martes, 23 de enero de 2018

¿Vas y vuelves?



     Definitivamente la poesía no es lo mío, que lo que me hace vibrar son las historias y los grandes personajes.  En cambio las palabras que ilustran los sentimientos y las ideas, de la manera más sublime posible a través de versos y figuras literarias, pocas veces logran tocarme…Incapacidad mía, en todo caso, que no menosprecio esta forma de hacer arte, al contrario, la valoro mucho.  Gracias a Dios debido a mi labor como profesor de Lengua Castellana (que en Chile implica enseñar también literatura…y harta, menos mal, que es lo que a mí me gusta), puedo tener mis acercamientos con el género lírico y así disfrutar, de vez en cuando, uno que otro poema.  Incluso hay quienes en mi trabajo (alumnos, colegas y jefes) creen que me gusta este tipo de arte, pues en más de una ocasión he leído una obra frente a la comunidad o a un curso al que le hago clases, recitándola de la manera más comprometida posible con su mensaje, pero es lo que corresponde de un profesional en el área al que me dedico ¿O no?
      Ahora mismo me iba a poner a escribir otro post, el habitual texto ñoño de mi autoría que encuentran acá (le tocaba a unos preciosos cómics escritos por Neil Gaiman, que me leí en mi reciente viaje a la playa), hasta que gracias a mi amigo Marcelo López, me enteré de que falleció recién Nicanor Parra.  Por toda su contribución para las letras nacionales, en lengua castellana y en general a las de todo el orbe, como también por el hondo respeto y aprecio que siempre me ha merecido don Nica (como cariñosamente le llamábamos), le dedico estas sentidas palabras.  
       No voy a referirme a su extensa vida como literato, que, por un lado, soy un ignorante en esos temas, ya que no leo poesía fuera de mi labor profesional.  Y si quieren saber más de él, mejor googleen, que les seguro así se enterarán mejor sobre la vida y obra de este gran hombre.  Pero sí diré otras cosas de él que para mí son significativas, como que a sus 103 años de edad aún seguía bastante lúcido hasta poco antes de fallecer y a lo largo de su fructífera e intensa existencia fue nominado varias veces al Premio Nobel de Literatura, el que lamentablemente nunca ganó; no obstante, se podría decir que este galardón es como el Oscar hollywoodense, pura parafernalia y está lleno de influencia políticas (que no sé si económicas)…¿O acaso ignoran que solo por haber escrito sus memorias a Winston Churchill le dieron este codiciado trofeo, tras haber ganado la Segunda Guerra Mundial los Aliados y de los que él fue uno de sus líderes? Así fue, en vez de dárselo a verdaderos narradores y poetas. De igual manera no voy a dejar de estar en desacuerdo con que se lo hayan concedido hace poco a Bob Dylan, un popular cantautor gringo… ¿Premio Nobel de Literatura o Premio Nobel de Música? Todo eso me pareció de una demagogia tremenda, que sin menospreciar el talento de este otro artista, aquí me atengo al dicho que dice “Pastelero a tus pasteles” (sorry, no puedo evitar ponerme polémico a veces).  Sin embargo esto es harina de otro costal y me estoy yendo por las ramas, creo.  En todo caso el antipoeta recibió tantos otros honores en todo el ancho mundo, que de seguro ni le importó la ingratitud de las autoridades de la Academia Suiza.
     ¿Qué tiene de especial el trabajo de Parra, que sí logró interesarme con sus creaciones? Pues que como poeta tradicional, lo poco que le he leído, sin dudas, que me ha llegado al corazón; tal vez no siempre vivencialmente, pero sí en todo momento emocionándome por las bellezas de su discurso.  No obstante es en su llamada antipoesía, subgénero poético de su propia creación, que este más consiguió mi atención.  En pocas palabras (y para quienes no saben a qué corresponde este tipo de versificación), se trata de llevar la poesía al mundo cotidiano, haciéndola más cercana al resto de la gente que no está acostumbrada a las crípticos metáforas de la lírica típica; así que a veces usaba lenguaje común y corriente, para estos textos, con lo que se completaba el sentido de toda su intencionalidad.  No obstante es su lado humorístico, usando una fina e inteligente ironía, lo que más me gusta de todo esto; la crítica social ácida va muy de la mano con estos escritos.  A continuación un ejemplo que sirve para ilustrar lo que digo, que con un fragmento me entenderán mejor:

Manifiesto.

Señoras y señores
Ésta es nuestra última palabra.
-Nuestra primera y última palabra-
Los poetas bajaron del Olimpo.

Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.

A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.

Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.

Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.

Este es nuestro mensaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.
Todos estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón. 

Nosotros repudiamos
La poesía de gafas obscuras
La poesía de capa y espada
La poesía de sombrero alón
Propiciamos en cambio
La poesía a ojo desnudo
La poesía a pecho descubierto
La poesía a cabeza desnuda. 

