella sociedad, para aclarar por completo dicho aspecto.

5- Cinco Pepitas de Naranja.

     Uno de los cuentos más populares del más famoso detective, es a su vez todo un “documento histórico”.  Si ya en la primera novela sobre este mismo personaje, su autor se refirió a acontecimientos históricos propios de Estados Unidos y de la época en la cual escribió su obra, al tratar el tema de la existencia de la religión mormona en el ya clásico libro de Estudio en Escarlata, en este caso usó como recurso narrativo otro tema desconocido para la mayoría de sus lectores originales: el Ku Klux Khan (grupo de blancos racistas que asolaban a los ciudadanos negros en Gringolandia, usando una traje blanco que ocultaba sus identidades y llevando además unas puntiagudas capuchas).  Es así como en medio de un mundo que recién en aquella época comenzaba a globalizarse, si bien no contaba con los avances tecnológicos a los cuales estamos acostumbrados hoy en día, Sir Arthur Conan Doyle demostró su gran cultura general y conocimientos acerca del devenir de la ex colonia británica más importante.  De este modo se puede afirmar sin tapujos que Cinco Pepitas de Naranja, fue de seguro la primera obra de ficción en retratar parte de las bestialidades de tal nefasta comunidad (siendo que además esta fue retratada por un autor de otra nación en pleno funcionamiento de este detestable grupo y que luego hizo del dominio público internacional dicho conocimiento).  No obstante también cabe preguntarse hasta qué punto los lectores de aquellos años dieron por supuesto la verdad respecto al Ku Klux Khan o simplemente lo consideraron como un elemento más de la prodigiosa imaginación del escritor.
Digna de tener resulta ser esta versión en animé
del famoso detective.
   La narración comienza durante una jornada de lluvia torrencial, con mucho viento, el clima ideal para contarnos una historia que desde el principio acapara la atención del lector; de este modo la ambientación adelanta sin vacilaciones, la idea de que una historia de connotaciones siniestras está por conocerse (cabe recordar que como autor también de obras de género terrorífico, Conan Doyle se manejaba bastante bien en crear atmósferas ominosas).   En medio del hogar de Holmes y Watson irrumpe un joven, quien solicita la ayuda del famoso investigador: éste cuenta la historia de su solitario tío y de su padre, quienes tras recibir una misteriosa carta en la que venían cinco pepitas de naranja, fallecieron poco después en circunstancias sospechosas.  El hombre teme por su propia vida, pues ha sido él quien ahora ha recibido dicho correo.  Si bien la prodigiosa mente del detective logra identificar a los culpables de todas las desgracias, el cuento toma un giro inesperado al demostrar que por sobre cualquier control humano, hay un elemento fortuito que puede cambiar por completo el curso de acciones de las personas y que por ello nunca tenemos absoluto control de las cosas.

6- El Hombre del Labio Retorcido.

    Un texto como este, con un título tan ominoso, encierra más de un aspecto digno de comentar y que va más allá del caso que en esta ocasión le toca resolver a Holmes.  En pocas palabras lo que lleva al detective a hacer uso de sus dotes deductivas, pareciera ser algo de lo más común (y hasta cierto punto abordado en una de las historias anteriores): La extraña desaparición de un hombre y al cual la mujer que lo ama busca desesperadamente.  No obstante como se trata del trabajo de un genio como Arthur Conan Doyle, lo aparente encierra más de un detalle curioso y, por supuesto, este caso en concreto para nada consiste en una repetición de la misma idea, ni en una variación, si no que se convierte en la oportunidad de mostrar una vez más la gran capacidad fabuladora de su autor, como la propia inteligencia prodigiosa de su protagonista.
     En primer lugar se puede destacar aquí el hecho de que durante buena parte de su comienzo, el papel principal corre a manos de Watson, quien aquí tiene su propia aventurilla y con ello demuestra su virtuosismo moral; es en este segmento de la narración, que el lector de la actualidad puede conocer gracias a éste mismo uno de los aspectos más bizarros y menos gentiles de la sociedad victoriana: los fumaderos de opio.  Estos antros fueron muy populares en tal época a lo largo de Inglaterra, donde miles de hombres se entregaron a la droga de una forma que incluso hoy en día logra impactar.  La siguiente cita ejemplifica mejor todo esto:

     “A través de la penumbra se podían distinguir a duras penas numerosos cuerpos, tumbados en posturas extrañas y fantásticas, con los hombros encorvados, las rodillas dobladas, las cabezas echadas hacia atrás y el mentón apuntando hacia arriba; de vez en cuando, un ojo oscuro y sin brillo se fijaba en el recién llegado. Entre las sombras negras brillaban circulitos de luz, encendiéndose y apagándose, según que el veneno ardiera o se apagara en las cazoletas de las pipas metálicas. La mayoría permanecía tendida en silencio, pero algunos murmuraban para sí mismos, y otros conversaban con voz extraña, apagada y monótona; su conversación surgía en ráfagas y luego se desvanecía de pronto en el silencio, mientras cada uno seguía mascullando sus propios pensamientos, sin prestar atención a las palabras de su vecino. En el extremo más apartado había un pequeño brasero de carbón, y a su lado un taburete de madera de tres patas, en el que se sentaba un anciano alto y delgado, con la barbilla apoyada en los puños y los codos en las rodillas, mirando fijamente el fuego”.

