domingo, 20 de mayo de 2018

Mi segunda vez en la Comic Con.



     La semana pasada no más se celebró otra vez esta importante actividad en la que ñoños de todas las edades y tendencias, nos reunimos para compartir nuestras pasiones en torno a  variadas manifestaciones artísticas populares, tales como el cine, las series de televisión, videojuegos, cómics, juegos de cartas, etc.  Fueron 3 días en los que mucha gente invirtió su tiempo (y su dinero) para asistir a esta verdadera celebración del freak power, participando en concursos, visitando stands de ventas (unos con más descuentos que otros), vistiendo los coloridos trajes y maquillajes de sus personajes favoritos y conociendo a algunas de las estrellas invitadas a esta actividad, quienes dieron charlas, firmaron autógrafos y permitieron sacarse fotos con ellos.  Más encima este año (a menos que me equivoque) las entrevistas y/o charlas con los famosos se hicieron en el escenario central, que antes cobraban aparte para asistir a ellas, así que fue un atractivo agregado en esta ocasión (ignoro si para las firmas había que desembolsar dinero extra).
     Al igual que el año pasado volví a comprar las entradas con anticipación, para aprovechar la valiosa rebaja en su precio.  No dudé en adquirir otra vez 4 entradas, 2 para el día sábado de modo de ir con mi sobrinito Amilcar y las otras 2 para asistir el domingo, una vez más con mi amigo Luciano (quien además fue la persona que se consiguió gracias a su trabajo los descuentos).  Como me había adelantado un mes más o menos en mi compra, me puse de inmediato a contar los días hasta que llegara la fecha anhelada, ya que tras mis excelentes experiencias del año pasado, las expectativas eran más altas, pues además me había decidido a asistir ahora al menos un día haciendo cosplay.  Por lo tanto, el entusiasmo fue mayor.
     Se dio la casualidad de que este abril recién pasado, el cumple de mi amiga Angélica Valencia fue con disfraces, algo que me atrae sobremanera.  Fue así que la festejada y su marido Rodrigo Sanhueza se mandaron a hacer unos trajes preciosos, que a todos los asistentes nos gustaron bastante, siendo que la cumpleañera andubo de Arwen y “Sangüe” de Aragorn, la famosa pareja de El Señor de los Anillos.  Cuando les preguntamos cómo se consiguieron tan hermosos atuendos, supimos que los habían mandado a hacer a una señora que más encima no cobraba mucho por ellos (solo 20 luquitas), así que me animé con más razón a asistir a la Comic Con de esa manera.  Por otro lado, no dudé en pedirle a mi amigo que me prestara su traje, claro que a él le quedaba lejos mejor que a mí, que es más guapo y tiene barba (¡que yo soy lampiño, snif!)…Pero ir vestido del heredero de Gondor, no había que dudarlo.
      Me decidí usar el traje que me facilitó mi amigo, el día sábado de mi asistencia a la Comic Con, que para el domingo preferí hacerlo con otra vestimenta, la que mandaría a hacer a la misma modista recomendada por los Sanhueza-Valencia.  En un principio decidí pedir que me hicieran los atuendos de Superman, aunque luego llegué a la idea de que de seguro me iba a encontrar con más de un Kal-El en el evento, así que mejor era escoger a un personaje que ojalá no se repitiera, alguien no tan “común”, aunque siempre salido de los cómics de superhéroes que tanto me gustan.  Tras mucho deliberar llegué a una terna: el Linterna Verde de la Tierra Guy Gardner, Bicho Azul II Ted Kord y el villano/superhéroe Hyperion.  Al final me quedé por la versión maligna de Superman marvelita, que siempre me ha atraído ese retorcido pastiche del kriptoniano (además de que me gusta mucho su traje...y lo encuentro sexy).
     A mi regalón estuve a punto de mandarle a hacer un traje, pero ya le he comprado tantos, que al final le quedan chicos poco tiempo después, por lo que decidí conseguirle uno de una forma más económica y de ese modo en una visita a la feria (para quienes no conocen el significado de este concepto tan chileno, se trata de un mercado que se hace al aire libre, en el que se vende de todo y que por lo general se instala en la calle los fines de semana) le conseguí un traje que fue de su agrado: de Power Ranger rojo.  Mi niño quedó bastante contento y mi bolsillo pudo ahorrar, que esta vez pensaba comprar unas cuantas cosas en la Comic Con, además de que en mayo mismo tengo un montón de compromisos (como cumples y el mismo Día de la Madre).
     Por medio de Facebook mi primo Rafael Castro, cuando se enteró de que ya tenía mis entradas, me preguntó  qué días iba, de modo de asistir juntos, que ya hace años que no nos veíamos y eso que tenemos harto en común (además de haber compartido bastante de niños y adolescentes).  En la adultez no nos hemos juntado tanto, sin embargo siempre queda el afecto entre medio, que supera las distancias y el tiempo.  Así fue cómo quedó acordado reunirnos el día sábado, ocasión en la que además irían con nosotros su hijo mayor Nico (un chico muy adorable que sacó lo mejor de sus padres: lo dulce de su bella madre y lo “canchero” del padre) y dos amigos de este.  Fue el viernes de la semana pasada cuando estando yo aún en el trabajo, le pregunté cómo estaba para la Comic Con, que la esperaba con tantas ansias como ya sabrán.  Fue entonces que de inmediato me respondió “Bien.  Mañana te paso a buscar a las 11 de la mañana”.  Ante esas palabras salté como si me hubiesen dado una descarga de electricidad, pues yo estaba seguro de que era a la semana siguiente, justo cuando se venía un día feriado que alargaba el tiempo de descanso…Además…¿A quién se le ocurriría hacerlo calzar justo con el Día de la Madre? Tuve un interesante debate con Nino (así le llamamos a mi colorinche primo) sobre quién estaba equivocado, hasta que al ver en la página de la Comic Con comprobé que el errado era yo.  Por lo tanto tuve que cambiar mis planes y asumir no más que la actividad se nos venía encima.

Con mi primo y la nueva generación ñoña.

