martes, 23 de mayo de 2017

Mis películas favoritas sobre fantasmas (quinta parte): El Ojo.


5.1- Sus directores.

      Los Hermanos Pang, Oxide y Dany Pang, son dos gemelos hongkoneses con larga trayectoria cinematográfica en su país, multipremiados y con varias cintas a cuestas que comprenden los géneros del terror, la acción y el suspenso.  Su carrera en Asia antes de conseguir la atención de Occidente (especialmente Hollywood), ha ido más allá de su patria, filmando incluso para intereses tailandeses.
      En sus filmes ofician no solo tras las cámaras, sino que de igual modo como guionistas, además de productores.  Ambos poseen varios trabajos hechos entre los dos, si bien sus carreras también la han continuado en solitario.
      Para los Estados Unidos han filmado juntos dos cintas, siendo la primera de ellas el filme de horror sobrenatural The Messengers (2007), como representantes de la oleada de directores orientales, que durante esa década fueron tentados por los gringos, gracias a sus talentos para asustar a las audiencias.  Posteriormente realizaron Bankok Dangerous (2008), nada menos que un remake para Hollywood de uno de sus viejos éxitos, de 1999 y con el mismo nombre y que esta vez tuvo nada menos que a Nicolas Cage en el protagónico.
Los Hermanos Pang.
       De estos hermanos solo he tenido el gusto de ver su debut en USA y su trilogía conocida como Ging Gwai en su lengua materna (la que ahora mismo inspira este post), de modo que no es mucho lo que puedo decir sobre estos dos, si bien poseen todo mi respeto hacia su trabajo.  Pues nadie puede negar lo estilizado de su cine, que en el caso de sus trabajos independientes no acusan pobreza, sino que mucho ingenio para aprovechar al máximo todos los medios disponibles, con excelentes actuaciones y, más encima, con sólidos argumentos que mantienen atentos a su público.

5.2- La Película.

     Estrenada en 2002 y conocida por acá como El Ojo (The Eye para los de habla inglesa), se trata de una intensa historia de fantasmas bastante original, aterradora y también muy emotiva, tal como algunos de los otros títulos que se han presentado a lo largo de esta serie de posts. Su argumento gira en torno a una joven ciega, quien de niña perdió la vista y ahora se le presenta la oportunidad de recuperarla, debido a una compleja operación que consiste en el trasplante de córneas.  Luego de esto, la chica debe requerir la ayuda de un especialista, para enfrentarse al proceso de aprender a moverse nuevamente en un mundo de imágenes; sin embargo ni ella, ni su doctor, están preparados para la habilidad (¿bendición o maldición?) que ha conseguido tras su tratamiento: es capaz de ver a los espíritus de los muertos, quienes en ocasiones hasta le conversan y con ellos, más encima, a unas siniestras imágenes a las que nunca les ve la cara, que se encargan de llevarse a las nuevas almas al Más Allá. 
      Hay varios puntos de interés en esta obra, que la hacen destacar por sobre otras películas de esta temática y entre ellas cierta naturaleza ligada al tema de un gran misterio que se debe resolver: quién fue la persona donante de sus nuevos órganos y de la cual de seguro recibió esta capacidad.  Es así que la protagonista, de nacionalidad hongkonesa,  viaja junto a su también joven doctor (no queda bien si la relación entre ambos se basa en la amistad o hay entre los dos un naciente romance) al vecino país de Tailandia, rastreando las raíces de todo lo que le está pasando.  Una vez en este sitio, en una cultura que parece tan cercana y a la vez lejana a la suya (pues además en dicha nación hablan otro idioma, además de poseer otra escritura), se encuentra con el dolor de ser diferente y enfrentarse al miedo de los demás hacia esta cualidad.
        Los flashbacks acerca del pasado de la difunta que heredó sus córneas, se encuentran filmados en un bellísimo blanco y negro, siendo realizados de tal manera que le otorgan un cariz de documental a estas escenas y que pese a la atmósfera sobrenatural, se presentan como un testimonio de la verdadera miseria humana que habita en nuestros corazones.  En este sentido nos encontramos con el tema de la soledad de los condenados a ser parias, los incomprendidos y la de aquellos  que han perdido a un ser querido.
       
      La religiosidad propia de estos pueblos y que corresponde al budismo, tiene un rol bastante destacado en el guión, en cuanto a la manera de cómo son abordados los mismos fantasmas y sus comportamientos (en especial en lo que concierne al deseo que tienen de seguir alimentándose).  Asimismo el concepto del karma (que al menos en esta primera entrega de la trilogía no se menciona directamente y que sin embargo está bastante presente), resulta primordial para llegar a creer en la existencia de estas entidades, ya que corresponden a aquellos que han quedado encadenados a este plano por algo pendiente (lo que incluso tampoco se aleja de la perspectiva occidental y/o cristiana).  La única manera de romper con el mal karma, que al menos acá se aprecia como la misma conocida noción de la repetición, es a través de la aceptación de la fragilidad humana que poseemos; de ese modo solamente las dos videntes que participan de esta historia, pueden conseguir según su propio caso la paz necesaria.

       El potente clímax en el que se resuelve el drama de la protagonista, bastante inesperado, luego de la nueva oportunidad que se le dio a su contraparte, es inolvidable y se encuentra filmado con gran efectividad.  Pues independientemente de la expectación que crea en los receptores, nos deja claro de que en el mundo las maravillas nunca se acaban.  Por esto mismo, tal como llega a darse cuenta nuestra heroína, la belleza de la vida es algo que nunca debemos dejar de tener presente; el amor y en especial así mismo, resulta fundamental para ser felices.
       Ante un concepto tan atractivo como el propuesto por esta cinta, Hollywood no pudo aguantarse las ganas y apenas pudo compró los derechos para realizar su propia adaptación.  Es así que en 2008 se estrenó la versión gringa con Jessica Alba como su principal estrella, quien por aquella época estaba en lo mejor de su carrera.  Filmada de igual manera por dos realizadores, David Moreau y Xavier Palud, es un filme casi calcado al original, bien hecho y efectivo.  Quizás lo más interesante de esta producción, es la manera de cómo abordaron el tema cultural y religioso, haciendo que en esta ocasión el viaje realizado por paciente y doctor, fuese a México (lo que sin dudas sirve para contrastar estos dos pueblos vecinos).


Trailer (no pude encontrarlo en su idioma original, sorry).

domingo, 21 de mayo de 2017

Regreso al Mundo de Watchmen. Quinta parte: Ozymandias.


5.1- El Guionista.

       Len Wein (Estados Unidos, 1948) es hoy en día toda una leyenda viviente en el mundo de los cómics, pues a lo largo de su carrera ha marcado tanto este mundo con sus personajes e historias, que sin dudas se encuentra en el reducido grupo de los artistas de este rubro que bien pueden ser considerados como los grandes constructores de mitos del noveno arte (codeándose con gente como Stan Lee, Jack Kirby, Bob Kane, Joe Shuster, Jerry Siegel, Steve Ditko, Chris Claremont, Alan Moore, Neil Gaiman, Frank Miller, Grant Morrison, George Pérez…).  Pues si bien sus colegas que también intervinieron en este proyecto de Antes de Watchmen poseen un currículo impresionante, solo Wein ha  conseguido crear personajes para las historietas que hoy en día están entre los mayores íconos del noveno arte (y que más encima son reconocidos por la gente que no lee este tipo de historias): la Cosa del Pantano (para DC) y Wolverine (para Marvel); por solo mencionar los más famosos.
       Por otro lado, no se puede dejar de lado el importante detalle de que de todos los que estuvieron en la génesis de esa gran novela gráfica que es Watchmen, solo este y otro más volvieron a encontrarse con sus personajes en estas nuevas aventuras.  Debe saberse que en aquellos años ochenta, el guionista hizo de editor, de modo que volver a contar con él y más encima para tres de los títulos de esta empresa, era sin dudas el guiño perfecto a la obra original que se respetaría en su esperada precuela.
       A la hora de detenerse en la inmensa cantidad de títulos en los que ha trabajado, cabe mencionarse su experiencia en colecciones antológicas de terror, la que lo llevó a la feliz oportunidad de diseñar junto al también consagrado dibujante Berni Wrightson, al avatar del Verde (reino vegetal) conocido como la Cosa del Pantano.  A mediados de 1971 ocurrió este hecho y desde entonces esta criatura de apariencia monstruosa, pero de gran corazón se ha convertido en uno de los estandartes de DC (con dos películas a cuestas, una serie de televisión de imagen real que sobrepasó los 70 episodios, su intervención en el más reciente filme animado de DC- Liga de la Justicia Oscura y hasta un cartoon para la pantalla chica, que lamentablemente solo tuvo 4 capítulos).