     Asimismo realizó una serie de 242 postales llamadas Artefactos (los juegos de palabras vienen a ser otro elemento característico de su lírica y como bien me gusta este recurso, obviamente mayores razones tengo para disfrutar lo que hizo), en las que utilizó varias imágenes de corte lúdico para acompañar breves, aunque chispeantes antipoemas, en lo que viene a ser uno de sus trabajos más rupturistas y recordados.  Como muestra, un botón:




      Don Nica era profesor, colega mío, físico y matemático más encima, así que era una de esas personas brillantes que son capaces de llevar de forma armoniosa dos ramas aparentemente contrarias: la lógica de los números y las ciencias duras y exactas, con la creación artística de las palabras.  Por ser colega mío, que hizo clases en colegios y luego, ya consagrado, en universidades, mayor razón tuve para sacarme el sombrero ante él.  Cuando estaba en primer año de la carrera de Filosofía, entre los 18 y los 19 años, tenía un amigo que estudiaba ingeniería; bastante “cuadrado” en muchas cosas y una vez en que me contó que le hacía clases nada menos que el antipoeta, le pregunté qué cómo ello era posible (entonces no sabía de sus títulos académicos)

-          Para que los ingenieros no seamos tan insensibles- Me respondió (o más o menos ese fue el sentido de su contestación).

      Entre el año pasado y este lo he visto como personaje en dos obras de teatro.  Primero en una de las piezas dramáticas más emblemáticas de la dramaturgia chilena: La Negra Ester, basada en las memorias en décimas de su hermano Roberto Parra.  Luego, hace unas semanas atrás no más, en Paloma Ausente, otra preciosa obra de La Patogallina, mi compañía favorita de teatro criollo.  Y es justamente en esta última pieza, sobre la vida de su hermana Violeta Parra, que se encuentra presente un aspecto muy valioso en la biografía de don Nica que aprecio mucho: Que impulsara con su apoyo y consejos a la sin par Violeta, a llevar a cabo su importante labor como recopiladora de canciones folclóricas chilenas; con lo que luego la artista realizó algunas de sus mejores composiciones.  De este modo, fue la inspiración tanto para ella, como para muchos, incluyéndome.
      Cuando cumplió el siglo, en una irreverente publicación semanal llamada The Clinic. le hicieron un especial y la portada me encantó, con un fotomontaje en grande con su rostro y usando otro gracioso juego de palabras: 
      Hace unos años atrás se realizó una exposición en un importante centro cultural (el GAM, cuyo nombre completo es Centro Cultural Gabriela Mistral, en honor a nuestra importante primer Premio Nobel de Literatura, de los dos que como país poseemos) y allí tuve el gusto de ver un excelente documental filmado en plena dictadura de Pinochet (que tuvo sus buenos problemas con la censura durante su producción y posterior exhibición), que recién se pudo ver de forma masiva en Chile en 2014, gracias justamente al The Clinic, que lo vendió a un precio bien barato en los kioscos en DVD.  Este documento histórico tiene valiosas entrevistas a don Nica, así como lecturas de algunos de sus trabajos por parte del mismo, incluyendo curiosas dramatizaciones de importantes actores nacionales.  Es una delicia ver y disfrutar este filme.
     En materia de efemérides relevantes de la más reciente historia literaria chilena, se puede decir que el 23 de enero es fatídico para nosotros, pues hace 3 años exactamente perdimos a Pedro Lemebel y ahora se nos fue Nicanor Parra.  Por la tarde me enteré de que si bien era gringa, los amantes de la buena ciencia ficción y fantasía, perdimos además este mismo día a Ursula K. Le Guin, autora de quien he leído algunas de las ficciones que más hermosas me han parecido (se viene un homenaje dedicado a ella, se los aseguro),  Así que quedará esta fecha grabada a fuego en mi memoria.
       La noticia de la muerte de Nicanor Parra se supo justo cuando el presidente (re) electo Sebastián Piraña, perdón, Piñera, presentaba al país su nuevo gabinete (ministros y todo eso).  Como tienen la mala costumbre acá, un verdadero chiste y falta de respeto a la pedagogía, su Ministro de Educación es… ¡Un economista! Como si no creyeran que un profesional de la educación, alguien que se haya curtido en las aulas escolares como don Nica y lo también mencionados Gabriela Mistral y Pedro Lemebel, fuesen capaces de hacer una labor digna.  De veras que la educación es un negocio y no un derecho y una obligación para formar personas y a las nuevas generaciones. A muchos nos gustaría que quien estuviera a cargo del Ministerio de Justicia o de Salud fuese un maestro de escuela, en vez de un abogado o juez o médico respectivamente.  Esta situación bien amerita un antipoema político del recién fenecido, como muchos de este estilo que llevó a cabo.
      Uno de los Artefactos de don Nica a manera de epitafio suyo dice: Voy y Vuelvo.  Quiero creer eso de él y de todos esos artistas que con su talento han logrado hacernos soñar y crear belleza de la nada.


                                                                    El comienzo de Cachureo.

lunes, 22 de enero de 2018

6 razones más para amar a Charlie Brooker…y a Netflix (primera parte).