     Para rematar mi amigo Luciano también creía que todo era a la semana siguiente, siendo que en su caso era imposible ir en esta otra fecha, de modo que me quedé con su entrada disponible.  Se la ofrecí a varios otros amigos (como invitados, no vendiéndoselas), pero ninguno de ellos se animó o podía.  Si nadie accedía sería Amilcar mi compañero en ambas veladas, no obstante para mi mala suerte se enfermó de amigdalitis y todo dependía de cómo estaría para el domingo, que el sábado aún estaba en etapa de recuperación.  
     Nino llegó casi con dos horas de atraso a nuestra cita acordada, que igual fue mejor para mí, pues necesitaba descansar luego de una semana intensa de trabajo.  Me quedaba una entrada para vender, que pensaba hacerlo a las afueras del lugar donde se llevaba a cabo esta “convención de ñoños” y como hijo de comerciante que soy, estaba seguro de que iba a recuperar el dinero y ganar algo además; empero no hubo interesados y la verdad es que no insistí tanto, que lo único que queríamos era entrar a la Comic Con misma.
     Yo iba muy dichoso embutido en los ropajes de Aragorn, que estaba seguro esta vez sería yo a quien le pedirían sacarse fotos con los solicitantes…Por supuesto que me saqué un montón de ellas, pero fueron las que me concedieron los otros cosplayers, que nadie logró reconocer mi traje y más de una persona me preguntó “¿Y tú quién eres? ¡Mejor hubiese ido de mí mismo! No importa, ya que de que la pasé genial, eso es cierto en un 100%, puesto que además con quienes estaba eran excelentes compañeros y con mi primo siempre me divierto harto, quien además es muy dadivoso (más encima me regaló el blue-ray de Thor: Ragnarok… ¡Qué buenito es él!).  Por cierto, como este otoño ha sido bastante irregular en materia de temperaturas, que ni ha llovido y todavía nos han tocado días con más de 20° C, pese a que las mañanas están muy heladas, en determinado momento de la tarde me morí de calor, que sudaba como cerdo (el costo del fanatismo ¿No?).  Más encima ya de vuelta en casa, me di cuenta de que se me había olvidado ponerme el cinturón, así que mi atuendo estaba incompleto (quizás ese detalle, "menos acinturado", me restó puntos para verme mejor, je).
    Como en mi personificación de Aragorn (¿O más bien de Trancos?) llevaba peluca de pelo largo, me veía bien alternativo y lo más gracioso fue cuando me fui a sacar una foto en la reproducción de la cabina del Halcón Milenario, que “Han Solo” me preguntó si ese era mi pelo real.  Luego, el lunes de esta semana que ya acaba, un colega amigo en la pega tras ver las primeras fotos del sábado me dijo que bien podría llevar mi cabello largo y a lo que le respondí que para nada me gustaba tener una apariencia así… ¿Qué piensas ustedes? Yo que hasta me he rapado en más de una ocasión, encuentro mucho más varonil el pelo bien cortito.
     Por cierto, lo más enternecedor del sábado fue ver a un niñito que no tendría más de 4 años vestido de Deadpool (¡Esa madre está creando a un adorable monstruito!).  El pequeño se veía tan dulce así chiquitito, todo sumido en su papel y tan real, que todos quedábamos maravillados al pasar por su lado.  El impacto visual de todo ello me hizo hasta creer de que era un muñeco, pues el traje era soberbio y el pequeño modelo en realidad era para aplaudirlo y adorarlo.  No dudé en fotografiarme con él, previo permiso de la orgullosa progenitora.  Al día siguiente un efecto casi parecido lo produjo otro chiquitín, esta vez vestido de mago de Hogwarths.

¡Qué cosita más rica! (el niño...Bueno, yo también).

      El domingo amaneció mucho más otoñal y gris, así que esta vez no me morí de calor (tampoco de frío, que bajo mi traje andaba lo suficientemente abrigado).  Amilcar ya estaba mucho mejor, así que pudo ir conmigo. Cuando nos estábamos subiendo al auto de mi cuñado Pato, el papá de mis niños, una vecina desde el frente (ella no muy “culta” que digamos) me gritó “¡Superman!”.
     Vestido de Hyperion y con mi Power Ranger Rojo a mi lado, estaba seguro de que ahora acapararía la atención del resto de la gente, que además el traje me quedaba ceñido y poseía colores más vistosos que el tipo “carmelita” del día anterior; eso sí, me arrepentí de pedirle a la modista (la muy amorosa señora Geno) le dejara mangas largas, que el traje original del villano no es así, de modo que me quedé con las ganas de exhibir mis “poderosos” brazos, je.  Esta vez sí que me pidieron varias personas posar junto a ellas, no obstante fue a Amilcar quien hizo primero de modelo, cuando un señor en el stand de Harry Potter le preguntó si podía concederle tal honor; mi niño no dudó en ponerse en actitud de superhéroe, que ya la había usado el año pasado cuando fue de Spider-Man negro.  Lo más cómico de llevar puesto la indumentaria de Hyperion, fue que mucha gente me confundió nada menos que con el Hombre Radiactivo, el superhéroe que sale en Los Simpsons (sin embargo fui reconocido por todo un experto en Marvel, quien tenía un puesto dedicado a figuritas de acción de la Casa de las Ideas y que permitía que la gente se sacara fotos con su reproducción del Guantelete del Infinito, quien me pidió que como Hyperion posara junto a su colección).  Ya había llegado el atardecer cuando me encontré con el verdadero Hombre Radiactivo, a quien me acerqué para fotografiarme junto a él y este mismo cuando supo mi historia, también quiso tener sus propias fotos de los dos; por otro lado, un par de visitantes nos pidieron que posáramos para ellos.  Por lo tanto, fui de igual manera todo un modelo ese día.

¿En serio nos parecemos?

    No llevábamos mucho con Amilcar dentro, cuando vimos a unos muchachos vestidos de los Jóvenes Titanes (¿O de Justicia Joven?).  No dudé en acercarme a ellos para solicitarles unas fotitos y entonces la chica disfrazada de Raven (este año me encontré con 3 de ellas en la Comic Con, aunque lejos la más tributada fue Harley Queen) me dijo toda contenta “¡Profe Elwin!”.  Resultó que eran ex alumnos míos, de cuando trabajaba en Recoleta.  Fue un gusto este reencuentro.
    El sábado me enteré de que estaba firmando sus trabajos el destacado artista argentino Eduardo Risso, a quien en diciembre del año pasado de puro tonto me perdí conocerlo cuando vino a la Mini Con.  Así que esta vez fuí  preparado el domingo y me llevé conmigo los dos números que tengo de Antes de Watchmen: Moloch, en los que realizó el arte gráfico.  Fue así que con Amilcar nos acercamos hasta su puesto, pagué por nada menos que 3 reproducciones en grande de sus dibujos, charlé con él y aproveché de sacarme fotos con él, incluyendo una con Amilcar, a la par de que conseguí varios autógrafos suyos.  Me sorprendió su cordialidad, para nada divo considerando sus importantes trabajos para DC, Marvel y otras compañías.  Obviamente le conté que había escrito sobre él en mi blog y como fan suyo le dije que era lejos lo mejor de la Comic Con.