      Posteriormente en 1974, ahora para Marvel, junto al dibujante Dave Cockrum diseñó a nada menos que Wolverine, quien apareció primero como uno de los tantos contrincantes de Hulk en la propia revista del monstruo.  Al año siguiente, Logan, quien hasta hace poco había sido un agente del gobierno de Canadá (su patria), se unió a los X-Men en el también clásico Giant Sise Xen, también escrito por Wein. Pues debe saberse que la tendencia actual de poseer un reparto multinacional y/o multicultural, en las series sobre equipos, bien puede haber partido de esta idea del guionista, quien a través de este título tuvo la ocurrencia de integrar a nuevos mutantes a la academia del Profesor X.  Es así que para dicha aventura tuvieron su debut los hoy en día famosos Coloso (de Rusia), Tormenta (de África) y Rondador Nocturno (de Alemania).
      En cuanto a su trabajo relacionado con Hulk, para cuya colección estuvo escribiendo durante un tiempo, no se puede olvidar que realizó el argumento para uno de los episodios de la aclamada serie animada sobre el Gigante Esmeralda de los noventa y apareciendo en este justamente la criatura Wendigo (que recreó el artista sacada de la mitología aborigen norteamericana, para adaptarla a las historietas y siendo su estreno en las viñetas, justo cuando hizo también su aparición Wolverine).
      De entre sus numerosas contribuciones para el mundo comiquero, tampoco se puede olvidar que gracias a él su colega George Pérez comenzó su etapa como guionista (que ya hace rato era un dibujante consagrado), cuando escribió los diálogos de la primera etapa de la Mujer Maravilla actualizada por Pérez en los ochenta, hasta que este último por fin agarró vuelo por sí mismo para encargarse de ello también.

5.2- El Cómic.

     Debo comenzar afirmando que de todo Antes de Watchmen, esta novela gráfica es mi favorita de entre toda la colección, tanto por su guión como por (especialmente) su bellísimo dibujo hecho por Jay Lee y quien una vez más subió a los más altos estándares este tipo de expresión artística.  Por otro lado, otro detalle que me hace sentir mayor predilección por tal obra, viene a ser la manera en la que está caracterizado su protagonista, de una manera que lo humaniza a tal punto (pese a sus nefastas acciones en el cómic original), que resulta hasta comprensible (que no justificable) su supuesto rol del “verdadero villano” de la historia; además, este vigilante no deja de hacerse atractivo a los ojos del lector, porque en toda su parafernalia  (y al menos por la forma de cómo es presentado por Wein y Lee), no deja de ser una interesante representación de los más clásicos superhéroes que podemos recordar.
       
     El argumento está contado siguiendo los mismos parámetros armados por el maestro Alan Moore para Ozymandias en Watchmen, pues conocemos su punto de vista y hasta sus orígenes a través de sus propias memorias, por medio de su propio diario de vida y que un hombre de inteligencia superior como él registra con meticulosidad.  Es así que debido a estos atributos suyos intelectuales, acompañados por las mismas habilidades físicas humanas suyas llevadas al límite, debido a un riguroso entrenamiento (mezcla ideal que bien hace recordarnos a Batman),  el mismo lenguaje que emplea resulta ser si no empalagoso, algo propio de un hombre que se siente superior al resto y que por ello mismo no puede rebajarse a usar coloquialismos:

      “He logrado hitos científicos que pocos han sido capaces de imitar y nadie de reproducir.  Aun así pese a todos mis esfuerzos, la humanidad continúa precipitándose hacia su propia destrucción…Y al parecer he pasado una vida entera aprendiendo, sin pretenderlo, todo lo que me haría falta saber para quizá imponernos nuestra propia salvación”.

      La cita textual anterior demuestra además el autoconvencimiento de Ozymandias de que le corresponde una misión mesiánica, que solo él puede llevar (sin ayuda de sus ex compañeros de grupo).  En este sentido dichas palabras demuestran su particular manera de ver el mundo, que lo lleva a abrazar sin vacilaciones en el llamado maquiavelismo, puesto que tal como propuso el intelectual renacentista: el fin justifica los medios.  De este modo en la obra, el personaje principal no vacila en usar todo lo que esté a su disposición para llevar a cabo su empresa, de la que no duda que está en lo correcto y sin sentimientos de culpas, ni vacilaciones.
       En sus recuerdos, el hombre conocido también como Adrian Alexander Veid, trae a colación su infancia privilegiada como hijo de unos padres de gran cultura y riqueza, que lo amaron y le otorgaron la herencia genética, educativa y monetaria que lo convertiría con el paso de los años en uno de individuos más poderosos del planeta.  Es así que vamos descubriendo a este sujeto extraordinario (pese a su lado más oscuro), quien tal como queda de manifiesto en las viñetas, en verdad abraza la carrera de superhéroe por motivos que necesariamente no son egoístas, si bien no se acerca a la personalidad más heroica de alguien como Búho Nocturno.  Además, tal como vemos al paladín en la versión de esta historieta, pese a lo que ya se sabe de él por parte de quienes leímos la novela gráfica que inspiró todo esto, no es alguien que ame la violencia y  ello mismo queda demostrado en más de una ocasión, que tampoco mata a los criminales a los que se enfrenta (y oportunidades para hacer lo contrario no le faltan).
       De igual manera, destacable en su biografía es el tema de la soledad de los poderosos, ya que salvo su mascota y su primer mano derecha (una bella mujer, por cierto), Ozymandias debido a sus propios rasgos egocéntricos queda representado como alguien que en realidad, salvo en una ocasión, nunca llega a tener un par.
      En la novela gráfica ochentera queda de manifiesto la homosexualidad encubierta de Adrian, algo que salvo en una sola imagen de esta obra más reciente, es obviado.  Incluso queda expuesto un romance fracasado con una fémina, acontecimiento en la vida del protagonista que le otorga mayor sensibilidad, pese a su personalidad racionalista. 
      También destacable es su obsesión con el Doctor Manhattan, la que en el cómic original desencadenó los hechos que luego dieron por concluidos en su formidable clímax.  Es así que el guión de Len Wein nos deja más claro que nunca, al contraponer al uno con el otro, la razón de todo lo que sucederá más adelante (y que ya se contó por parte de Alan Moore), entre estos dos y el resto del dramatis personae. La relación que existe entre Ozymandias y el superhombre con poderes divinos, se completa luego con las propias miniseries dedicadas al Doctor Manhattan y a nada menos que Moloch (el único villano que aparece una y otra vez a lo largo de estas historietas).
      Un detalle que se puede agradecer en medio de la sublimidad que destilan las páginas de esta obra, presentada en 6 números (una de las tres más extensas de todo el proyecto), viene a ser la pequeña, pero graciosa cuota de humor que le otorga el escritor.  Es así que este elemento de carácter reiterativo en la trama, puesto que tiene que ver con la idea irónica de un hombre tan perfecto como Ozymandias, se vea tan “ridículo” con su traje, que por ello más de alguien se burle de este tratándolo de “niño bonito”.
       Volviendo a la preciosa labor de Jae Lee para acompañar los textos del veterano Wein, la manera de cómo este refleja a los personajes, sus emociones, las acciones y los paisajes, hacen de la experiencia de leer este cómic una verdadera delicia para los sentidos.  Debe saberse además, que Jay Lee no acostumbra a enfocar las imágenes de la manera más tradicional, buscando ángulos que le otorgan a las viñetas un aspecto surrealista.  A su vez, en el caso concreto de esta novela gráfica, puede llamar la atención la manera de cómo el dibujante elige representar al Comediante, exagerando sus masculinidad que la pone al mismo nivel de sus aspectos más toscos, de modo que aquí aparece como un hombre poco agraciado (el monstruo que en cierta medida es) y no el hombre de belleza masculina y sexy de otras encarnaciones suyas, lo que contrasta con la belleza casi andrógina de Ozymandias.   

martes, 16 de mayo de 2017

El viaje interior previo al viaje exterior.


      11,4 Sueños Luz es el nombre de la primera novela publicada del escritor español Nicholas Avedon, una obra de ciencia ficción que se nutre de algunos de los grandes temas del género: como las antiutopías, el ciberpunk (en realidad un subgénero dentro de este tipo de historias), la realidad virtual y las llamadas “naves generacionales”, entre otros.  Esta mezcla de tópicos permite el desarrollo de una obra interesante, bien escrita y que por supuesto también revela las mismas dotes creativas de su autor, por sobre los textos que muy bien lo pudieron inspirar a la hora de ensamblar su historia.
      Narrada en primera persona, de modo que no llegamos a saber nada más que lo que se revela al conocimiento de su mismo protagonista, está ambientada en un futuro más o menos cercano (o lejano según se le mire): El siglo XXIV.  La mayor parte del argumento transcurre en la Tierra, nada menos que en la populosa ciudad de París (de ahí, tal vez, el juego de palabras por parte de Avedon, con el nombre dado a esta urbe, Ciudad Luz, y la idea de los sueños de una vida mejor para sus personajes, como con respecto a la posibilidad de los viajes espaciales a años luz de distancia).  Su narrador y protagonista es Ariel, un hombre de unos cuarenta años, que trabaja como artista en lo que se llama “sueños vividos”, de los cuales es un afamado director.  Este a lo largo de sus poco más de 300 páginas, inicia un periplo en el que el encuentro de lo fortuito, lo lleva a ver la vida con otros ojos; asimismo su pasado lleno de recovecos, le trae uno que otros problemas, pero que además le permite proyectarse a optar por una mejor vida, de la que en algún momento tuvo.
      Ariel a través de sus propias palabras y acciones se presenta como un sujeto sensible, para nada un santo, que como todo reflejo de nuestra propia humanidad posee tanto virtudes como defectos (con respecto a esto último, tiene unos cuantos “pecados” que pesan sobre él); no obstante son sus propias flaquezas las que como a la gente “real”,  lo dignifican, por cuanto lo llevan a querer ser mejor persona de lo que es.  Es así que el conocimiento del amor, tal vez por primera vez en su agitada vida, le da la posibilidad de la redención que necesitaba para ser en verdad feliz y no quedarse con las migajas de dicha a la que estaba acostumbrado.  Justamente la naturaleza de visionario de Ariel como artista, permite una vez más en una obra literaria, al mostrarnos a un personaje que al poseer estas características, exponer la idea de que solo si llegamos a apreciar la belleza de lo que nos rodea (de la vida cotidiana misma), podemos trascender nuestras propias miserias.
       La llegada de alguien casi angelical como lo es Joanne a la circunstancia de Ariel, introduce en la trama el llamado proyecto Veluss, que ya va como en su cuarta misión y consistente en llevar cientos o miles de individuos cuidadosamente seleccionados a las estrellas, para terraformar un planeta distante.  Todo esto les permite a los elegidos y afortunados buscar nuevos horizontes, como también dejar detrás un mundo que ya parece acabado con las injusticias sociales y el estancamiento cultural.  Es así que la pareja participa en las complicadas pruebas individuales y grupales, para decidir quiénes son más aptos para emprender la odisea, exámenes que pueden durar horas y días.  Los momentos en los que se describen estas cesiones, corresponden en  ocasiones a algunos de los mejores pasajes de la novela:

      “Durante muchos minutos mareé mis pensamientos cocinando una tortilla de posibilidades, hasta que un chorro de voz, desde algún sitio, nos ordenó que entráramos en la habitación. Fuimos obedientes y entramos a una sala aséptica, dominada por una mesa ovalada, muy grande, de madera. Había cuatro sitios vacíos a cada lado y nos sentamos en la silla que nos habían asignado, marcada con un papel y nuestro nombre. Esos minutos no sirvieron para  que nos presentáramos. Se respiraba un aire competitivo. Al principio intenté ser simpático y sonreí cuando sorprendía a alguien mirándome, pero dejé de hacerlo cuando los demás no devolvían mi sonrisa. En varias ocasiones pensé en salir de allí. ¿Qué pintaba yo ahí, si sabía que no tenía intención de embarcar en la nave? ¿Me estaba retando a mí mismo, para ver cuán lejos podía llegar?, ¿lo hacía para ayudar a Joanne? Yo no era uno de ellos, no me parecía en nada. El tipo de mi izquierda se llamaba Prico, era el superhombre perfecto: frío, guapo, fuerte, inteligente. Justo a mi derecha estaba Sörgen, un nórdico enorme y rubio, con un rostro pétreo y tallado. Tener que competir con ellos me daba pereza, ¿para qué?”

       En el intertanto a la concretación de sus anhelos, aparecen, por supuesto, otros personajes y entre los que destacan sus amigos Carlos y la misteriosa Andelain.  El primero de ellos pese a lo maravilloso que parecer ser como persona (en especial hacia el final de esta obra, cuando se revela su verdadera identidad), no está tan delineado como la mujer a la que ama, pese a que en persona no la conoce (pues sus encuentros solo suceden en el mundo virtual conocido como Brin, propio de la fantasía épica más rancia al estilo de El Señor de los Anillos).  En cambio la mujer resulta ser en muchos aspectos un verdadero cofre de sorpresas.  Por otro lado, los momentos transcurridos en Brin, de igual manera están contados con amor hacia esta otra variante de la narrativa, de modo que la belleza de sus paisajes bien contrasta con frialdad del mundo real en el que viven los protagonistas. 
      A la lucha por lograr quedar entre los afortunados, que podrán partir en la inmensa nave hacia un nuevo mañana, se agrega una sublínea argumental de carácter policial, que le agrega intriga al libro, dejando claro además la atmósfera malsana en la que se mueven los personajes (y donde claramente se ha perdido el aprecio por la dignidad humana, en el mayor de los casos). 
      Tal como se afirma en el primer párrafo, este título se nutre del popular subgénero conocido como ciberpunk.  Por lo tanto estamos frente a un escenario en el cual las tecnologías computacionales se han desarrollado a tal nivel, que máquinas y hombres conviven a tal nivel, que los usuarios llevan en sus cuerpos aparatos para acceder mejor al uso de estos aparatos y todo tipo de programas computacionales, que les permiten además acceder a Internet desde sus conexiones híbridas (incluyendo a la realidad virtual).  De igual manera como en muchas de estas ficciones, nos encontramos con una sociedad en la cual la división entre ricos y pobres, está llevada a los mayores extremos; de tal modo que aquellos que pueden gozar de las comodidades de un pasar liviano, cuentan con todo tipo de lujos (la minoría), mientras que los demás o bien poseen uno que otro beneficio, en medio de un ambiente insano (claro) o en el peor de los casos apenas sobreviven en la más absoluta miseria.

    “Nos estrechamos las manos y salí de la comisaría. Fuera lo que fuera que estuviera ocurriendo no debía ser nada bueno. Era la primera vez que un alfa y dos oficiales de policía me interrogaban desde que estaba en París. Salí pensativo, sin darme cuenta de lo que estaba haciendo. La comisaría no estaba muy lejos del centro, apenas a una docena de kilómetros, pero el barrio no era bueno, ni siquiera para mí. A pesar de que había dejado el coche aparcado en un parking vigilado, un guardia armado con un rifle de asalto, me indicó que no me saliera del camino protegido por la alambrada electrificada y el muro de vitroacero. Era un túnel transparente, lleno de arañazos y manchas amarillentas que atravesaba una zona deshabitada hasta el depósito de coches. Debajo, protegido por el muro, podía observar a los cientos de pobres desgraciados que se arrastraban entre cartones, basura y cuerpos semidesnudos en trance. La luz artificial de las autopistas que tenían encima, solo servían para ver como la ceniza, el polvo y la suciedad caía casi de forma imperceptible, pero imparable.  Solo la lluvia artificial impedía que aquellos miserables se ahogaran enterrados con ella. Uno de ellos saltó hacia mí, y rebotó contra la gruesa pared. Su mirada animal no me asustó. Ya la había visto antes. Daba igual el lugar, la locura siempre se parece. Golpeó la pared con las manos desnudas, hasta dejar rastros de sangre roja en la pared. Aulló, rio y lloró. Lo dejé atrás evitando pensar en lo que significaba que la policía me interrogara. Los centímetros de vitroacero que me separaban de aquel desgraciado eran mucho más seguros que mi posición en aquel país. De la noche a la mañana podía ser yo el que golpeara el vitroacero, rabioso por haberlo perdido todo.”

     En la novela abundan los encuentros sexuales, siempre heterosexuales o más bien respondiendo a las fantasías masculinas con el tema del lesbianismo, de modo que este erotismo softporno puede llegar a cansar al lector y que le parecería que hay un abuso de tantos pasajes de este estilo (como sucede con quien escribe).  Quizás una mayor dosificación de esto o que al menos esté mejor justificada para la historia, sea correcto tener en cuenta, en caso de futuras entregas de las aventuras de Ariel y compañía.
      Por cierto, en determinado momento el curso normal de la narración en primera persona, por parte de Ariel se detiene, para dar paso a la vieja tradición del relato enmarcado, de la cual Nicholas como español nos recuerda la rica herencia literaria de la cual obras como El Libro del Buen Amor, Los Milagros de Nuestra Señora, El Conde Lucanor y el Quijote de la Mancha (entre otras) al parecer también se nutre este artista.  Pues la pequeña historia que aquí se inserta y contada por otro personaje, en realidad resulta ser uno de los puntos más brillantes de todo esto (tal vez por el cambio del punto de vista y en cual el hecho de que sea una mujer quien ahora nos relata todo, denote la versatilidad del autor para pasar de una modalidad a otra).
      En suma, 11, 4 Sueños Luz es una opera prima que se lee con rapidez, que consigue el interés de su público y que evidencia el manejo de su creador en el género literario que tanto amamos los que leemos estas líneas.  Por otro lado, es una obra acerca de la búsqueda de la felicidad, lo difícil que resulta concretar todo esto, pero que a la larga en el proceso nos lleva a la realización personal y a la comunión con los espíritus afines que se cruzan en nuestro camino.

Nicholas Avedon.

sábado, 13 de mayo de 2017

Ultimate Spider-Man en la pantalla chica.