      A finales del año pasado los seguidores de esa joyita de pantalla chica, que viene a ser Black Mirror, tuvimos el placer de que Netflix y su creador, Charlie Brooker, nos concedieran una cuarta temporada.  Es así que tal como la tercera, esta vez volvió a contar con 6 episodios, todas ellas historias diferentes y siempre con la misma calidad de siempre, cada una con carácter autoconclusivo.  Asimismo, tal como bien nos tienen acostumbrados, sus argumentos logran reunir tanto entretenimiento como una honda crítica social, que no deja de llevarnos a más de una reflexión.
     En términos generales, esta vez los episodios no dejan de pertenecer al género de ciencia ficción (a diferencia de veces anteriores, en las que los acontecimientos suceden en el presente), puesto que en cada uno de ellos vemos avances tecnológicos y científicos, que en la actualidad no existen.  No obstante las ambientaciones ocurren siempre en un futuro cercano, unas más que otras, en el planeta Tierra. Esta vez no hubo grandes estrellas invitadas entre los actores, pero en el segundo capítulo, nos dieron una gran sorpresa al tener a alguien muy especial en la dirección.  De igual manera el tema de la violencia, siguió manteniéndose en sus guiones, con imágenes y situaciones dramáticas de gran impacto; quizás la truculencia y/o el elemento gore no sea tan elevado a diferencia de otros programas, no obstante es en la violencia verbal y en especial en la psicológica, que radica buena parte del mensaje que se nos quiere transmitir: que detrás de la sofisticación que hay detrás de esos mundos ficticios impolutos y llenos de comodidad, con gente tan linda, aún se mantiene la faceta más animal y oscura del ser humano…Por lo tanto, en la extrapolación que realizan estas obras escritas todas ellas por Brooker, se nos deja claro una vez más que mientras no logremos avanzar espiritualmente, todo lo otro será un mero encubrimiento de lo peor que habita en nosotros.
     Pero mejor vayamos directamente a las “fantasías científicas y realistas”, que hay en esta más reciente entrega de Black Mirror.


1- USS Callister: El único episodio hasta el momento que transcurre durante buena parte de su desarrollo en el espacio, si bien como se trata de una serie como esta, no todo es lo que parece.  Por otro lado, no deja de ser un claro homenaje a Star Trek, lo que parte con su título, como con el hecho de que uno de sus protagonistas, sea un fanático acérrimo de una serie televisiva retro muy parecido a este; asimismo la estética y los personajes tipos que salen acá, corresponden sin vacilaciones a los estereotipos clásicos trekkers: el capitán (rubio, algo gordo y mujeriego más encima), el oficial científico, la encargada de comunicaciones, el timonel, la extraterrestre sexy…
    El argumento nos muestra a muestra un hombre que trabaja en una de esas típicas empresas gringas, llenas de gente y donde las relaciones interpersonales no son muy estrechas que digamos.  Desde un principio el espectador no puede dejar de sentir empatía con él, pues es un nerd solitario, que se nota ansioso por conectar con alguien, pese a que sus colegas poco interés le dan.  Todo se mantiene igual, hasta que nos enteramos de que este no es cualquier persona en este lugar; sino que se trata de nada menos que el cofundador de la compañía,  por lo que se trata de uno de sus dueños y más encima se trata del creador de los exitosos software y hardware, que permiten a sus clientes conectarse a un juego de realidad virtual de avanzada.  Es así que este sujeto se evade en ese mundo de fantasía, el cual ha adaptado a sus necesidades y obsesiones y cuando lo hace se transforma en quien en el exterior es incapaz de ser.
     A medida de que se iba desarrollando su trama, se me vino a la cabeza el concepto de “psicópata de clóset” cuando se fue descubriendo (supongo que lo acuñé yo, así que cobraré derechos de autor al que la ocupe sin mi permiso), y con muchas sorpresas de por medio, salió a la luz una persona por completo distinta a la que en una primera instancia se veía.  De este modo, queda de manifiesto la naturaleza dual y compleja de los seres humanos, en lo que viene a ser una representación de la oscuridad que habita en nosotros.  No obstante, también queda expresado que aun cuando todo se vea oscuro para uno, si hay compañerismo y esperanzas, siempre podemos encontrar (o crear nosotros mismos) una solución para las cuitas que pesan sobre uno.
     Por cierto, esta viene a ser la segunda historia de todo Black Mirror en tener un final feliz, el que más encima termina con un tópico habitual en ficciones de carácter más o menos aventurero: el ansiado castigo para el villano.  Y he aquí, en esto último, que sale a colación la noción de justicia que podemos llegar a abrazar, cuando frente a los abusos de los poderosos en contra de quienes no se pueden defender, dejamos de lado la moral judeocristiana y pedimos a gritos un ojo por ojo; de este modo, resulta fácil encontrar argumentos para justificar actos que en otras circunstancias nos parecerían aberrantes.  Por lo tanto, si no reconocemos esto que hay en nosotros, estamos siendo ciegos e hipócritas.  Queda a cada uno ver qué decidir respecto a este tipo de prolegómenos y a la conciencia de uno cómo sobrellevarlo.


                                                                Tráiler subtitulado.


2- Arkangel: Este es el episodio dirigido nada menos que… ¡Por Jodie Foster! Cabe recordar que las 2 veces oscarizada actriz de Hollywood, tiene hace rato ya sus flirteos con la ciencia ficción, con su participación en filmes elogiados del género, tal como son Contacto de Robert Zemeckis y Elysium de Neill Blomkamp (ambas cintas que comparten con esta serie, el discurso si no bien moralista, de hondo compromiso filosófico y de una estética impecable).  Por otro lado, su participación en el episodio Never Again de la cuarta temporada de Expediente-X, sin dudas que nos deja consignada su “lado ñoño” bastante respetable, que de seguro ni cobró para ello y, por lo tanto, si por tercera vez en su larga y premiada carrera se atrevió a estar detrás de las cámaras, a lo mejor también más la movieron otros intereses que los económicos…
     Para entender mejor el mensaje de esta historia, que posee una dimensión bastante escabrosa, es relevante recordar qué es un arcángel.  Pues es una criatura espiritual y celestial, que protege a los seres humanos y sirve directamente a Dios.  Es así que en el capítulo una madre (que no queda claro si es viuda o soltera, aunque sí que vela por su hija ella por su propia cuenta), adquiere un aparato que le permite vigilar y/o controlar a su pequeña, desde que es prácticamente un bebé.  He ahí el nombre de esta entrega de Black Mirror, que responde tanto al cuidado parental, como a la misma máquina conectada a la unigénita de la mujer y de la manera más increíble (y posible) que se nos pueda ocurrir.  Luego, todo parece ir bien hasta que la muchacha comienza a crecer y llega a la complicada edad de la adolescencia; es cuando entonces comienza el verdadero drama de todo esto.