Con el maestro Eduardo Risso.

      El sábado mientras los veteranos Nino y yo paseábamos solos, que los más jóvenes se fueron por su lado, pillamos una "Zona Vip para cosplayers", que si andabas disfrazado te daban un bolsito de regalo, una Kem Xtreme (la marca auspiciadora del evento) y otras cosillas.  Podías subir a una torre que quedaba a una altura considerable, con muy buena vista, además de poder usar unos cómodos sillones, siendo atendido por unas bellas damas que te servían gratis varias variedades de Kem Xtreme.   Por más que intentamos convencer a la chica que nos atendió, de que Nino era mi "fotógrafo oficial", no lo dejaron entrar a dicho lugar por andar de paisano; así que me tuve que esperar hasta el otro día, en que sí accedí a esos privilegios y ahora con mi Power Ranger Rojo (pero lo mejor de esa vez, fueron las fotos que nos sacamos con los demás cosplayers).
     Creo que este año por primera vez la Comic Con contó nada menos que con un cuadrilátero de lucha libre, gracias a la presencia de una especie de federación chilena que está cobrando fuerza y que dio varios espectáculos, que daba gusto verlos.  El ring estaba lleno de gente que gozaba, aplaudía y vitoreaba la pelea de los contrincantes, varios de ellos con atuendos llamativos (que hasta un huaso había, o sea, un campesino de nuestras tierras chilenas).  En el pasado gran pasión sentí por este deporte "teatrero", así que tanto el sábado como el domingo, le dediqué mi tiempo a la contemplación de esta maravilla.
    Por cierto…Había lejos menos gente el domingo que el sábado, pues… ¿A quién se le ocurre celebrarla justo el día en que en Chile festejamos a nuestras madres? (todavía le debo una invitación a mi mamá por haber no estado con ella ese día ¡Y yo que hablo pestes de los fanáticos del fútbol (y más sin son futboleros pasivos, je)!


¿Qué tipo de profesores tuvieron estos chicos en el colegio?

sábado, 19 de mayo de 2018

Por el amor a Shirley Jackson y a Richard Matheson (primera parte).


1- Inspiraciones.

      En su famoso ensayo sobre el impacto mediático de las historias de terror dentro de la cultura popular, conocido como Danza Macabra, Stephen King dedica varias páginas al análisis y a sus comentarios personales a la novela La maldición de Hill House de Shirley Jackson.  Esta ficción vendría a ser para el autor, si no la mejor obra sobre “casas encantadas”, sin dudas una de las más logradas.  Es así que en repetidas ocasiones el llamado Rey del Terror, ha manifestado su admiración por este libro, como también por su realizadora; luego, queda claro que su novela clásica El Resplandor, viene a ser su homenaje (hasta cierto punto) de la obra cumbre de la escritora.
     De igual manera nos encontramos con su amor por un autor de terror aún mucho más popular y prolífico que el caso anterior, Richard Matheson.  Se trata de otro maestro para King, a quien también le dedicó un apartado dentro de los libros que analizó en su citado ensayo (en este caso, El Hombre Menguante).  Debe saberse que entre la vasta creación de Matheson, se encuentra una novela bastante ligada a La maldición de Hill House: Casa Infernal
      En los citados libros de la escritora y de su colega, se encuentra presente un tema bastante caro al género: Las casas encantadas, o sea, construcciones que bien tienen fantasmas o que poseen algún otro tipo de carga negativa (la que a veces tiene relación con actos violentos cometidos en ella en tiempos pasados, tales como asesinatos y ritos satánicos), que las han convertido en un lugar donde el mal ya es algo sobrenatural y toma forma corpórea contaminando a quienes pisan su terreno.

2- El tributo televisivo de Stephen King a la Jackson y a Matheson.

      A comienzos del 2002 se estrenó la miniserie titulada como Rose Red, una producción televisiva bastante elogiada y multipremiada, de más de 4 horas de duración, que dividida en 3 episodios viene a ser otro homenaje del llamado Rey del Terror a las novelas mencionadas y a sus autores…De hecho, esta última obra escrita originalmente por King para la pantalla chica (puesto que no se trata de adaptación alguna de algún texto previo suyo), guarda unos cuantos detalles mayores en común con la novela de Matheson;  pero esto será explicado en profundidad, cuando se analice la miniserie en sí, en una segunda parte de este post.
     Tal como las edificaciones literarias mencionadas, Rose Red es un inmenso edificio que alberga dentro de sus paredes un inmenso poder sobrenatural y nocivo.  En su interior viven los Rimbauer, una rica familia que junto su gran número de empleados y a quienes entran en sus dominios, se ven sometidos a los horrores de este lugar.  La trama principal de esta historia sucede en el presente en el cual fue emitida por primera vez Rose Red, o sea en los primeros años de este siglo. Sin embargo, nos es posible conocer los antecedentes previos a todo esto, por medio de la publicación de El Diario de Ellen Rimbauer, una novela escrita a manera del diario de vida de uno de los personajes secundarios y que es posible disfrutar sin antes haber visto la miniserie que la inspiró.

3- El libro.

3.1- Orígenes.

Ridley Pearson.
     Publicada en 2001, meses antes del estreno de Rose Red, el libro titulado como El diario de Ellen Rimbauer: Mi vida en Rose Red corresponde, sin dudas, a un enganche literario y comercial para acaparar la atención de público ante la miniserie que lo inspiró.  Tal tipo de productos artísticos hechos a “pedido” es habitual en países como Estados Unidos, en los que la oferta y la demanda por manifestaciones populares como esta abundan…No obstante no hay que mirar en menos por ello dicho trabajo, que bien posee sus propias virtudes que le dan cierta independencia respecto a la producción televisiva mencionada, ya que posee varios elementos valiosos que hacen de su lectura algo satisfactorio para muchos; asimismo, no deja de merecer un análisis de estos aspectos, que convierten este título en un texto recomendable, ya sea para quienes vieron Rose Red, como para aquellos que aún no lo han hecho y deseen enganchar con una buena historia de terror, que tal vez luego los lleve a contemplar la miniserie.
     Durante un buen tiempo se tenía la idea de que era nada menos que el mismísimo Stephen King quien había escrito la novela, hasta que luego se declaró de manera pública que el responsable de ella era el “casi desconocido” Ridley Pearson, un novelista de relatos policiales e infantiles, miembro de los Rock Bottom Remainders, la banda de música compuesta por escritores y otros artistas mediáticos en la que participaba Stephen King; de este modo al ser amigos, el creador de Salem´s Lot y Joyland no cejó en invitarlo a realizar esta labor (que como ya lo ha hecho en otras ocasiones, ha impulsado más de una vez la carrera de sus colegas).