     El superhéroe más popular del universo marvelita no puede faltar en la TV, con nuevos shows animados cada cierto tiempo, a través de los cuales sus productores actualizan sus aventuras y de paso consiguen motivar a las nuevas generaciones con tan singular paladín. Es así que sin dudas de todos los personajes marvelitas, es lejos el que posee a la fecha más cartoons, carrera que comenzó con el ya mítico programa del 67 y que duró hasta el año 70 (con su famoso tema cantado en los créditos de apertura, hoy conocido por todo el mundo).  A este mismo le siguieron nada menos que 6 otras series, antes de estrenar la última realizada hasta la fecha, Ultimate Spider-Man y que con sus 4 temporadas superó en cantidad de episodios a la que más duración había tenido hasta antes de ella: Spider-Man, la Serie Animada (con 65 episodios a su haber).
       Sin llegar a los niveles de calidad dramática de la que es considerada por muchos fanáticos y la crítica como la mejor adaptación para la televisión del personaje, correspondiente al recién mencionado título de los noventa, esta versión más reciente posee sus buenas virtudes y un montón de seguidores.  Es así que debido a su éxito, muchos lamentamos que la hayan cancelado para dar paso a un nuevo programa de este estilo y que se supone vaya más acorde con el próximo filme de imagen real a estrenar en los próximos meses: Spider-Man: Regreso a Casa.   Debe saberse que el impacto mediático de este hace poco finalizado show, ha sido tal, que originó otras series dentro del mismo universo ficcional y en las que se incluyen Vengadores Unidos y Hulk y los Agentes de S.M.A.S.H. Por otro lado, la creación de merchandasing relacionado, en especial ropa para niños con el logotipo del programa, ha sido lejos el mayor conseguido por alguno de los diferentes títulos del Arácnido.
        Debe saberse que se encuentra basada ligeramente en los cómics que iniciaron el llamado Universo Ultimate de Marvel, en el año 2000, creado por el guionista top de la editorial Brian Michael Bendis (el mismo de Alias e Invasión Secreta).  Esta iniciativa tuvo como intención renovar para las nuevas generaciones a los personajes más emblemáticos de la Casa de las Ideas, lo que por supuesto consiguió con creces.  El “experimento” partió con el Cabeza de Red y debido a su afortunado destino se extendió a buena parte de sus colecciones más clásicas, desarrollándose sus argumentos en un universo paralelo, que permitiera dejar de lado la continuidad de años de sus historias y que a los potenciales lectores más jóvenes podía alejar de comprarlas.
        Para hacer más atractiva esta otra incursión de nuestro Amistoso Vecino y asegurarse de cierto nivel artístico por sobre la espectacularidad técnica, se trajo por primera vez a Marvel a un artista consagrado en los cartoons de superhéroes: Paul Dini (imposible olvidar lo que hizo para DC con Batman: La Serie Animada en los noventa del siglo pasado y el resto de los programas que le siguieron con posterioridad).  El escritor se encargó de escribir el episodio piloto emitido en dos partes, con el cual sentó las bases de esta reinterpretación del adolescente justiciero; de igual manera hizo el guión de varios episodios más, al menos en las dos primeras temporadas, por lo general en los de carácter más cómico.

        Estrenada en abril de 2012 y finalizada en enero de este año, Ultimate Spider-Man se diferencia inmediatamente de sus predecesoras porque, primero, no se detuvo en volver a mostrar el archiconocido origen de los poderes de Peter Parker y de cómo fue que decidió dedicarse a su carrera defendiendo el bien; segundo, todos sus capítulos están hechos en base a team-ups, o sea, tratan acerca de misiones de su protagonista junto a otros superhéroes y nunca en solitario, de modo que a lo largo de su permanencia en pantalla aparecieron un montón de estos, entre ellos algunos que nunca antes habían salido en una serie animada marvelita hasta entonces (como Zumbador o el Caballero Luna).  Esta última tendencia en los guiones, tal como sucedió en su momento con la también recordada  Batman el Valiente, sin dudas que permitió dejar más claro que nunca en la retina de grandes y chicos la preeminencia del mismo Spider-Man, dentro de su respectivo panteón (ya sea al codearse con superhéroes más maduros y experimentados que él mismo, demostrando lo valioso de su persona pese a su misma inmadurez, como al convertirse en la fuente de inspiración de otros justicieros jóvenes y más novatos que él mismo).
       La premisa en general del programa es la siguiente: debido a su enorme potencial, pero también falta de disciplina para enfrentar a los villanos (lo que causa en ocasiones más destrozos públicos, de lo que se espera durante sus enfrentamientos), nada menos que Nick Fury lo recluta para trabajar con él en la agencia internacional de seguridad conocida como S.H.I.E.L.D.  La idea es la de educarlo en el uso de sus habilidades y qué otra cosa mejor para sacar lo mejor de su persona, que darle mayores responsabilidades.  Es así que el superespía (en su versión Ultimate, o sea calvo y afroamericano, tal cual el interpretado por ese maestro de la actuación que es Samuel L. Jackson, en los filmes del Universo Cinemático Marvel), le da la tarea de liderar a un pequeño grupo de superhéroes juveniles como él: Luke Cage, también conocido como Power Man, un muchacho con fuerza incrementada y cuerpo invulnerable producto de un experimento; Puño de Hierro, artista de las artes marciales místicas; Nova, quien posee poderes cósmicos; y White Tiger, la única mujer del grupo, con poderes animales concedidos por su tótem mágico.  Cada uno de estos nuevos compañeros, con los cuales llega a entablar una entrañable amistad, como es de suponer en este tipo de equipos, posee su propia personalidad que más que roce entre ellos, crea varias situaciones muy hilarantes y divertidas a lo largo de su desarrollo.

Spider-Man y su equipo original de S.H.I.E.L.D.: Luke Cage, White Tiger, Puño de Hierro y Nova.
        
      Para ayudar más a estos chicos a desarrollar sus capacidades (como también para vigilarlos), se les destina nada menos que al agente Coulson (el mismo popular personaje creado para las primeras cintas de imagen real del citado UCM y que luego se convirtió en el protagonista de la serie Agentes de S.H.I.E.L.D.) para apoyarlos en el papel de director del colegio donde todos estos estudian.   Coulson le otorga a los capítulos algunos de sus momentos más graciosos. Lamentablemente este fue discontinuado a partir de la tercera temporada.
         Tampoco se puede olvidar la presencia de nada menos que Stan Lee dentro de los personajes de apoyo, quien aquí hace del conserje del colegio de Midtown.  Pues su papel es lejos mucho mayor, que los esperados cameos que realiza en los filmes para el cine, ya que tiene mayores diálogos y participación.  Con posterioridad al final de la segunda temporada, es revelada la verdadera razón de por qué está en el mismo colegio donde van nuestros superhéroes.  Luego, en la cuarta temporada es “ascendido” en su cargo.  En el audio original la voz de este la pone el mismo Stan Lee, todo un lujo para el programa. 
        En la segunda temporada el grupo liderado por Spider-Man, se va nada menos que a vivir junto a este a su casa con tía May, lo que da para nuevas instancias de mucha comedia.  Por cierto, esta May no es para nada la viejita demasiado mayor a la que nos tienen acostumbrados, si no que es representada como una hermosa mujer (incluso sexy), de unos cuarenta años y muy activa.  Al ser un importante personaje de apoyo dentro de la mitología del Trepamuros, participa bastante dentro de los eventos de esta serie (quizás más que en cualquier otra dedicada al superhéroe).
         Otro personaje clásico de los cómics de nuestro justiciero, que posee bastante relevancia dentro de los guiones, viene a ser el bravucón, deportista, guapo y de pocas luces Flash Thompson, quien sin duda debe ser uno de los compañeros de aventuras del protagonista, que más han evolucionado a lo largo de este más de medio siglo de existencia (pues Thompson debutó en la misma primera historia que dio a conocer a Spider-Man).  Es así que a lo largo de estas cuatro temporadas, pasa por varias etapas, llegando incluso a convertirse en nada menos que el Agente Venom (otro que tiene su debut en la pantalla chica gracias a esta versión Ultimate).  Además termina convirtiéndose en uno de los mejores amigos de Peter Parker.  Respecto a la relación entre ambos, en un principio se ve cómo Flash hace bullying a su compañero de colegio y sin embargo admira al Trepamuros, a quien considera su ídolo, sin saber la verdadera identidad del enmascarado  (tal como ocurría en las historietas, en todo caso).
         Este Spider-Man no trabaja de fotógrafo para el Daily Buggle, sin embargo sí aparece de una manera muy especial su irascible dueño y editor J. J. Jameson: a través de inmensos paneles electrónicos dispuestos en los edificios de  Nueva York, desde los que este hombre cada cierto tiempo habla mal contra Spidey.  La voz en su versión en inglés original corre por parte de J. K. Simmons, quien hiciera tan bien de este mismo personaje en la recordada trilogía de Sam Raimi, con Tobey Maguire como Peter Parker/Spider-Man.
         Tampoco podía faltar el mayor amigo del protagonista: Harry Osborn.  Si aparece este mismo, no podía faltar su padre, Norman Osborn, el primer y más mortal Duende Verde.  El programa aborda la conflictiva amistad entre los dos jóvenes, pero en especial detalla muy bien el forzado parentesco entre padre e hijo.  Llama la atención, además, la manera de que a diferencia del cómic clásico, este Ultimate Harry Osborn no toma la identidad del Duende Verde II, sino que su faceta de criminal lo hace a través de otro icónico villano de las historietas; es así que a través de ello, Harry devenido en malhechor, las implicancias de su padre en su afán de destruir a su mayor rival, tampoco son obviadas en este título más ligero.  Si bien el patriarca  continua influenciando negativamente a su vástago, luego una trama mucho menos melodramática que la de las revistas, permite que ambos Osborn consigan su propia redención y puedan vivir en paz como familia.  
         La tercera temporada se constituye en un punto culminante dentro de esta serie, pues se dejan de lado las historias que tienen relación con el colegio.  Es así que a partir de este momento, se crea una especie de academia para superhéroes adolescentes en el Tricarrier de S.H.I.E.L.D. (la inmensa fortaleza o nave flotante de esta agencia) y que tiene como líder a ya saben quién.  Gracias a este arco argumental, llegamos a tener el gusto de ver por primera vez a otros personajes destacados del universo Marvel, como nada menos que a la singular Chica Ardilla (inverosímil superheroína, de una de las colecciones cómicas más hilarantes de los últimos años de Marvel y con su propia revista) y, más encima, a varias variantes del mismísimo Spider-Man, como Iron Spider (acá manejado por Amadeus Cho, si bien en un principio esta armadura hecha por Tony Stark fue regalada a Parker, tal como se vio en la primera temporada), Araña Escarlata y varios otros Spider-Man de universos alternativos: Medieval Spider-Man, Spider-Man 2099, Spider Pig (sí, la versión tierna y cómica en forma de cerdito), Miles Morales (el segundo Spider-Man Ultimate de los cómics, afroamericano y que sucedió a Peter Parker cuando este fue asesinado por los 6 Siniestros de ese universo) y Spider-Man Noir.   Debido a todo esto, la tercera temporada recibe el nombre genérico de Webs Warriors (traducido en castellano como Red de Guerreros).
      La cuarta temporada recibe el subtítulo de Versus Los 6 Siniestros, en atención al clásico equipo conformado por 6 de los más antiguos villanos de Spider-Man.   Pues el gran enemigo de Spidey, que aquí no es el Duende Verde, sino que nada menos que el igualmente archiconocido Doctor Octopus, decide buscar a los secuaces ideales que le ayuden a derrotar de una vez por todas  su némesis.  Si la apariencia de Doc Ock en la serie resulta acá por completo distinta y novedosa a la que nos tienen acostumbrados, siendo además lejos uno de los personajes mejor desarrollados en ella, al principio de esta temporada su imagen de freak total cambia por completo, hasta transformarse en un sujeto aún más repulsivo; por último, vuelve a transformarse para volverse un sujeto más parecido al de su estereotipo de las revistas (aunque en una versión “mejorada”) y luego durante un breve tiempo, muta a una especie de Cthulhu de los mitos lovecrafnianos.   Pese al aire ligero del programa que se decanta bastante por la comedia de enredos, si bien aprovechando al máximo la vastedad de la galería de personajes de Marvel, hacia el final de la serie que se da en esta misma temporada, sucede un impactante hecho entre Doc Ock y Spider-Man, que sube los niveles de dramatismo a un punto impactante; a partir de este acontecimiento, el emotivo final va en progreso, hasta el memorable cierre de esta etapa del superhéroe en la televisión.
      Varios otros villanos tienen en la serie apariencias muy llamativas, tales como Mesmero, Rhino, el Buitre, por supuesto el Duende Verde (en dos versiones, una de ellas de otro universo), el Supervisor, Armin Zola y muchos más.  En este sentido, los diseños realizados para los personajes en general, entre malvados y buenos resultan ser muy esmerados. 
       Quizás la marca más propia de Ultimate Spider-Man, sean los monólogos de su protagonista con el público, en lo que se llama “romper la cuarta pared”.  De tal modo, desde el primer episodio, Spidey se detiene para explicarnos varias cosas y todo de una manera tanto caricaturesca, como ingeniosa.  A este carácter que bien podría hasta llamarse surrealista, se agregan dos versiones SD (super deformed en inglés) de Spidey, que hacen de su conciencia a manera del angelito y diablito de los cartoons de antaño y que dialogan con él para convencerlo según sus propias naturalezas “buena” y “mala”; lo más cómico respecto a estos dos, viene a ser cuando ambas personalidades suyas pelean entre sí.
        Lo único que no les perdono a los productores de este show, del cual con tristeza vi su último episodio, es que debido a su “influencia” los demás títulos que comprenden este universo compartido (ya mencionados en el segundo párrafo), no posean créditos de apertura.  Pues si hacemos memoria, los anteriores programas sobre Spider-Man, en su mayoría tenían temas musicales bastante destacables.