      Frente a los extremos a los que llega la madre en su preocupación por la integridad de su hija, está obviamente presente el tema de la libertad, que en este caso se mezcla con la noción del amor y los miedos paternales, cuando se pierde el horizonte al no dar su propio espacio a quienes amamos.  Por supuesto que es difícil ser buen padre y más si solo se tiene un hijo, que no entrega un referente directo y experiencial para saber mejor qué es correcto o no en su actuar con él, por quien uno está dispuesto a hacer cualquier cosa por su seguridad… ¿Pero qué pasa con la sobreprotección? Esto y mucho más es lo que aborda esta historia, en la que vemos cómo las buenas intenciones, tal como dice el dicho, nos pueden llevar al infierno.
      Las complicadas relaciones filiales expuestas en esta perla de la TV, pueden ser que parezcan demasiado terribles acá; no obstante cabe recordar que el arte imita a la vida, de modo que la violencia perpetrada entre las dos féminas en pugna, no es solo una ficción: es real lamentablemente.  De este modo, nos volvemo testigos de cómo se va rompiendo esa mirada inocente de los infantes hacia sus progenitores, quienes en un principio son casi dioses que dictaminan sus existencias, hasta que los años provocan las primeras dudas sobre su supuesta sabiduría.
      El final es duro, que no olvidemos de qué programa estamos hablando…No obstante recordemos una gran virtud que tiene la ciencia ficción: que a través de la extrapolación, llevando al límite las problemáticas reales, podamos mejorar aquello que está mal en nosotros.


                                                                 Tráiler subtitulado.


3- Cocodrilo: Si el capítulo anterior les parece espantoso…Prepárense para este otro, que nos deja sin dudas con un sabor amargo mayor.  Todo parte con una pareja de ¿Amigos? ¿Amantes? que tras una noche de juergas y borrachos, cometen el peor error de sus vidas, hasta el momento.  Hasta que años después en los que estos jóvenes adultos irresponsables ahora ya son mayores, la culpa embarga a uno de ellos y desea resarcirse de algún modo al respecto.  Es entonces que su antigua compañera de andanzas no quiere apoyarlo, claramente por miedo a que su ahora perfecta vida se derrumbe, lo que la lleva a cometer un mayor desastre que el anterior…y luego tal cual la típica pequeña bola de nieve que va creciendo en su descenso para terminar estrellándose, cada vez en que trata de arreglar los nuevos entuertos, más se hunde la mujer.
    El nombre críptico de esta ficción, al menos como yo lo veo (ya que no aparece ninguno de estos reptiles en todo su metraje), bien podría deberse al planteamiento de que pese a todo lo “lindo” que puede haber en nosotros, el llamado cerebro reptil que aún queda como vestigio en cada uno de lo más primitivo, con facilidad entra en acción cuando se trata de la autoprotección.   De este modo, una vez más volvemos al asunto de la violencia, que tan inherente es al ser humano, quiérase o no.  No obstante tal como queda demostrado en el argumento de esta obra, cada uno cava su propia tumba, de modo que por mucho que el instinto sea lo primero en entrar en funcionamiento, la única manera de frenar a la bestia que hay en nosotros, es usando otras partes más desarrolladas de nuestro cerebro.

No se dejen engañar por estas lágrimas...¡De cocodrilo!

     No se puede dejar de lado la preciosa fotografía de este episodio, relacionado con la misma ambientación de su argumento, ya que todo ocurre en medio de vastos paisajes invernales y nevados.  Es así que si bien los reptiles no viven en medio de estos lugares, la belleza que hay detrás de esta naturaleza congelada, sin dudas que representa la propia frialdad de la protagonista para actuar ante el peligro, con sangre fría, tal cual como la que caracteriza a los mismísimos reptiles.    
      En cuanto a los elementos de ciencia ficción que aquí vemos, ello tiene que ver en especial con un interesante aparatito que le otorga a esta historia cierta faceta de historia policial más o menos; por otro lado, la utilización de esta máquina para descubrir la verdad, abre las puertas a otro tributo a un clásico de la ciencia ficción audiovisual: Blade Runner.  Dejo a los fanáticos y cinéfilos descubrir de qué manera se da este detalle en su puesta en escena.


                                                                       
                                                         Tráiler subtitulado de Crocodile.

viernes, 19 de enero de 2018

Y esto es solo el comienzo (primera parte).