3.2- De qué trata.

     Escrita a manera de diario de vida, fue publicada usando nada menos que el nombre de uno de los personajes ficticios principales de Rose Red (la doctora en Psicología infantil y especialista en fenómenos paranormales Joyce Reardon).  Es así que en una primera instancia podría engañar al lector incauto, al hacerlo creer de que en realidad se trata de un documento histórico, que trata acerca de fenómenos tales como las casas encantadas y los fantasmas (más encima todo del puño y letra de una mujer a la que le toca vivir en carne propia estas terribles experiencias).  De hecho, el libro posee una carta introductoria de la Reardon, la supuesta editora del diario de la infortunada Ellen Rimbauer, que incluyen unas cuantas notas suyas y además un epílogo de Steven Rimbauer, otro personaje de Rose Red y quien sería el último descendiente vivo de los fundadores de la inmensa mansión en la que transcurre el argumento. Sin embargo, el tomo está tan bien escrito, todo resulta tan increíble y aun así dramático, que lo hace más que verosímil, que luego al entrar en conocimiento de la miniserie con la que está relacionado, el cuadro de la saga maldita de los Rimbauer se completa.
    Ambientada entre 1907 y 1928, que corresponde al periodo en el que la autora del supuesto diario de vida y protagonista de la historia, llevó el registro de sus vivencias e impresiones, trata en pocas palabras acerca del origen de Rose Red (que como muchas casas antiguas se le da un nombre a esta…Uno más encima femenino, hasta cierto punto, bastante significativo con lo que a posterioridad llega a ser esta construcción) y lo que le pasa a la gente ligada a tal lugar.  Su esposo, John Rimbauer, sus dos hijos, su mejor amiga (y luego amante) Sukeena, sus empleados y amistades pasan por una serie de experiencias traumáticas debido a la verdadera naturaleza de esta construcción, la que nunca para de crecer tal cual un monstruo (hermoso, pero mortal), que en la práctica viene a ser una entidad viva e inteligente a su manera, deteriorando la vida de todos estos.


     A través del diario llegamos a conocer a la entonces joven, inocente y aún virginal dama de 19 años que era Ellen, quien conoce al exitoso, guapo y enigmático John Rimbauer, de quien cae prendida de inmediato.  Ambos se casan pronto, creyendo la nueva esposa de que todo será un cuento de hadas, pues no sabe que en realidad su vida ahora se transformará en una verdadera pesadilla (y no solo por su sometimiento a Rose Red misma, sino que también por el mismo mal que anida en el corazón de su marido, un hombre egoísta, manipulador e infiel que la hace sufrir tanto o más como aquello que ambos llaman su hogar).
     El origen de las cualidades siniestras de Rose Red queda hasta cierto punto en el terreno de la incertidumbre, que en un principio se presentan varias tesis de por qué la casa está “encantada”, aunque luego a medida que se va transcurriendo todo, queda la idea de que la edificación no tiene par alguno (o de que su identidad supera cualquier noción de maldición, hechicería o magia típicas).  En un principio la protagonista ve a esta entidad como a una aliada vengadora, de todas las penurias que le toca pasar debido a la indolencia de John; no obstante, termina por darse cuenta de que es otra víctima de este ser con características femeninas, que la ha usado a ella y a los demás para perpetuar su extraña existencia.  
      El diario comienza desde antes de que se ponga la primera piedra de lo que va a ser Rose Red, que viene a ser sin dudas el proyecto del futuro promisorio de este matrimonio.  Sin embargo, sus dimensiones ciclópeas, laberínticas y el mismo mal sobrenatural que es esta criatura, puede ser vista como una proyección de los apetitos desmedidos de John Rimbauer, que tal como la casa fagocitan a quienes tiene a su lado, en su afán de querer más y controlarlo todo y a todos.  De este modo, por medio de esta ficción de horror podemos encontrarnos con una interesante reflexión sobre el poder nocivo del maldad humana, que con el fruto de sus empresas (como lo vendría siendo Rose Red, hecha para satisfacer los deseos de sus dueños), trae la condenación de sus artífices.


3.3- Algunas impresiones personales.

      Al ser una narración de “época”, nos es posible apreciar varios detalles acerca de un curioso mundo no tan lejano en el tiempo, pero que aun así tienen varios aspectos llamativos para nosotros.  Entre estos destaca el de la figura de la mujer, que tal como está perfilado el personaje de Ellen a través de sus páginas, puede verse como una feminista hasta cierto punto; pues pese a que cumple como muchas de su tiempo y sociedad, con un rol preestablecido para su género (el de esposa sumisa y madre devota dependiente de su esposo), posee un grado de voluntad propia y que le permite escapar de la obnubilación en la que antes cayó por John.  Es dentro de todo esto que nos encontramos con el tema de la relación lésbica entre Ellen y Sukeena, la que solo nace tras años de compartir juntas una vida de tantas desgracias; se trata además de un amor liberador entre las dos, el que contrasta con el de la homosexualidad de uno de los personajes masculinos secundarios, que en un mundo de apariencias y de rígidos comportamientos sociales como el detallado en esta obra, viene a ser más que problemático. 
     La sexualidad de los personajes en sí es un aspecto bastante atractivo, por cuanto permite reconocer los patrones morales a los que estaban sometidos públicamente los individuos antiguamente.  Como ya se ha hablado de la atracción homoerótica entre los personajes, en el caso de la protagonista y su empleada africana, resulta valioso como la Rimbauer primero ve su interés sexual como algo pecaminoso, propio de una mentalidad cristiana estrecha; con posterioridad, a medida que va cambiando con todo lo que le pasa, de manera espontánea en sus escritos nos encontramos con una mujer que ha aceptado esta faceta suya,  ya con cierta plenitud.  En cambio, por el lado de John vemos la sexualidad como algo meramente carnal, salvaje y en el que no hay verdadera compenetración con la otra persona (solo preocupación por la satisfacción personal).  Junto a los intereses eróticos de este, también nos enteramos de una espantosa violación, lo que se opone al amor que hay entre Ellen y Sukeena.  Como si en verdad fuese una obra feminista, los hombres no quedan muy bien frente a un ojo crítico, mientras que las mujeres son las únicas (en su mayoría) que son presentadas como personajes más o menos íntegros. 
     La figura de Sukeena, una mujer “de color”, permite introducir el tema del racismo, que aún en una época en la que ya se había abolido la esclavitud en Estados Unidos, todavía provoca actitudes xenófobas entre la mayoría blanca. La presencia de los chinos en el texto, de igual manera sirve para reconocer este conflicto, más al transcurrir varios episodios del diario en pleno Barrio Chino.
     Como muestrario del periodo histórico en la que transcurre esta obra, a la hora de señalar las costumbres de su gente, hayamos también el interés por el espiritismo.  De este modo, en sus páginas varios son los momentos dedicados a ello, destacando una muy significativa sesión con una médium (desarrollada a partir de lo visto en Rose Red) y la presencia de un personaje secundario femenino de procedencia oriental, bastante llamativo para el lector.  El papel de esta disciplina del ocultismo ayuda, sin dudas, a crear el ambiente adecuado para que la novela posee su atmósfera de misterio y horror, apoyando lo que la misma casa maldita provoca con sus atrocidades.
     Entre medio de este horror, ya sea del proveniente de la misma violencia del ser humano, como del salido de la mansión en la que (mal) viven los personajes, también hay momentos de sublimidad, en los que el amor incondicional de una madre (Ellen Rimbauer) por sus hijos resalta; de igual manera la narración en primera persona, de las cuitas que van degradando a Ellen mientras pasan los años en Rose Red, hacen que la lectura de este “falso diario de vida” no solo sea un ejercicio para pasar un buen rato inmerso en él, sino que también sea un grato descubrimiento, como un título que merece ser comentado y recomendado.