     Luego puede hacerse notar el hecho de que el cuento en sí presenta dos paralelismos bastantes llamativos.  El primero de ellos tiene relación con el motivo que lleva a Watson a visitar el lupanar ya mencionado y que tiene que ver con la búsqueda de un hombre a quien su esposa reclama con inquietud; en este mismo sitio se encuentra con su amigo Holmes y quien por su cuenta busca a otro hombre desaparecido a solicitud de su señora.  Segundo, luego está el detalle de que la narración permite conocer una de los aspectos más llamativos de Holmes y que consiste en su habilidad extraordinaria para el disfraz y el maquillaje, lo que incluye un gran talento para la actuación (era de suponer que su fama de gran detective, inteligencia, capacidades físicas y virtudes para la personificación de otros sujetos, inspirarían a tantos guionistas a la hora de definir a un personaje como… ¡Batman!); luego aparece otro personaje cuya facilidad para el mismo tipo de teatro, llega a competir con la de Sherlock.
    En cuanto al final de todo esto, no deja de ser de lo más sorprendente, dejando claro que la verdad puede superar cualquier noción acerca de lo que uno puede esperar.  Por otro lado, no todo debe ser un verdadero crimen ¿No?

Un valioso tomo para tener en consideración: Todo Sherlock Holmes.

10 comentarios:

  1. Tiempo sin postear. La cita que pusiste de "Un Escándalo en Bohemia" es una de mis favoritas, por eso no me gustó el hecho de que en la mini-serie Irene Adler se hiciera llamar "La Mujer" ya que el sentido que tiene ese apodo en los libros es totalmente distinto y más profundo. Por otra parte creo que malinterpretaste algo en "El Misterio de Boscombe Valley", ya que Holmes nunca fue religioso, ese pasaje lo dice claramente por citar al hombre que durante el mismo texto siempre atribuye las cosas a "Dios". En cierto momento Holmes manifiesta desconocer la teoría heliocéntrica y dice que no tiene interés en nada que sea ajeno a lo que le sea útil para su trabajo.
    Una de sus frases más famosas "If all of the possible hypotheses are eliminated except for one, then that hypothesis, no matter how unlikely, is the correct hypothesis" dejan en claro que más que un ateo es agnóstico.

    La escena del "viejo" en el fumadero de opio es memorable. xD

    Saludos Elwin, buen texto.

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    1. Querido Lucian, cuando escribía este post me acordaba de gente como tú, lectores ávidos y conocedores en la obra sobre Sherlock Holmes, por eso esperaba tu opinión y la de otros que espero que lleguen. Esa miniserie a la que te refieres no la conozco ¿Acaso de trata de "Sherlock"? En cuanto a la supuesta religiosidad del personaje, hay un cuento del escribiré en la próxima entrega dedicada a este libro y que considero es testimonio sin lugar a dudas sobre este aspecto suyo. Me alegra sobremanera pillarte de nuevo por acá (no te pierdas).

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  2. Un tema muy interesante, y que ciertamente da para escribir largo y tendido, por la casi inabarcable trascendencia de este personaje en la cultura popular actual.

    Precisamente, son muchos los que se sorprenden al leer los relatos y novelas de Sherlock Holmes y descubrir que muchos de sus atributos no son originales, si no aportaciones posteriores, como los casos que citas: el atuendo y la famosa frase "elemental, querido Watson".

    Otro detalle que se suavizó posteriormente, supongo que para hacerlo más asequible a la moral de nuestro tiempo, es el consumo de drogas por parte del detective: opio y cocaína, de cuyas propiedades incluso hace exaltación en algún momento. Yo lo entiendo como algo que era habitual y cotidiano en su época (en España, por ejemplo, las anfetaminas se vendíeron sin receta hasta entrados los años 60, y hasta se anunciaban en prensa, revistas y radio como útiles para el estudio y el esfuerzo intelectual).

    En cuanto a adaptaciones, me quedo con la de Hayao Miyazaki, que en España tuvo un gran éxito, y que descubrió el personaje a muchos niños de mi época (yo tendría, no sé, nueve o diez años cuando la emitieron por vez primera) y con las películas de Basil Rathbone, a mi juicio el mejor Sherlock Holmes de la pantalla, sin desmerecer en absoluto, por supuesto, la labor de Peter Cushing, también soberbia.

    Por cierto Elwin, ¿le dedicarán algo de texto a esa curiosidad que es "El secreto de la pirámide"? Pese a no respetar la obra de Conan Doyle, que deja claro que Holmes y Watson se conocen de adultos, es una historia divertida y hecha con mimo. Un abrazo.