Un genial video a manera de aperitivo de esta recomendable serie.

martes, 9 de mayo de 2017

Los blogueros que admiro. Primera Parte: El Cuchitril de Cidroq.


Introducción.

       Con la siguiente entrevista que feliz comparto con ustedes, comienzo esta nueva serie de post dedicados a todos aquellos blogs que sigo y que bien muchos de los que leen mi página pueden encontrar entre mis enlaces recomendados.  No son muchos la verdad y en algunos casos he sacado uno que otro de entre mis recomendaciones, ya sea porque sus creadores los abandonaron y dejaron de actualizarlos (que son muchos los que recuerdo en tales tristes circunstancias) o porque me pareció que sus autores tenían escaso interés en mantener contacto con este servidor...¿Así que por qué hacerles publicidad si no valoraban si quiera los comentarios que les dejaba en sus respectivos blogs?
        A través de estas entradas quiero homenajear a todas aquellas personas que me inspiran a seguir mi trabajo como colegas blogueros.  Aquellos que les iré presentando a razón de uno al mes, están distribuidos a lo largo del mundo, unos cuantos compatriotas y amigos de hace años, otros en este mismo continente y en algunos casos en España.  Se encontrarán con personas muy interesantes, con puntos de vista atractivos sobre varios temas afines y espero que al conocerlos a través de estas entrevistas, quienes nunca se hayan metido a estos enlaces, ahora lo hagan y descubran la genialidad de sus escritos.
          Espero de corazón que todos aquellos a los que invite a participar de esta empresa, se animen a participa de ella, que por el momento a solo dos personas se las he transmitido y les gustó la idea, una de ellas de quien ahora me referiré.
          Comencemos.

Mi presentación personal de Eduardo Romero, Cidroq, y su Cuchitril.

Eduardo Romero.

         
Supe de la existencia de esta página que ya sigo hace como 4 años de manera regular, gracias a que debido a uno de esos premios honoríficos dados entre blogueros, tenía que nominar a 10 blogs más a dicho galardón.  Como en ese tiempo apenas conocía el trabajo de unos pocos amigos en este medio (hoy en día solo uno de ellos continúa con su labor, Miguelito, también conocido como Mfkarlos de Le Dicen Poesía), me puse a buscar en Internet algunos blogs compatibles con mis intereses y así buceando por la Red tuve la suerte de encontrarme con el Cuchitril de Cidroq.
           De nacionalidad mexicano, gracias a él tengo razones de más para amar este país que tanto sentimos hermanado los chilenos (su catolicismo, sus tradiciones, su música, su cine, uf, un montón de cosas magníficas provenientes de sus tierras).  Mi propio papá adoraba esta nación, al punto de que la última película que vi con él en el cine fue...¡El Barrendero con Cantinflas! (allá en el siglo pasado, je).   Lo que más me gusta de Eduardo es su sencillez, que se puede apreciar en sus post hechos con mucho cariño, pues es una de esas personas que les encanta una buena charla y eso se puede apreciar en sus textos, que en muchos años más que yo como bloguero superan varias centenas.  Asimismo tengo la suerte de que charlo con él casi de forma periódica, a través del chat de Gmail (¡Las maravillas de la tecnología!), de modo que bien lo considero un querido amigo desde hace rato.  Ya en mi post sobre el quinto aniversario del Cubil del Cíclope, lo mencioné con mucho cariño, ya que cuando estuve convaleciente tras estar muy enfermo y no podía salir mucho de casa, tras una enfermedad que bien me pudo costar la vida, mis diálogos con él fueron toda una bendición para mí; así que tengo razones de sobra para estarle agradecido.
            Antes de dar paso a esta entrevista, debo contarles que otro motivo que me une bastante a Eduardo, es el tremendo amor que siente hacia sus dos hijas, lo que ha dejado expresado en más de una ocasión con sus post sobre su familia; pues si bien no soy padre, también tengo dos niños, casi de las mismas edades de sus pequeñas, que son mis sobrinitos Amilcar y Brunito,  mis propios musos inspiradores (y de quienes de vez en cuando subo una que otra foto).  

Entrevista.

Junto a su señora, María y sus "patronas":
Xóchitl (la mayor) y Heidi (la menor).

1- Preséntate brevemente.

     Soy Eduardo Romero, estoy acercándome a mi cuarta década de vida.  Soy alguien que podría definirse como un ejemplo vivo de que del caos surge el orden, ya que mis gustos y personalidad suelen abarcar áreas que normalmente se pensaría que son contrarias. Así, me atraen por igual los deportes y la literatura,  temas de ciencia y religión, y sobre todo, los temas relacionados a la cultura geek, aunque en lo personal no me gusta clasificarla así. Desde hace mucho me ha llamado la atención la escritura, y aunque dicen que una imagen vale más que mil palabras, creo que no siempre aplica y que un buen texto tiene el mismo valor. Siendo así pues quién soy, encontrarán un poco de todo conmigo si se desea entablar una conversación.

2- Cuéntanos del origen de tu blog.