Feliz como una lombriz tras haber conseguido este preciado libro
de manera fortuita, tan solo el mes pasado.

lunes, 14 de mayo de 2018

¡Y sigámosle dando no más con Robert Howard! (segunda parte)


5- El pueblo de la oscuridad.

     Primero de los dos cuentos relacionados con el concepto de la memoria racial  y/o reencarnación contenidos en este libro, en los que el protagonista recuerda una existencia previa, en un pasado remoto de connotaciones propias de la fantasía de Brujería y Espadas.
     En este caso quien por “accidente” o tal vez por una razón de peso (lo más probable corresponda a esta última posibilidad) logra conectarse con su yo anterior, es un hombre celópata que está a punto de matar a traición al tipo que, según él, le ha quitado a la mujer que ama (o más bien desea).  El aspirante a asesino sigue a la pareja hasta una cueva aislada, para llevar a cabo sus propósitos y una vez dentro de ella, se activan sus recuerdos que corresponden a la parte central del cuento.  
     El protagonista fue en su vida pasada un guerrero que también se encontraba sometido a su pasión por una mujer, la que era cortejada por otro hombre, a quien este consideraba su enemigo y que era de igual manera el objeto de las atenciones de la fémina en cuestión.  El paralelismo entre una época y otra, presenta además de una persecución de los enamorados por parte del despechado (tanto el hombre “primitivo”, como el supuestamente civilizado, se dejan llevar por sus impulsos más egoístas), la introducción de una raza involucionada de humanoides caníbales y de siniestros ritos, que ven al trío como a su presa (interesante cómo el perseguidor en ambas líneas temporales, se transforma para las criaturas en una víctima potencial de sus apetitos mortales).  
     Si antes había discordia entre los dos varones, ahora al entrar en juego el verdadero enemigo, recién es posible que los antiguos contrincantes sea capaces de reconocer en la otredad de su contendiente a un igual, al que más encima puedan llegar a respetar.
    El enfrentamiento con las criaturas es intenso, encontrando el lector además otra pieza de sublimidad por parte de Robert Howard, cuando se describen los intentos de salvarse por parte de los enamorados y cómo el antiguo acosador ve, ahora con otros ojos, a quienes antes solo quería hacerles el mal.
     Detrás del drama presente en el triángulo amoroso que aquí presenciamos en dos líneas temporales, es posible identificar el tema acerca de lo que en realidad significa amar ¿Es el deseo o la pasión por una persona, lo mismo que la entrega incondicional hacia ella? De esta manera, además, podemos hayar las nociones del perdón y la redención, en las que un sujeto que tan detestable nos pudo parecer al principio, ahora es capaz de demostrarnos de que la gente puede cambiar para bien; asimismo, que el amor puede transformarnos (¿Cierto que este es un Howard bastante romántico, para el que conocemos hasta el momento?). 
    Por cierto, interesante viene a ser también que el personaje principal en su vida pasada, sea conocido como Conan el Saqueador.  Lo anterior bien puede significar que esta historia, fue escrita antes de la creación del personaje más famoso de su autor; de modo, que este otro Conan corresponde a un “borrador” del cimerio, ya que comparte con este no solo el nombre, sino que ciertos rasgos de su personalidad, tales como su talante agresivo.

     “El Pequeño Pueblo... me pregunte si esos antropólogos estaban en lo correcto en su teoría sobre una achaparrada raza aborigen mongoloide, tan baja en la escala de la evolución como para ser a duras penas humana, poseyendo con todo una diferenciada, aunque repulsiva, cultura propia. Se habían desvanecido ante las razas invasoras, decía la teoría, formando la base de todas las leyendas arias de los trolls, elfos, enanos y brujas. Viviendo en cuevas desde el principio, tales aborígenes se habían retirado más y más hacia el interior de las cavernas de las colinas, ante los conquistadores, desvaneciéndose al fin por entero, aunque el folklore fantasea aún sobre sus descendientes, morando todavía en los abismos perdidos bajo las colinas, aborrecibles supervivientes de una era gastada.”

6- El hombre del suelo.


     Otro cuento con nombre ominoso de este escritor, el que más encima viene a ser una historia de terror sobrenatural, aunque con una fuerte carga psicológica y moral. 
    En esta ocasión estamos frente a un relato con características del western, género en el cual Howard también fue un destacado cultor, puesto que la trama gira en torno a uno de esos tantos pistoleros propios de estas obras, quien al tener asuntos pendientes con uno de sus paisanos, llega al típico duelo de pistolas tan caro a estas ficciones.  La narración previa al enfrentamiento y a este mismo acto, demuestra sin dudas la facilidad por parte del escritor para contarnos de la manera más dinámica y creíble, escenas de acción, que tanto al ser de vaqueros, como de guerreros salvajes, le salen igualmente de magníficas.
      Esta vez nos encontramos con un protagonista por absoluto detestable, pues no solo se trata de alguien que se complace en la violencia y que está lleno de odio.  Ahora bien, la incapacidad del protagonista para evolucionar, se puede deber tanto a la pequeña extensión de esta pieza (unas 10 páginas en su versión traducida a nuestra lengua), como al mensaje que nos quiere dejar este título y que recuerda a la sentencia cristiana de “Quien a hierro mata, a hierro muere”; puesto que, sin dudas, estamos frente a un texto sobre la condenación que uno mismo se trae y como consecuencia de sus actos más negativos.