      Quienes conocemos el trabajo literario de Brandon Sanderson, bien sabemos que este es toda una máquina de escribir libros, novelas, publicando al menos como 2 obras al año; por otro lado, tampoco estamos hablando de textos breves, si no que de trabajos de gran envergadura, que abarcan cientos y cientos de páginas la mayoría.  Paralelamente a lo que se edita de él, lleva consigo la preparación de varios títulos, que más encima corresponden a una u otra saga de las que se le conocen o de otras aún inéditas.  Sinceramente, el tipo es sorprendente, que ojalá algunos otros de nuestros escritores favoritos fuesen igual de prolíficos, sin perder más encima la calidad de sus obras (estoy pensando en estos momentos en gente como George R. R. Martin y Patrick Rotfuss, quienes nos tienen hace rato esperando la continuación-culminación de sus propias sagas).
     Pues de entre todo lo que ha hecho, quizás su proyecto más osado viene a ser el que recibe el nombre genérico de El Archivo de las Tormentas y que corresponde nada menos que a una decalogía, de la cual ya lleva publicada 3 novelas desde 2010, comenzando con El Camino de los Reyes.  Editada en español primero la serie como La Guerra de las Tormentas I, le sigue a esta otra Palabras Radiantes (2014) y luego Juramentada (2017), que estaría saliendo en la lengua de Cervantes nada menos que el 5 de abril de este año; se supone que en el año 2020 aparecerá el cuarto tomo.   ¿Y por qué razón me atrevo a decir que esta saga viene a ser de todas las que escribe, la más osada de todas? Pues no solo por sus intenciones de sacar nada menos que 10 volúmenes de ella, sino porque la extensión de cada uno de ellos sobrepasa las mil páginas; de hecho, el primer texto llega casi a las 1200 en español y los que le han seguido, hasta el momento han abarcado esas dimensiones, característica que se supone también formará parte de las obras aún sin salir a la luz.
     De igual manera, antes de ir de lleno al argumento de El Camino de los Reyes (a ver si me consigo al menos el segundo del ciclo este mismo año, ojalá en tapa dura y me lo leo, que bien le tengo muchas ganas), debe saberse que la serie pertenece a una idea aún mucho más compleja por parte de su autor: la creación del llamado Cosmere, una galaxia en cuyos planetas transcurren los eventos de sus varias series y novelas, que en un principio no tienen relación entre sí,  No obstante en un futuro cercano se interconectarán por varios detalles y eventos en especial, así como por la colaboración entre algunos de sus personajes.  Que yo sepa, esto aún no sucede, sin embargo obviamente hay que llegar a leer varios de sus títulos relacionados para llegar a apreciar este enorme plan suyo.  Hasta el momento son cerca de la decena las sagas comprometidas con este concepto, las que incluyen el mundo de Elantris y todo lo concerniente a Nacidos de la Bruma, además de una serie inédita de novelas gráficas bajo el nombre de Arena Blanca.  Asimismo, la valiosa antología Arcanum Ilimitado, no solo viene a ser la primera colección de cuentos de Sanderson, sino que también es un recopilatorio de varias de sus novelas cortas y cuentos ambientados en el llamado Cosmere.
      En cuanto a de qué trata la novela que hoy nos reúne, esta cuenta acerca de la guerra entre varios reinos vecinos y que pertenecen a una misma cultura (el resto del mundo en el que transcurren los acontecimientos está lleno de otros pueblos, cada uno más variopinto que el otro), quienes llevan más de media década en una guerra contra una raza humanoide y de la que apenas saben de ella.  Sus enemigos al parecer son parientes (lejanos o cercanos) de otra especie a la que los ejércitos humanos en pugna ocupan de siervos (que no esclavos, ya que para eso entre muchos de ellos se practica esta costumbre entre sus semejantes) y pese a que los consideraban en la práctica bestias salvajes, poco a poco se dan cuenta de que en realidad son criaturas inteligentes y sintientes…Hasta que casi hacia el final del libro, se descubre el increíble origen de estos seres.
     La tierra en la que sucede todo, bajo el nombre de Roshar, se caracteriza por tormentas devastadoras que son responsables, en parte, de todo un ecosistema que hace de este lugar un sitito maravilloso a la hora de las descripciones y recrearlo con la imaginación de uno como lector.  Es así que debido a las constantes lluvias y el ambiente húmedo, la flora y fauna se ha desarrollado de tal manera, que nos encontramos con una proliferación de todo tipo de crustáceos y moluscos, de varios tamaños y formas; algunos incluso son mascotas, como los llamados sabueso-hacha y otros de aspecto aterrador y gigantesco, tal cual los abismoides.  Las plantas son también de lo más raro, con zarcillos y/o tentáculos.  Todos estos seres y otros más son mencionados y descritos en abundancia en sus páginas.  Por otro lado, como la novela incluye un montón de ilustraciones, muchas de ellas muestran parte de esta singular naturaleza, aunque, la verdad, las imágenes incluidas al respecto no son tan geniales como se quisiera (quizás de adrede, considerando su origen, ya que corresponden a los bocetos de uno de los protagonistas y tal vez por eso no corresponden a lo que se esperaría de las ilustraciones para un libro como este); de este modo, las proyecciones que se hace uno mismo en su propia imaginación, no dejan de ser más atractivas para quien disfruta de este tipo de estímulos.

Una novela de fantasía como esta no podía dejar de tener su mapa incluido en el tomo.