     Como comentaba, me llama la atención la escritura, en buena parte inculcado el gusto por mi papá.  Cuando conocí los blogs hace ya siglos en tiempo internet, pensé que sería una buena opción crear uno; pero no me animaba del todo, porque al estudiar yo una carrera sobre temas computacionales, conocía todo lo que hay detrás de lo que el usuario ve en el blog.  Así que no quería meterme en esos engorrosos temas; ignorante era yo que ya tenían interfaces y opciones amigables al usuario que ocultaban toda esa parte técnica. El detonante final fue el nacimiento de mi hija mayor, pues yo quería dejarle alguna manera de que cuando tuviera curiosidad del pasado y pudiera tener un lugar donde consultar aparte de lo poco o mucho que le pudieran ofrecer mis recuerdos; si iba dejando registros, permanecerían allí para ella en el momento en que lo quisiera revisar.

3- ¿Qué temas abordas en el Cuchitril?

     El contenido principal del blog son remembranzas, cosas de mi pasado, de mis gustos y aficiones, que como comenté. Serán de varios temas, pero principalmente  temas geek.  Adicional a eso y para los propósitos del blog, también dejo constancia de eventos que son contemporáneos relacionados con mi vida y la de mis hijas, que también creo yo les interesarán. Entonces, el contenido se divide en temas de interés general,  que puedo compartir con mucha gente, y una parte especializada, que puede que no interesen salvo a mí y espero a mis hijas, aunque a alguno puede que al menos les haga pasar un rato ameno.

4- ¿Tienes alguna entrada favorita?

Una hermosa Navidad.
     Esta es una muy difícil, ya que realmente no puedo decir que tengo una, sino  que  muchas.  Cada una tiene cierto encanto cuando la escribes y no la puedes dejar fuera cuando escribes con gusto. Es todavía más complicado decidir, pero si la pregunta no se puede eludir, y solo por cumplir con la respuesta, digamos que hay una entrada que tiene un 9.99 de calificación para mí (la gran mayoría tiene un 9.98).  Es una que titulé Los 3 libros.  Y es así, porque al estarla redactando, recordé con una gran sonrisa momentos que compartí con mi papá y mi hermano, mientras descubríamos buenos libros para ampliar nuestros horizontes literarios.

5- ¿Qué es lo más valioso que te ha otorgado tu blog?

     Siendo honesto (y algo presuntuoso), lo más valioso aún no llega, que espero sea la aceptación y agrado de mis hijas cuando lean el Cuchitril; pero gracias a Dios una grata e inesperada sorpresa me fue dada, ya que yo esperaba que el blog permaneciera en el anonimato de ser solo uno de miles y miles de blogs; sin embargo a lo largo de estos ya casi 8 años, en distintas etapas, el sitio me ha permitido tener contacto con grandes personas muy amables e interesantes.  Como todo en la vida, hay ciclos, he perdido contacto con algunas, pero ganado algunos nuevos.  Así que casi desde el comienzo del Cuchitril ha existido alguien que ha revisado el material que hago, me ha servido para intercambiar ideas con ellos y me ha permitido establecer relaciones cordiales.  En estos momentos son 4 las personas con las que tengo más interacción, siendo por supuesto, el autor del formidable Cubil del Ciclope, uno de estos grandes seres humanos.  Afortunadamente de vez en cuando recibo la visita recurrente de algunos más.

6- ¿Comparten tus personas más cercanas esta faceta de tu vida?

     Respecto a este tema, el dicho de nadie es profeta en su tierra se cumple cabalmente, ya que actualmente solo mi hermano sigue el blog regularmente;  por cuestiones de la vida (trabaja en el campo y en casa no tiene internet), ha dejado de dejar comentarios escritos en el blog, pero comentamos algunos puntos del blog cuando nos encontramos.  Fuera de él, a los amigos y conocidos cercanos que les comenté, hace ya mucho tiempo que dejaron de aparecerse por el Cuchitril.  Así es la vida.  Un blog implica compromiso no solo de parte del autor, sino también de los lectores, y si no despierta un verdadero interés, fácilmente fallarán uno u otro lado.

7- ¿Por qué blog y no Facebook?

      En el caso particular del Cuchitril es más fácil de explicar, ya que su función principal es ser un enorme diario de vida, que pueda consultarse en cualquier momento y de la forma que sea más fácil para sus interesadas (espero) lectoras a las que está dedicado (las patronas, les digo yo). Facebook es completamente impráctico para estos fines.  Facebook, o varias  de las redes sociales actuales (al 2017), están pensadas para fomentar la espontaneidad, el ahora, el reconocimiento inmediato. Quien publica en Facebook busca el reconocimiento inmediato, la rápida difusión de lo que aporta y quedar bien ante la mayor cantidad de gente en el menor tiempo (que no tiene por qué ser malo forzosamente).  Quien publica en un  blog, espera que su aportación perdure, es menos visceral, que aunque sean pocos los que alcance inicialmente, el valor de su esfuerzo se mantenga por mucho más tiempo.  Digamos que facebook es para velocistas, los blogs para maratonistas.

8- ¿Cómo es tu proceso para escribir las entradas del Cuchitril?

     
Las bellas hermanitas.
Bueno, digamos que yo soy un "antiblogger", haciendo alusión a los "antihéroes" en los cómics. Parte del sello delCcuchitril es la informalidad. Si comparas los post del cuchitril con los que hay en el Cubil, parece que están hechos a la carrera y al aventón, y en parte así es.  Siempre pretendí que lo que pusiera en el blog fuera como si estuviera platicando en el momento con el que lee, no que fuera un escrito preparado (que creo en el fondo lo agradecería más el lector, pero, "pos" ya que). Así que básicamente lo que hago es primero fijarme la idea de lo que voy a escribir;  me pongo frente al teclado y los dedos empiezan a bailar (aunque más bien parece que tartamudean).  Voy avanzando línea tras línea.  Cuando se me acaban las ideas sobre el tema me detengo, le doy algo de forma a los párrafos, le checo la ortografía (a veces ni eso), busco algunas imágenes de apoyo las pego, y vámonos a publicar el post.  Claro hay entradas que ameritan algo de investigación previa, pero no son la mayoría. En parte (y no es justificación), la informalidad se acrecentó más desde que mi tiempo para dedicarle al blog se redujo muy drásticamente.  Tengo que dedicar más tiempo a tratar de sacar adelante a la familia.  Desafortunadamente mi velocidad de publicación está por debajo de los mínimos que yo tenía previsto, pero cada que puedo, saco una entrada. Tengo, mantengo y atiendo un blog, pero no soy un ejemplo de buen bloguero.  Soy un "antiblogger".  Deadpool y Wolverine estarían contentos conmigo.

9- ¿Qué esperanzas tienes a futuro con este blog?

    Yo he visualizado que cuando mi hija mayor tenga alrededor de 15 años (años más o menos, dependiendo como la vea de madurez), será cuando le revele la existencia del blog y comience a leerlo (espero).  También desearía que esto le despierte el interés por la lectura y la escritura, si bien para entonces quién sabe como esté la situación de los blogs.  Pero me gustaría que les sirva a las dos; cuando le llegue su momento a mi hija menor también y como incentivo para que ellas también hagan la lucha por plasmar sus ideas. Sería genial que pudieran seguir el legado del Cuchitril, y se convierta en el Cuchitril Familiar, si bien también que tengan sus propias iniciativas.

10- ¿Cuáles son tus palabras finales antes de terminar esta entrevista?

      Aunque uno diga que no, todo bloguero busca tener seguidores, afortunadamente hay algunos que gustan de leer al Cuchitril y que han entendido el formato que maneja.  Si alguien no lo sabe, un cuchitril es un lugar pequeño y desordenado, sucio a simple vista; así parece  el blog, donde el tema es que no hay tema.  A más de alguno le ha gustado y les doy las infinitas gracias.  Espero seguir contando con sus comentarios y aportaciones, ya que siempre tengo algo que aprenderles. Para quien me haga el favor de darle una oportunidad, les espera un lugar donde a partir de las ideas que puedo tener sobre un tema; siempre habrá un motivo para entablar alguna conversación amena si lo desean o al menos pasarán unos minutos entretenidos, ya que aunque esté lejos de tener opiniones complejas o muy eruditas, son ideas sinceras y siempre son las más fáciles de comentar. Mis mejores deseos a todos.

      Listo, Elwin.  Muchas gracias por todo el interés que le has demostrado al Cuchitril.  Sigo sintiendo que es mucho el honor que me brindas y que es un tanto inmerecido.  Sin embargose aprecia mucho que sea sincera tu invitación.  Te lo agradezco mucho. Espero sigamos en contacto por mucho tiempo más y que vengan muchos éxitos para el Cubil.
       Saludos y mis mejores deseos. 

Todo un padre orgulloso.

domingo, 7 de mayo de 2017

Un feliz matrimonio literario.