      “Cal Reynolds trasladó la mascada de tabaco al otro lado de la boca mientras miraba bizqueando el cañón azul mate de su Winchester.  Sus mandíbulas trabajaban metódicamente, sus movimientos cesaron al encontrar la mirilla. Se quedó rígidamente inmóvil; entonces su dedo se cerró sobre el gatillo.  El estampido del disparo envió ecos reverberando por las colinas y, como un eco más fuerte, llegó otro disparo en respuesta.  Reynolds se encogió, aplastando su cuerpo alto y delgado contra el suelo, y jurando en voz baja.  Una escama gris saltó de una de las piedras cerca de su cabeza, y la bala rebotada silbó hasta perderse en el espacio.  Reynolds se estremeció involuntariamente.  El sonido era tan mortífero como el canto de una cascabel escondida.”

7- El valle del gusano.


     El cuento que le da el nombre al tomo (y al de la vieja edición de Martínez Roca que leí en los noventa, gracias a mi amigo Miguel Acevedo, así como a otras compilaciones en diferentes idiomas), es una obra de connotaciones épicas, con elementos lovecrafnianos y, sin duda, se encuentra entre lo mejor de Robert Howard.
      Tal como debería suceder con toda narración, de inmediato se nos engancha a esta a través de las palabras de su narrador y protagonista, James Allison, un hombre ya anciano al final de sus días como tal, quien tiene la capacidad de rememorar sus existencias pasadas y que en esta ocasión trae a la memoria toda una odisea en la que participó, como el principal héroe enfrentado a un mal espantoso y antiquísimo.  La conexión entre mitos (la llamada “mitología comparada”) manejada por el escritor, una vez más deja en evidencia la enorme cultura que poseía el autodidacta Howard, al manejar tanta información, como para luego recrear con sus ficciones temas tan caros a nuestra humanidad.

     “Os hablaré de Niord y el Gusano.  Habéis oído la historia bajo varias formas distintas antes.  En ellas el héroe se llamaba Tyr, o Perseo, o Sygfrido, o Beowulf, o San Jorge. Pero fue Niord quien se encontró con la abominable cosa demoniaca que salió arrastrándose repugnantemente del infierno, y de cuyo encuentro surgió el ciclo de relatos heroicos que ha ido girando por todas las eras hasta que la misma esencia de la verdad se ha perdido y ha pasado al limbo de las leyendas olvidadas.  Sé de lo que hablo, pues yo fui Nyord.” 

     La saga de Nyord se remonta a uno de esos pasados de una era olvidada, en la cual este pertenecía a una raza de características arias, salvaje, pero de la que nos queda clara vendría a ser compuesta por los antepasados de la orgullosa civilización “blanca europea”.  Bárbaros pese a su sofisticación en algunos elementos, tienen como enemigos a los más primitivos pictos (pueblo que una vez más usa Howard dentro de sus ficciones, aunque esta vez los describe más bien simiescos), hasta que la piedad de Nyord o más bien respeto de este por uno de sus guerreros, consigue abrir un tipo de comunicación amistosa entre ambos pueblos.  La vida del protagonista y la de su gente cambia, cuando el verdadero horror llega hasta estos, bajo la figura de la criatura que da nombre al cuento, un ser tan monstruoso y que recuerda demasiado al de las narraciones de los Mitos de Cthulhu, a los que Robert Howard ayudó a dar forma.
     En sí el entorno que rodea al Gusano, con ruinas a su alrededor y la presencia de un lacayo suyo igual de esperpéntico y que además realiza todo un rito para invocar a su señor, hacen de este relato un texto bastante terrorífico.  A ello se suma el elemento gore, que en sus páginas nos encontramos con al menos dos masacres en sus páginas y la misma contienda entre el héroe y la bestia, resulta ser bien cruenta. Asimismo, hacia el final de esta una cuota de emotividad impregna la historia, que aunque a ratos encontremos al protagonista un racista y demasiado violento para nuestro gusto, sus valerosos esfuerzos no son poca cosa.

8- Los muertos recuerdan.

    ¡Qué nombre más genial se le ocurrió a Robert Howard para darle a este cuento de terror y que tan sugerente nos puede llegar a ser!
    Nuevamente estamos acá frente a un excelente ejemplo de un cuento de terror sobrenatural, que pese a su atmósfera macabra, no deje de mantener una lectura moralizante, heredada de las viejas historias orales propias de la mitología y las leyendas, que nutren a estos autores.  De este modo, la moraleja está más que presente hacia el final, que incluye el castigo al malvado personaje principal, a manos de un poder lejos por encima de las capacidades del humano común, puesto que se nos deja claro una vez más que “todo se devuelve en esta vida”.
     Contado de una manera muy singular, considerando la época en la que fue escrito este cuento, a través de cartas y declaraciones a la policía, por parte de los testigos que presenciaron los sucesos de la trama, también posee una ambientación propia del western, que le da a este relato otro interesante carácter.  Es así que volvemos a reconocer el viejo tema de la venganza, que tal como queda manifestado en esta ocasión, está justificado (hasta cierto punto).  Por otro lado, el racismo que a veces encontramos en la literatura howardiana, da acá un interesante vuelco, al no solo abordar la otredad de los “negros” y que gente como Robert Howard tanto abordó en sus trabajos, sino que volviendo a darles una sabiduría superior a la de los blancos, incluyendo un sentido de la justicia que deja a los “blancos” como idiotas (y ello para nada lejos de la verdad).

     “-Has matado a Joel y me has matado a mí, pero por Dios que no vivirás para jactarte.  Te maldigo por la gran serpiente y por el pantano negro y el gallo blanco.  Antes de que vuelva a amanecer este día, estarás marcando las vacas del diablo en el infierno.  Ya verás, vendré a buscarte cuando sea el momento justo.”

9- No me cabéis una tumba.