      Otro aspecto a considerar, cuando se trata de valorar lo realizado por el autor con esta obra, en materia del paisaje que llegó a realizar, viene a ser la existencia de unas criaturas llamadas spren.  Estas son una especie de espíritus pequeños (la mayoría o al menos los conocidos por los humanos), que se manifiestan en varios elementos o situaciones, según el estado de ánimo y la salud de las personas; es así que además según el tipo que sean, tienen una forma en especial.  De este modo nos encontramos con vientospren, putrispren (cuando hay heridas infecciosas), dolorspren, lluviaspren, fuegospren, vidaspren, pasionspren y muchos, muchos más.  De igual manera, uno de los personajes secundarios más llamativos de este título, viene a ser una de estas criaturitas y que al final, como pasa con muchos aspectos del libro, nos da una gran sorpresa sobre su verdadera identidad.
      Siguiendo con todo lo magnífico que hay detrás de esta primera entrega de El Archivo de las Tormentas, cabe mencionar también cómo es capaz de dar origen a una serie de culturas complejas, con costumbres claramente consignadas en la lectura misma.  Luego, en lo que concierne a la mayoría de las naciones que se mencionan y en especial a aquellas que se han unido para ir a la guerra contra el enemigo ya mencionado, nos encontramos con varios detalles de interés: En primer lugar de que son pueblos monoteístas, a cuya divinidad le llaman el Todopoderoso,  uno de los nombres dados al mismísimo Dios judeocristiano (recordemos que Sanderson es un ferviente creyente mormón, tal cual su maestro Orson Scott Card, de modo que si bien sus novelas del Cosmere suceden en otros mundos, nunca deja de otorgarle gran importancia a la dimensión religiosa en sus ellas, algo que pareciera ser relevante para los escritores de esta fe); no obstante también se habla de entidades que más o menos nos recuerdan a los ángeles y otras a los demonios.  De igual manera se trata de culturas en las que el papel de hombres y mujeres en la vida cotidiana, está consignada de manera drástica según el género, de modo que solo los hombres se dedican a las artes bélicas y marciales, como a lo que concierne al mandato político (siempre se trata de monarquías, más encima); mientras que las mujeres son la únicas en el pueblo que estudian, saben leer y escribir, así como dominan conocimientos y disciplinas artísticas.  Al parecer tampoco se practica la amistad entre sexos opuestos y las féminas deben llevar su mano izquierda (¿o es la derecha?) cubierta con parte de su vestimenta, como signo de recatamiento frente a las demás personas y en especial con el sexo masculino.  Hay comidas especiales para los varones, otras para las damas y los niños también tienen sus propios alimentos.  Por supuesto que esto que cuento, así como el resto de los detalles arriba mencionados, se aprecia en su plenitud al leerse dentro del texto mismo.  De igual manera se trata de una sociedad racista, en la cual los poderosos son aquellos nacidos entre los ojos claros, mientras los llamados ojos oscuros en su mayoría nunca llegan a contar con los mismos privilegios que los anteriores; no obstante, tanto los unos como los otros están organizados en una compleja jerarquía y en la cual no hay mucha movilidad social.

Ejemplo de las elegantes imágenes que encabezan los distintos capítulos del libro.

    Como bien puede ser apreciado en Elantris y en la primera trilogía de Nacidos de la Bruma, lo expuesto en el inicio de El Archivo de las Tormentas guarda interesantes aspectos en común, que la verdad ignoro qué tanto son propios del llamado Cosmere.  Es así que acá volvemos a tener personajes con poderes, muy interesantes por cierto, los que en este caso provienen del uso de piedras preciosas, de las que se extrae energía para transmutar la materia y hacer otras maravillas (por otro lado, y siguiendo con el uso de estos minerales, se usan como fuente de energía y luz, al cargarse con las mismas tormentas que forman parte de su vida cotidiana, además de usarse fragmentos suyos como monedas de distinto valor, un pilar fundamental en su economía).  De igual manera hay gente que es capaz de tener mayor velocidad, fuerza y resistencia, además de poseer una especie de telequinesis y otros habilidades extraordinarias, de naturaleza variable.  Tampoco se puede olvidar que tal cual las otras ficciones arriba mencionadas, también se hace referencia a un pasado que en sin dudas fue mejor al presente en el que viven ahora los personajes, lleno de conocimientos increíbles que se han perdido y de los que solo quedan vestigios, que en la actualidad muchos tratan de rescatar para aprovecharlos.  También se incorporan en el libro, al comienzo de cada capítulo a manera de encabezamiento, dos tipos de citas textuales, unas de ellas correspondientes a fragmentos de las lecturas que hace uno de los personajes de viejos libros, a través de los cuales justamente busca encontrar datos importantes para su investigación (y que bien llegamos a saber que es significativa para el porvenir de su mundo); luego se encuentran las transcripciones de las últimas palabras de moribundos, segundos antes de expirar, de sospechoso contenido y de los que solo casi al final de la obra llegamos a enterarnos sobre qué función cumplen para el argumento.

      “«El amor            de los hombres es frío, un arroyo de  las montañas cercano al hielo. Somos suyos.  Oh, Padre Tormenta…, somos suyos. Solo faltan mil días y la Eterna Tormenta viene».


       Recogido  el primer día de la semana Palah del mes Shash del año 1171, treinta y un segundos antes de la muerte.  El sujeto era una mujer de ojos oscuros, embarazada, de mediana edad.   Su hijo no sobrevivió.”

      Por cierto, el nombre de esta primera entrega de la decalogía se debe a un antiguo texto, titulado justamente El Camino de los Reyes, de corte sapiencial y dirigido a los mandatarios y otros sujetos de poder político, para que sepan llevar una existencia noble frente a sus subordinados.  Luego, tal como queda demostrado en varios de los personajes de la novela, se contrastan sus sentencias con la manera cómo es llevado el poder entre los hombres, entre varios de estos mismos (y, por supuesto, que unos mejor que otros).