      
     Hace ya rato que la literatura ha evolucionado lo suficiente como para dar origen a todo tipo de subgéneros, dentro de la misma narrativa, los que van surgiendo en la medida que las mismas sociedades y culturas van creciendo.  Pues para que aparezca uno de estas novedosas formas de contar historias y reflejar con ellas estos cambios culturales, primero que todo deben darse las condiciones históricas para que el arte de narrar vea la aparición de tales relatos.  Es así que para que naciera el mismo formato de la novela, tuvieron que pasar siglos e incluso más de un milenio de tradición escrita, cuando recién los artesanos de la palabra se dieron cuenta que era posible articular una ficción más compleja y que sobrepasara los límites de los ideales pedagógicos y/o moralizantes de antaño; en otras palabras, que hubiera más interés por contar una buena y entretenida historia, que dejar una enseñanza al lector. 
       Si bien el relato policial, también conocido como de detectives, nació en pleno Romanticismo a principios del siglo XIX y gracias al ingenio de un grande como Edgar Allan Poe (quien ni siquiera supo que había inventado un nuevo subgénero literario), tuvo que llegar el siglo XX con sus propias características (y problemáticas), como para que sus convenciones literarias se diversificaran.  De este modo los mismos modelos que mejoró alguien como Sir Arthur Conan Doyle con sus historias sobre Sherlock Holmes, dieron paso a un nuevo tipo de sabuesos, bastante alejados de los elegantes investigadores de Poe, Doyle y otros más.
       A principios del siglo XX en Estados Unidos, la depresión económica de los treinta no solo permitió que gracias a la necesidad de evasión surgiera la llamada literatura pulp, con el desarrollo de la ciencia ficción y la fantasía épica, como también con la aparición del terror cósmico. A los nombres de Isaac Asimov, Robert Howard y Howard Phillips Lovecraft (como grandes ejemplos respectivos de estos 3 subgéneros mencionados), se sumaron también el de los  creadores de los cómics de superhéroes,  gracias al surgimiento de íconos tales como Superman, Capitán América y Batman.  Sin embargo en materia de literatura,  también surgió otra manera de contar relatos sobre crímenes y la persecución de la verdad, por parte de profesionales dedicados a ello: el llamado género negro.
       Fue una época en la que la miseria y la corrupción se podía ver en todos los estratos sociales, con la proliferación de distintas mafias y del hampa en general, bajo las que los negocios turbios del tráfico de drogas, la prostitución y el juego ilegal se convirtieron en verdaderos submundos con sus propios personajes, entre villanos y héroes.  Una nueva manera de hacer justicia apareció entonces, la que en todo caso no se alejaba mucho de los vaqueros del viejo far west gringo, en la figura de hombres duros que para enfrentarse a todo tipo de delincuentes, no dudaban en usar los mismos métodos violentos de estos para imponer su idea de justicia.  De la fusión entre lo real y la imaginación de los escritores, nació entonces el género negro, que si bien aborda crímenes y misterios que deben ser resueltos por detectives, se aleja de los parámetros clásicos y los muestra como sujetos que no dudan en estar al borde de la marginalidad, para codearse con la gente de la peor calaña y salir victoriosos de su empresa.
      Por otro lado, desde mucho antes de que comenzaran a surgir las primeras obras del policial negro, en la tradición oral se hablaba de brujos, misas negras y todo lo relativo a los demonios.  Particularmente la cronología real de USA está llena de antecedentes al respecto, desde los infames acontecimientos de Salem, entre verdaderos casos de magia negra e histeria colectiva propia del puritanismo inglés y que bien sabido ha sido acogido hasta nuestros días por los descendientes de estos colonos.  La literatura de terror se ha nutrido de estas historias que también evocan tiempos más antiguos como la Edad Media, de modo que los escritores no dejaron de aprovechar esta mina para sus propias fabulaciones.
William Hjortsberg.
           Y es cuando tras hacer este parcelado repaso acerca de la narrativa, circunscribiéndonos a los temas que hoy nos reúnen, que llegamos por fin a la novela de la cual les quiero hablar: El Ángel Caído (1978) del autor norteamericano William Hjortsberg (1941-2017).  Escritor y guionista de cine, siendo que su mayor logro en el campo del cine fue la realización del clásico ochentero Leyenda (1985) de Ridley Scott, en la actualidad solo es posible encontrar en español esta obra, la que por muchos años estuvo discontinuada y que menos mal rescató la editorial especializada Valdemar, en uno de sus preciosos tomos en tapa dura (aunque a un precio exorbitante por estos lares).  Lamentablemente no escribió mucho que digamos y aparte de este título, destaca Gray Matters (1971), hace largo tiempo traducida a nuestra lengua como Materia Gris, una obra de ciencia ficción postacopalíptica ambientada en un mundo posterior a la Tercera Guerra Mundial; no obstante, hoy en día este título es inencontrable.   Pues en el caso del libro que hoy nos reúne, estamos frente a un excelente ejemplo de la fusión de dos valiosos subgéneros literarios y por ello la anterior extensa introducción: el policial negro y la narrativa de terror sobrenatural, específicamente la relacionada con el satanismo, la magia y las misas negras, además de la misma existencia del demonio.
       La novela es engañosa, pues parte como una típica historia de detectives, ya que su protagonista debe resolver el caso que se le ha encomendado: encontrar al cantante Johnny Favorite, quien lleva más de una década fuera de la luz pública, pues quien lo ha contratado desea que este le pague una deuda pendiente desde hace años.  Lo que parece un trabajo de lo más sencillo, se va complicando cuando el protagonista, Harry Angel, se va dando cuenta de que su presa le resulta mucho más escurridizo de lo que parecía, quien además está involucrado en hechicerías.   Asimismo se va encontrando con varias personas ligadas al pasado del artista, cada uno de ellos estrambótico, también relacionados con estas prácticas secretas y que por lo que llegamos a conocerlos, pocos de fiar en su mayoría. En un principio todo parece tanto para el protagonista, como para el lector, de que se trata de puras supersticiones, no obstante a medida que se va desarrollando el argumento lo sobrenatural va tomando forma, hasta su impresionante desenlace.
       La narración está contada en persona, desde el punto de vista del protagonista, de modo que este y el lector como ya habrá quedado claro, solo se enteran de los distintos niveles de la verdad en la medida que la investigación va avanzado.  Esta manera parcelada de revelar los misterios en torno a Johnny permite, por un lado, ir aumentado la dosis de lo extraordinario y con ello dejar claro que las cosas no son lo que parecen, como también amentar la tensión de que no se trata de una misión de rutina, si no que cada vez todo se está poniendo más peligroso que nunca (y con ello su vida peligra); pues además los muertos van apareciendo de manera bastante violenta y/o macabra, por lo que parece que descubrir la verdad es nada menos que abrir una caja de Pandora.  Por otro lado, al conocer en intimidad al personaje principal, pese a que no se trata de un hombre que podría considerarse completamente admirable, resulta fácil al menos no interesarse por su suerte y hasta simpatizar con él.
       Si bien se sabe que el cantante se hizo humo poco después de la Segunda Guerra Mundial, a principios de la década de los cuarenta, la trama transcurre más de una década después, en los cincuenta.  Es así que el libro se constituye en un excelente muestrario de la misma sociedad gringa de aquellos años, con sus prejuicios sociales, en especial hacia la minoría afroamericana, que si bien ya llevaba décadas de emancipación, aún no era considerada con el debido respeto por todos los blancos.

      “—. Veo que tié compañía, así que volveé má tarde pá terminá, si no le moesta.
        —Está bien, Ethel. —Me tragué una sonrisa cuando pasó bamboleándose delante de mí —. Me iré en seguida, de modo que vuelva cuando tenga tiempo.
       —Sí señó. Sí señó. —Chasqueó los labios como si se le estuviera escapando la dentadura postiza y se encaminó hacia la puerta—. Diós, caballeos. No quise moléstalos.
       Sterne la miró con la boca abierta. Deimos se quedó inmóvil, rascándose la coronilla. Me pregunté si habrían notado que iba descalza y contuve el aliento hasta que se cerró la puerta de entrada.
        —Salvajes —farfulló Sterne—. Nunca deberían haberlos dejado salir de la plantación de sandías.
        —Oh, Ethel no es una mala chica — comenté, mientras llenaba la cafetera en el hueco de la cocina americana—. Es un poco lela pero mantiene el apartamento pulcro y limpio.
        El sargento Deimos soltó una risita. —Claro, teniente. Alguien tiene que fregar el water.”

      Es así que además se nos describe cómo la comunidad de color vive en sus propias zonas, muchas veces en los sitios más empobrecidos de la sociedad o donde la criminalidad es más frecuente (algo muy propio del policial negro, tal como en las novelas de Chester Himes, importante autor del género, afroamericano más encima y quien conocía desde dentro esta realidad).
       Aparecen acá personajes recurrentes en este tipo de narrativa: los policías que menosprecian a los detectives, las femme fatales, los artistas (en este caso músicos), drogadictos y mafiosos, entre estos últimos algunos de los supuestos pilares de la sociedad blanca más respetable.