     Vuelvo a expresar mi admiración por la genialidad de Robert Howard, para darle tan buenos títulos a sus cuentos, que no solo resumen muy bien de qué trata su argumento, si no que más llamativos no pueden ser, invitándonos a saber qué misterios y horrores se esconden en sus páginas.  
    El tema de la magia negra y sus consecuencias para quienes la usan con propósitos egoístas, está otra vez presente en este igualmente recomendable cuento.  Acá nos encontramos con un brujo, de esos detestables y de aspecto espantoso, tan habitual en este tipo de narraciones.  El nigromante para conseguir el poder que anhela ha hecho un pacto con las tinieblas…y ahora que le ha llegado la hora de pagar su deuda, trata de evadir su parte del contrato.  
     Dos hombres “comunes y corrientes” que ubican desde hace tiempo al brujo, son testigos de los siniestros sucesos que envuelven todo esto, puesto que su conocido les ha pedido que realicen un ritual para ayudarlo a salirse con la suya.  Estos otros dos ignoran las circunstancias del favor que les han solicitado, si bien sospechaban acerca de las actividades de su compañero.  De este modo, atractivo viene a ser cómo la gente sencilla presencia actos anormales y sin ser ellos las víctimas esta vez, comprobando que el mal posee diferentes tipos de manifestaciones y las que van incluso más allá de nuestra propia humanidad.

    “- Sé que la gente de la región siempre afirmó que en su juventud había vendido el alma al Diablo, y que sus repentinos ataques epilépticos solo eran un signo visible del poder del Enemigo sobre él; pero esas habladurías son absurdas, por supuesto y propias de la Edad Media.  Todos sabemos que la vida de John Grimlan fue especialmente malvada y depravada, incluso hasta sus últimos días.  Con razón era detestado y temido por todo el mundo, pues nunca oí decir que realizara un solo acto bueno.  Tú eras su único amigo.”

10- Los palomos de infierno.


    Una colección de cuentos como esta que ahora ya estamos acabando por repasar, en la que más encima tenemos el gusto de leer no solo algunos de los mejores relatos de su autor, si no que conocerlo de manera más variada a través de distintos géneros y sagas, debía terminar con «broche de oro».  Y efectivamente ha sido así, que por algo esta historia es tan alabada por gente como Stephen King.
     En pocas palabras, trata sobre dos viajeros que para descansar y pasar la noche, se aventuran dentro de una casa abandonada.  Pero lo que no saben estos dos es que el lugar está maldito, pues en su interior se han llevado a cabo actos innombrables de magia negra, así que mejor hubiesen pasado de largo.
       La muerte le llega a uno de los dos peregrinos de manera espantosa y el que le sobrevive no solo debe presenciar una verdadera escena de horror gráfico que, de seguro, en la época en que se publicó esta obra más de un tipo de resquemor debió provocar (la escalera, la escalera), sino que además debe cargar con ser el sospechoso número 1 (y el único) del fallecimiento de su compañero.
     Es entonces que entra en la narración un tipo de personaje habitual en las historias de terror, aunque hasta el momento no habíamos visto ser usado por Howard: el representante de la ley y el orden bajo la figura de un oficial de policía, agente del FBI, sheriff u otro.  Pues el hombre que aquí toma este papel aparece no solo como una figura benigna y salvadora, sino que destaca por su actitud gallarda; no obstante, lo que más brilla en él, viene a ser su talante admirable que lo aleja de todo prejuicio y le permite ver y evaluar los extraordinarios sucesos con una amplitud (que uno bien quisiese que poseyeran aquellos dedicados a tal labor, que nos encontramos en la vida real).
      Teniendo en cuenta el lugar en el que transcurre buena parte del argumento, podemos identificar la presencia de un tema caro al subgénero: El de las casas encantadas y el que visita Robert Howard creando en verdad un sitio pavoroso, donde justamente los animales que le dan su título al texto, cumplen un rol significativo:

     “—He conocido a hombres que juraron haber visto una bandada de palomos posados en el porche de la casa, a la puesta del sol —dijo Buckner lentamente—. Todos eran negros, excepto uno. Un trampero. Estaba encendiendo una fogata en el patio, dispuesto a pasar allí aquella noche. Le vi al atardecer y me habló de los palomos. A la mañana siguiente volví a la casa. Las cenizas de su fogata estaban allí, y su vaso de estaño, y la sartén en la cual frió su tocino, y sus mantas, extendidas como si hubiera dormido en ellas. Nadie volvió a verle. Eso ocurrió hace doce años. Los negros dicen que ellos pueden ver a los palomos, pero ningún negro se atreve a pasar por este camino después de la puesta del sol. Dicen que los palomos son las almas de los Blassenville, que salen del infierno cuando se pone el sol. Los negros dicen que el resplandor rojizo que se ve hacia el oeste es la claridad del infierno, porque a aquella hora las puertas del infierno están abiertas para dar paso a los Blassenville.”

     Este cuento fue adaptado a la televisión en uno de los primeros programas antológicos, allá por los años sesenta (uno del cual ni sabía de su existencia, hasta que el ya mencionado Stephen King se refirió a ello en su ensayo Danza Macabra).  Sin embargo, teniendo en cuenta el grado de violencia dentro de sus páginas, dudo del efecto total de dicha versión para la pantalla chica.  Sería formidable que algún inteligente productor actual, hiciese una versión actualizada, tal como ahora es posible, de tan magna obra.

domingo, 6 de mayo de 2018

La película ñoña más esperada del año ¿Y del siglo hasta la fecha?