Ilustración completa usada a manera de portada y hecha por un maestro de la ilustración de este tipo de libros:
Michael Whelan.

lunes, 15 de enero de 2018

Antes de Watchmen. Novena parte: Moloch.


9.1.-El Dibujante: Eduardo Risso (nacido el 23 de noviembre de 1959).

     Hoy en día es uno de los dibujantes argentinos de mayor renombre en el mercado gringo, trabajando para DC, Marvel y otras editoriales de prestigio como Image y Dark Horse.  De este modo, viene a ser uno de los tantos artistas trasandinos con una exitosa carrera allá, ya sea en historietas de superhéroes, como en otras de corte más adulto (tal cual los también consagrados Fabián Niciesa, guionista y los igualmente ilustradores Enrique Breccia, Ariel Olivetti y Enrique Alcatena).
     Su carrera comenzó en su patria trabajando en revistas emblemáticas en lo que concierne al cómic de su país (las que bien en Chile hemos podido disfrutar…por ser vecinos) como Fierro y Puertitas.  Ya en esos años, plena década de los ochenta, comenzó a colaborar con escritores como Ricardo Barreiro y Carlos Trillo, con quienes ha laburado en varias ocasiones, siendo que con el último luego siguió trabajando cuando comenzó a ser editado por los europeos y en otras revistas de renombre como Totem.  Entre los títulos que realizó en esta época, se encuentran Parque Chas (sobre un barrio bonarense en el que suceden eventos extraordinarios, como si fuese una especie de portal entre mundos extraños), Caín (correspondiente, más o menos, a la ciencia ficción antiutópica, en la que su protagonista, Caín y nacido en la miseria, decide centrar su vida en la violencia y la venganza para desentrañar sus oscuros orígenes) y Fulú (la odisea de una esclava negra en Brasil y tras la búsqueda de recuperar su libertad en el siglo XVII).
     En los noventa su pluma estuvo al servicio de empresas europeas, títulos que luego los estadounidenses no se resistieron a publicar.  De entre estos trabajos suyos se encuentran Bordeline (otra vez con una dama de protagonista, aunque ahora en un futuro postapocalíptico y en el que su protagonista tras terribles eventos en su vida, se transforma en una asesina incapacitada para tratar con sus congéneres), Yo, Vampiro (también conocida en español como N/N y en inglés como Boy vampiro, corresponde a una interesante variación del tema del vampirismo, centrada en un chico de origen egipcio que desde la época de las pirámides sigue en su existencia de inmortal, luego de que un meteorito al caer le provocó tal mutación) y Chicanos (sobre las vicisitudes de una detective tras robar los documentos que incriminan a un mafioso en un asesinato y ello la lleva a tener que escapar de su banda).  Otras series limitadas suyas que se pueden mencionar son Horror Revisitado y Video Noir.
     Ya en las lides yanquis, comenzó haciendo novelas gráficas sobre la franquicia de Alien para Dark Horse, incluyendo, además, al menos 4 miniseries para la mítica revista Heavy Metal: Slippery Woman, Indecisión, Incompatible y Costume Party.  Sin embargo, lo que más gloria le ha traído en material del llamado noveno arte para los gringos, que no tenga que ver con superhéroes, viene a ser su labor junto a Brian Azarello, guionista con el que ha colaborado en otros trabajos también y a lo largo de nada menos que de 100 números.  En esta saga, todo uno de los títulos emblemáticos del sello para lectores adultos Vertigo de DC, un hombre se dedica a entregar maletines con 100 balas que otorgan a sus dueños la oportunidad de matar a tiros a quien deseen; es así que una misteriosa organización está involucrada en ello e incluye una venganza contra las 13 familias que traicionaron hace años a esta agrupación conocida como Minutemen o Milicianos.  Esta obra ganó un montón de premios y está considerada dentro de lo mejor de su estilo y de sus creadores.
     En materia de superhéroes (dentro de lo que está, por supuesto, Antes de Watchmen), se pueden mencionar varios trabajos memorables de Risso.  Esta vez solo me remitiré a 2 trabajos en especial, uno para Marvel y otro para DC: Logan es una historia de 3 partes escrita por otro de los grandes guionistas de cómics,  Brian K. Vaughan, con quien realizó un emotivo relato sobre el pasado del mutante más célebre y querido de todo el universo marvelita.  Ambientada en la Segunda Guerra Mundial y nada menos que en un campamento para prisioneros nazi, vemos a Wolverine atrapado entre sus rejas, aunque nunca sin perder su fuerza de voluntad, para convertirse en la peor pesadilla del mandamás del lugar.  Luego nos encontramos con Batman: Ciudad Rota, una historia de detectives en la que el Murciélago debe resolver el horrible crimen de una mujer asesinada, encontrándose en el camino con algunos de sus villanos más famosos como lo son Killer Croc, el Ventrílocuo y Scarface, el Pingüino…y el Guasón.
     Solo terminaré este apartado dedicado a la obra de Risso, mencionando que una vez más junto a su socio Azarello, realizó una de las miniseries más impactantes de todos los especiales que representaron el mundo trastocado de Flashpoint: El Caballero de la Venganza, una en verdad sublime historieta en la que Batman no es Bruce Wayne y el Guasón resulta ser nada menos que alguien muy ligado al pasado del Caballero Oscuro.
      …Y para colgarme, el año pasado en noviembre el artista fue invitado a un evento ñoño (más encima gratuito para el público) en el que dio una charla y, por supuesto, firmó autógrafos. Me quedaba todo muy cerca de casa… ¡Y no asistí! (aunque sí lo hice al siguiente día, aunque para entonces ya no estaba este valioso caricaturista) ¿Para colgarme, cierto?