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    1. ¡No sabes cuánto me alegra volver a saber de ti en este blog! Me suponía que también era de tu gusto este personaje y no me he equivocado. La verdad es que en mi caso descubrí ya adulto al personaje, gracias a mi labor como docente, si bien lo conocía desde que era niño. Sobre el filme que mencionas, siempre he querido verlo, pero nunca se ha dado la oportunidad. En cuanto a materia de adaptaciones fílmicas, para mí la que tenía a Robert Downey Jr, fue toda una aberración y por esa misma razón no quise ver la secuela. No sé mucho de versiones audiovisuales sobre Holmes, de hecho ni siquiera he tenido la oportunidad de disfrutar el anime. Por cierto, mañana o el martes a más tardar estaré publicando la 2° parte de esta crítica. Gracias una vez más por comentar.

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  3. Hola Elwin
    Sin duda Sherlock H es uno esos personajes que alcanzan fama aun como dices entre los que no siguen estas historias. Lo que no deja de sorprenderme es: ¿Quién no conoce a Sherlock, Bond, Frankenstein, Batman, etc? Pero ¿quien conoce a sus creadores? Hace unas horas terminé mi primer Bond, y aunque este año estoy leyendo otros detectives, en mis planes del próximo año está comenzar Sherlock. Saludos.

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    1. Hola, Anfitrión, qué gusto encontrarte de nuevo por estos lares y que este texto haya sido de tu agrado también. En realidad Holmes es un personaje que ha sobrepasado a su autor y que forma parte de la cultura popular como pocos. Tengo muchas lecturas pendientes sobre él y para este verano a principios del año que viene me leeré otro libro suyo por lo menos. Nunca me ha causado mucho interés Bond...¿Qué tanto me lo recomiendas?

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  4. Dicho lo que sigue sin cuestionar el hecho de que hay muchas películas de Holmes que son excelentes en cuanto cine, sucede que el detective es un personaje demasiado filtrado en la actualidad por la imaginería fílmica a su alrededor, que no siempre ha sido respetuosa con el personaje, tal y como lo concibió Conan Doyle, y es una lástima que mucha gente lo conozca más por el cine, que por haberse leído los relatos originales. El caso más obvio de esto, y que por suerte la adaptación de Guy Ritchie evita, es tratar a Watson como un pobre imbécil, cuando en los relatos originales es un hombre de inteligencia, cultura y conocimientos médicos bastante sólidos, que si aparece como un poco lento de luces, es por contraste con el genio de Holmes, no porque él mismo sea un tonto. De manera que es bienvenido este posteo que reivindica al Holmes literario, a veces demasiado pasado por alto hoy en día si se considera la increíble influencia que ha ejercido en la posteridad, por no hablar de escritores y guionistas que prácticamente han plagiado historias de Holmes sin acreditar la fuente.

    Y una nota sobre el detective Conan. El nombre del personaje en japonés es Conan Edogawa, que es un homenaje tanto a Arthur Conan Doyle como a Edogawa Rampo, el padre del policial japonés; el seudónimo de este último, a su vez (su nombre real es Taro Hirai), es un homenaje fonético a Edgar Allan Poe, léanse ambos nombres rápido y se entenderá, que a su vez fue el creador de Auguste Dupin, el primer detective propiamente tal. O sea, en el nombre de Conan Edogawa hay un homenaje sutil al creador del policial moderno (Edgar Allan Poe), a su codificador (Arthur Conan Doyle), y a su adaptador en Japón (Edogawa Rampo), tres en uno.

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  5. Hola, Guillermo, gracias por postear de nuevo, que como siempre complementas mis palabras, con las estupendas ideas e información que mencionas. Lo que cuentas sobre el Detective Conan lo ignoraba por completo, así que hoy he aprendido algo nuevo gracias a ti. Al parecer te han gustado las versiones de Sherlock con Robert Downey Jr., que para muchos de los cultores del personaje fue una verdadera falta de respeto (de hecho, tras ver el primer filme en el cine me negué a volver a verla y respecto a la secuela nunca quise dedicarle mi tiempo).

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  6. Sobre las películas de Guy Ritchie... Trataré de decirlo así. Son adaptaciones de Sherlock Holmes que prescinden de los sedimentos depositados sobre el personaje a lo largo de años de adaptaciones, y a cambio toman otros elementos del mito holmesiano original (un Watson más despierto, un Holmes boxeador, drogas...), en conjunto con algunos upgrades al siglo XXI. No me parece que las películas en sí estén mal hechas, aunque por supuesto, no son recomendables si se espera una adaptación canónica y victoriana del personaje. La segunda película me gustó un poco menos porque no se luce tanto el Sherlock Holmes detective, el cual está metido en una trama tipo James Bond victoriano. Aunque considerando que es una especie de adaptación libre de El problema final, que en realidad tampoco presentaba un caso detectivesco para empezar... El punto es opinable, de todas maneras.

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    1. Creo que a la luz de lo que dices debería darle una oportunidad a esa primera cinta. Igual te cuento que ganas me dieron de ver el animé y la última serie de la BBC, pero creo que antes es hora de que lea más del personaje, que como ya he afirmado bien poco tiempo le he dedicado. Gracias por contestar.

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