    La gente detrás de Marvel Studios ha sido no solo inteligente a la hora de orquestar su llamado Universo Cinemático Marvel, sino que además ha dado muestras de poseer una paciencia ejemplar a la hora de ir armándolo año a año, con cada una de sus películas.  Este enorme proyecto ha tenido su máximo punto en la orquestación de todo ello, con el estreno de la tercera cinta dedicada a los llamados “Héroes más poderosos del planeta”, más conocidos como Los Vengadores y que en esta ocasión los une por primera vez a los también justicieros Guardianes de la Galaxia.  El resultado no solo viene a ser un filme entretenidísimo y bien hecho en todos los detalles (técnicos, artísticos, de guión, diseño de personajes y de escenarios, actuaciones…), además de ser todo un éxito de crítica, sino que logra convertirse en todo lo que los chicos de DC quisiesen conseguir a la rápida, luego de su decepcionante Liga de la Justicia y que aunque tenía menos personajes que la primera cinta de Los Vengadores, se les disolvió entre las manos, al no ser capaces de organizar mejor su obra (¿ o producto?). Definitivamente, Marvel “la lleva” (en otras palabras “lidera”) y eso lo han conseguido ya desde hace rato.
     Los eventos detrás del filme en cuestión, en el que los superhéroes terrestres y el otro grupo conformado en general por alienígenas, deben unirse para luchar contra la amenaza del titán megalomaniaco Thanos, llevaba desde la primera entrega de Los Vengadores preparándose, para luego pasar por el debut cinematográfico de los mencionados Guardianes de la Galaxia y terminar con Thor: Ragnarok… ¿Se me escapa algún detalle? Es así que el poder maligno al que se enfrentan los protagonistas es tan grande, que como nunca toma ribetes apocalípticos, ya que esta vez no se trata solo de salvar a la Tierra, Asgard o alguna civilización extraterrestre, sino que estamos hablando a escala cósmica, pues es todo el universo y las realidades son lo que está en peligro.
     La trama de esta cinta es la siguiente, sin querer detenerme en detalles de su argumento, de modo que quien no la haya visto, descubra por su cuenta de qué va todo (si bien a las alturas del tiempo en que escribo este post, hasta los que no van al cine a ver pelis como estas ya saben de qué se trata, je).  Thanos sigue obsesionado con conseguir las cinco Gemas del Infinito, las que al tener reunidas en su Guantelete, le permitirán hacer y deshacer a su antojo, convirtiéndolo en la práctica en un verdadero dios (que los asgardianos quedan como “meros” tipos con superpoderes a su lado).  De este modo, la confrontación con este y sus esbirros se da tanto en el espacio exterior, como en la Tierra, puesto que en nuestro propio mundo se encuentran nada menos que dos Gemas del Infinito (¿Recuerdan quiénes las tienen?).
      Los llamados “Hijos de Thanos”, los cuatro extraterrestres que acompañan al conquistador resultan ser bastante llamativos, ya sea en su aspecto, como en sus poderes y personalidad, si bien solo uno de ellos llega a desarrollar en verdad esto último.  Estos son los personajes nuevos de la cinta, que el resto ya son bastante conocidos (y queridos) por el público, aun cuando se echan de menos Ant-Man y Hawk Eye, pero al menos a principios de julio (y justo para mi cumpleaños, je) nos reencontraremos con Scott Lang y Hank Pym en su segunda cinta, ahora acompañados nada menos que por la Avispa.  Igual para el fanático marvelita, las breves, aunque inolvidables intervenciones de dos igualmente famosos personajes de estos largometrajes, son otro detalle para degustar esta bloockbuster (tampoco diré quiénes son para no caer en spoilers, además de que uno de ellos solo puede ser reconocido por los ñoños más acérrimos, pues nunca se dice quién es realmente).

Contento por tener por fin mis entradas para ver esta gran película. 

     Teniendo en cuenta el nivel de amenazo que aquí está presente y de que estas entregas cinematográficas han querido mantener el grado de dramatismo propio de los cómics en los que están basadas, tenía que morir al menos alguien ¿No? Esa es en la práctica una “ley de la vida” (o más bien de las buenas historias ficticias que quieren ser verosímiles).  Mis alumnos que vieron (se supone) el filme antes que yo, me bromeaban queriendo hacerme spoilers y a los que yo (medio en serio, medio en broma) les respondía que al que se atreviera a hacerlo, le pondría de inmediato nota mínima en el Libro de Clases; luego, riéndose, me decían que fallecía…Batman (o Superman). La verdad es que antes de ver esta película, ya había asumido de que en la lista de caídos estaría a la cabeza…, que le encontraba cierta lógica en ello, pero (y estén preparados) casi como si se tratara de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte o de cualquier gran saga anual de DC o Marvel, los que vemos partir son demasiados.  Afortunadamente hay harto humor en medio de toda esta tragedia y cabe recordar que en los cómics del género el único que permanece muerto de verdad es el tío Ben Parker (de Spiderman, claro), que hasta Bucky (el fiel compañero juvenil del Capitán América en la Segunda Guerra Mundial…y que ahora conocemos como Soldado de Invierno), Jason Tood (el segundo Robin de las historias de Batman) y Hal Jordan (el más famoso de los Linterna Verde) han regresado desde el Más Allá para continuar con nuevas aventuras…Por lo tanto, es seguro que el año que viene, en la última parte de esta tetralogía vuelvan con nosotros.
     Por increíble que parezca, aunque en todo caso no olvidemos de que estamos hablando de la Casa de las Ideas, el villano Thanos, que hasta el momento había sido caracterizado como un ser incapaz de todo rastro de amor en su “negro corazón”, esta vez se nos humaniza de tal manera, que el descubrimiento de esta faceta suya da a la audiencia varias sorpresas.  Sin dudas que algo así enriquece bastante el argumento, que no es poca cosa conseguir unir a toda esa rica gama de personajes, al más puro estilo de las grandes sagas comiqueras marvelitas.  Al mostrarnos al “malo de la película”, alejado de un punto de vista maniqueo, es posible reconocer también en él un tema que nos define bastante: La búsqueda de la felicidad, que varía según cada uno de nosotros y que puede llevarnos a comulgar con otros o a separarnos del resto.  En este último caso, tal como pasa con Thanos, esa misma búsqueda se vuelve algo egoísta y que nos lleva a la soledad misma, al no considerar al otro como un igual, dentro de esta misma exploración.
      En la dirección estuvieron una vez más los Hermanos Anthony y Joe Russo, quienes destronaron al mismísimo Josh Whedon luego de hacer este último Los Vengadores: La Era de Ultrón, considerada algo soporífera por algunos y, sin dudas, la menos buena de la saga de Los Vengadores hollywoodense.  Y es que tras sus divertidísimas y elogiadas Capitán América y el Soldado de Invierno y Capitán América: Guerra Civil, parecían ser los adecuados para tomar la antorcha dejada (o quitada a) por Whedon.  Los exitosos resultados han confirmado esto y serán estos mismos quienes nos volverán a deleitar con su maestría tras las cámaras. 
      En el apartado musical también regresó el veterano Alan Silvestri, siendo esta su tercera banda sonora para el UCM, luego de Capitán América: El Primer Vengador y la primera entrega de esta saga de Los Vengadores.  Su trabajo sigue siendo más que aceptable, aunque tampoco llega esta vez a los niveles épicos de otras bandas sonoras de estos filmes, como sucede con las dos primeras cintas de Thor, de Patrick Doyle y Brian Tyler respectivamente.
     Para terminar, una vez más el adorado Stan Lee nos regala uno de sus graciosos cameos…Y, por supuesto, no abandonen la sala una vez comiencen los créditos, que viene una importante escena adicional, que por un lado nos trae de regreso a dos personajes que echábamos de menos desde hace rato y, por otro, abre el camino para la entrada de un clásico personaje marvelita en la pantalla grande.


                                   Tráiler 2 subtitulado en esperanto...y hablado en klingon. 
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