Una impactante portada para otra novela gráfica que les recomiendo mucho.
9.2.- El cómic.

      Se trata de la tercera miniserie escrita por el igualmente sobresaliente J. Michael Straczynski para este proyecto, luego de haber firmado para Búho Nocturno y Doctor Manhattan.  Este arco argumental consta de 2 números y viene a ser el único de todo Antes de Watchmen dedicado a un villano; sin embargo tal como en otros títulos de la colección, aparecen como “invitados” otros personajes, es decir,  los mismísimos superhéroes, que la obra original y las precuelas en su mayoría tratan sobre ellos.  No obstante, al dársele este protagonismo al único villano destacado en la historieta de Moore y Gibbons, se pudo complementar mejor cómo es ese oscuro mundo de ficción (y tan cercano al nuestro), en el que transcurren estas divertidas historias.  No se debe olvidar, además, que tal como sucede en el título germinal de todo esto, el destino final de Moloch está ligado de manera inexorable al de Ozymandias, de modo que en sus páginas se nos revelan sus antecedentes de manera gratificante.
      El cómic comienza con un Moloch (no puede ser más ominoso su nombre, sacado de un destacado demonio del mundo antiguo y mencionado incluso en la Biblia) ya devastado y casi en la vejez, terminando sus años de prisión (antes de que lo encontremos en los acontecimientos de Watchmen).  En una historieta tradicional de hoy en día sobre el género, bien podría ser que este momento en la vida del ex malhechor daría paso a su conversión e incluso a su opción por el camino de los justicieros, ya sea como uno más del grupo o como importante aliado (cabe recordar no más los casos del Flautista, el Bromista II y por un tiempo con el Capitán Frío en las revistas de Flash o los ejemplos aún más destacados de Viuda Negra y Ojo de Halcón con los Vengadores); incluso acá se ve como el sujeto de aspecto de duende es acogido por su antiguo rival, millonario, genio inventor y supuesto filántropo Ozymandias, quien le da una nueva oportunidad al ofrecerle un trabajo (las similitudes de todo esto con varias facetas de Batman y su misión redentora hacia algunos de los villanos en retiro, es evidente)…Sin embargo estamos hablando de un cómic de Antes de Watchmen, por lo que pese a las apariencias las cosas no son dulces como se quisiera y bien quienes conocemos el texto genérico, sabemos que el gesto del antiguo paladín esconde más que buena voluntad.  Empero, es en la manera que esta obra nos muestra la génesis del final de Moloch, que se haya presente una vez más la maestría de sus creadores.
    Resulta difícil no sentir piedad por este Moloch decrépito, puesto que además la trama nos lleva hacia sus recuerdos, desde su desgraciada infancia hasta su carrera como criminal.  Siempre opacado por el resto, primero por quienes debían ser sus pares y se burlaban de su bizarro aspecto (he ahí, tal vez, la mejor justificación suya para abrazar la senda del mal), luego por las mujeres que lo rechazaban aun estando en el poder y, por último, por los propios Watchmen, que una y otra vez lo derrotaban.  Fácilmente podría decirse que tal como queda de manifiesto en las viñetas de Moloch, el villano nunca fue uno de esos genios del mal sobresaliente por sus fechorías, al contrario, siempre (y aún en sus mejores momentos) fue con suerte un segundón.
      En medio de un mundo en el que los poderosos en buena parte no poseen empatía alguna y son tanto o más maquiavélicos que quienes son considerados la escoria de la sociedad, se nos muestra al protagonista de este título como un sujeto que aparte de ser patético, demuestra en sus debilidades una humanidad de la que carecen gente como el Comediante o los ya mencionados Doctor Manhattan y Ozymandias.
     Las dos portadas creadas por Eduardo Risso, en verdad preciosas pese a su elemento más siniestro, nos presentan a un Moloch como en realidad apenas llegamos a vislumbrar en la historieta: como un hombre de temer y mortal como él solo.  Esta idea de crear ilustraciones más o menos engañosas para las portadas de los cómics, es habitual en las revistas de superhéroes y las que muchas veces nos hacen una promesa de algo que en realidad no sucede, tal  y como se creyera en su interior, pues como en la vida real todo es más complejo de lo que se quisiera (siendo que, por supuesto, estas formidables portadas se hacen así para vender más, que estamos hablando de un mercado más).  Por otro lado, el engaño que son estas imágenes, juega de igual manera con la dimensión de supuesto mago que es el propio Moloch, algo retratado dentro de esta obra. Y, sin embargo, el uso las cartas de juego como símbolo en ambas ilustraciones, no es algo gratuito, ya que representan no solo el azar, sino que en la manos de Moloch el deseo de todo ser humano de controlar el destino; luego queda demostrado que por mucho que la voluntad nos motive, no siempre podemos tener todo lo que queremos y nuestros planes se van al carajo. Destaca también en el número 2 de la miniserie, la efigie del soberbio Ozymandias, quien, como ya sabemos, marca el destino final del malogrado protagonista.   Con respecto a las viñetas que conforman el resto de la novela gráfica, dejan de lado su aspecto más realista, para pasar a una estética de tipo caricaturesco y exagerado en ocasiones, que resalta el patetismo de sus situaciones.

Da pena este Moloch...¿Cierto?

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