       Un tema que destaca bastante en la novela y que tiene que ver con su impresionante final, corresponde a la noción que llegamos a tener de nuestra propia identidad, en la que son las acciones del mismo protagonista, con la aceptación de ello, lo que define esta visión de la conciencia de sí mismo.  Por lo tanto tal como queda expresado en el texto, somos uno mismo en la medida de que asumimos nuestra individualidad.
        A lo anterior y desde un punto de vista religioso, como también moral, se cruzan con las ideas cristianas del libre albedrío, la responsabilidad y la culpa.  Sin ánimos de caer en los spoilers, este libro toma un gran peso al llevarnos a estas reflexiones, pues teniendo en cuenta las características de los personajes y sus acciones, más todo el ambiente opresivo en el que se enmarca la historia, se agrega otra  temática cara a todo esto: la del castigo por los pecados, el cual puede venir tanto de la mano de un congénere, como de una fuerza superior; en este sentido, pese a que el argumento gira en torno a la presencia de entidades diabólicas, no deja por ello de mantener su lado religioso, pues ¿Acaso no es este tipo de mal una herramienta justamente orquestada para mancillar todo lo hermoso y bueno que hay en la creación de Dios? Es así que la única manifestación verdadera de amor que encontramos en estas páginas, al final termina destrozada por la contaminación espiritual en la que se encuentra hundido todo.
       Lo demoniaco está más que presente en esta obra, pero solo a través de detalles que  cuando se va acercando a su desenlace, toman en realidad un corpus como algo que no trata puramente de gente desquiciada, sino que es real.  En este sentido destaca el hecho de que todos aquellos acontecimientos de carácter sobrenatural, que se cuentan en la narración, en verdad solo ocurren de manera indirecta, o sea, sabemos que pasaron o bien porque los cuenta un personaje al protagonista o bien corresponden a un recuerdo; de este modo todo queda en las tinieblas de la incertidumbre ¿Ocurrió en verdad de esa manera o solo son patrañas de una mente enferma? No obstante la confesión del verdadero villano detrás de todo lo que está pasando, hecha verdaderas luces sobre la existencia del inframundo; por otro lado, no podemos olvidar que la mayor “virtud” de los demonios supuestamente es su capacidad para engañar y con ello llevar al débil ser humano a su propia condenación, algo que queda bien expresado en el clímax de esta obra.  De igual manera, algo que sí está muy evidenciado es que el mal existe y en este sentido es la podredumbre del alma humana la que no está puesta en duda, en especial con el efectivo pasaje dedicado nada menos que a una misa negra.

     “Sucedió muy rápidamente. El sacerdote le entregó el bebé a un acólito y recibió un puñal a cambio. La hoja refulgente reflejó la luz de los cirios al cercenar el cuello de la criatura. El pequeño se convulsionó, ávido de vida, y sus alaridos se redujeron a un gorgoteo ahogado.
      —Te sacrifico al Divino Lucifer. Que la paz de Satán sea siempre contigo.
      El sacerdote sostuvo el cáliz bajo la sangre que brotaba a chorros. Terminé el carrete mientras el bebé moría.
      Los gemidos guturales de la congregación se elevaron por encima del murmullo acelerado de un tren que se aproximaba. Me dejé caer pesadamente contra la pared y volví a cargar la cámara. Nadie me prestaba atención. El acólito sacudió al crío inerte para aprovechar las últimas gotas del precioso líquido. Unas salpicaduras vividas brillaban sobre las paredes cochambrosas y sobre la piel pálida de la chica tumbada encima del altar. Lamenté que cada una de las fotos que había tirado no hubiera sido una bala y que no fuese otra sangre la que oscurecía los azulejos olvidados.”



     Como sucede con los grandes clásicos literarios, los nombres de los personajes no pueden ser más simbólicos respecto a lo que estos encarnan.  En primer lugar nos encontramos con el nombre del personaje principal, Harry Angel, apellido que no deja de estar en conexión con el título de esta obra y con su transfondo.  En lo que concierne a la tradición religiosa judeocristiana, los demonios son los ángeles caídos del Cielo, quienes debido a su soberbia contra Dios fueron expulsados de Su presencia; sin embargo este Harry Angel debido a sus propias acciones también es un ángel caído en desgracia.  Luego está el cliente del detective, el sofisticado señor Louis Cyphre, que suena y se escribe en la práctica igual que Lucifer, el nombre angélico de Satanás, el mayor de todos los diablos.  El cantante bajo el que está detrás el protagonista, Johnny Favorite (Favorito en español), con su apellido apela al carácter lúdico de este y que tiene que ver con la suerte, que es tan irregular en la vida de los hombres.  Luego están dos mujeres ligadas al pasado de Favorite, Evangeline (de Evangelio) Proudfoot y su hija Epiphany (Epifanía), ambas con evidentes nombres bíblicos y que sin dudas tienen que ver con el mundo sobrenatural, debido a sus intereses con el vudú, la magia de raíces africanas que apareció en Haití y luego trajeron a USA los emigrantes; sin embargo como el libro juega con el tema de que nada es lo que parece, del engaño (algo usual entre criminales…y lo satánico), a través de ellas y en especial de la última, queda expresado que aún en medio de este submundo de sombras es posible que haya algo de luz.  Asimismo uno de los dos policías que acosan al detective, se llama (o apellida) nada menos que Deimos, nombre correspondiente a uno de los dos demonios que acompañan al dios griego Ares (Guerra) y que en español viene a ser Terror.
       Hay varios pasajes memorables a lo largo de esta novela que se lee con adicción, todas ellas con respecto al mal latente que poco a poco va apoderándose de los acontecimientos.  En este sentido, se pueden mencionar las mismas muertes de las que es testigo el agente.  Sin embargo mucho más destacable es un muy particular homenaje al clásico hollywoodense de los años treinta Freaks, sobre un grupo de fenómenos de circo, así como el supuesto servicio religioso al que asiste Harry y que termina corrompiéndose de manera atroz.  De igual manera no se puede olvidar la misma misa negra que aquí se describe y que por más que en la narración fuese casi impensable pensar que haya gente que se preste para ello, en el mundo real sí existe.

      “Hice girar el pomo y me encontré con una habitación amplia y desnuda, a la que varios sofás desvencijados, de segunda mano, y algunos carteles coloreados que alegraban las paredes enmohecidas, pretendían darle cierto aire doméstico. La mujer gorda llenaba un sofá como si se tratara de un sillón. Una mujer diminuta, cuya barba negra y rizada se desplegaba sobre una púdica pechera rosa, estaba abstraída frente a un rompecabezas a medio montar.
       Bajo una polvorienta lámpara de flecos, cuatro extraños y contrahechos seres humanos se consagraban al rutinario ritual del póker. Un hombre sin brazos ni piernas se hallaba montado sobre un cojín como Humpty Dumpty, el huevo de los cuentos infantiles, y sostenía los naipes con unas manos que nacían directamente de los hombros, igual que aletas. Junto a él estaba sentado un gigante, cuyas barajas parecían pequeñas como sellos de correo por contraste con sus dedos desmesurados. El que repartía las cartas tenía una enfermedad de la piel por cuya causa su tez resquebrajada parecía la coraza de un cocodrilo.”
       En 1987 se estrenó la versión cinematográfica, de parte de todo un director de renombre: Alan Parker.  Pues este cuando filmó su cinta, ya tenía a su haber un montón de títulos destacados, tales como el drama carcelario El Expreso de Medianoche (1978) y el musical de culto con las canciones de Pink Floyd El Muro (1982).  Tras realizar esta otra obra, demostró su enorme versatilidad para moverse con seguridad entre distintos géneros.  Por otro lado, se contrataron a dos grandes actores, al emergente Mickey Rourke, quien con este filme realzó su talento y que lejos sobrepasaba su propia popularidad como “cara bonita” y símbolo sexual, tras haber hecho hace poco la erótica 9 semanas y media y al veterano camaleónico Robert de Niro.  El primero, más joven, hizo del detective de una manera en verdad plausible, si bien no se dejó de explotar en el largometraje la misma sensualidad de este histrión, con su barba de días, su indumentaria de investigador de “mala muerte”, que aunque desaliñada realzaba su masculinidad y luego su célebre desnudo en uno de los momentos más recordados de esta película.  De Niro, en cambio, encarnó al misterioso hombre de negocios que solicita los servicios de Angel y sin dudas que en las 4 escenas en que aparece literalmente “se  roba la películas”.
Precioso afiche ¿alemán? de la película.
        La cinta está realizada como un exponente moderno del estilizado cine noir, correspondiente a una variante cinematográfica ligada al propio género negro, en el cual la fotografía prima las sombras y los ambientes claroscuros, lo que en el caso del argumento de esta película calza bastante por sus personajes ambiguos en el plano moral.  Para resaltar más esta adecuación de la adaptación del libro a la pantalla grande, en sintonía con el noir, se filmó todo creando varios planos en los que la mugre, la humedad y la oscuridad dan testimonio del carácter siniestro de todo; es más, escaleras y ventiladores aparecen en varias imágenes, todo desde un ángulo que denota la idea del laberinto pesadillesco en el que se encuentran los personajes.
      La historia cambió de nombre en esta versión, pasando a llamarse Angel Heart en vez de Fallen Angel, como le puso Hjortsberg.  En castellano fue estrenada como El Corazón del Ángel en España y Corazón Satánico o Corazón Diabólico en Latinoamérica.  Se la puede considerar como una excelente traslación del libro a los medios audiovisuales, si bien posee unos cuantos cambios en la historia, como su eliminación de varios de sus mejores momentos (como la citada misa negra) y agregando otros, tal como su final que resulta aún mucho mejor logrado que el del libro.
        El erotismo cobra bastante relevancia además en esta cinta, algo que no solo corre por parte su protagonista masculino, sino que también gracias a la belleza morena de la actriz que encarna a Epiphany, Lisa Bonet en su debut para el cine.  El momento en el que detective y la juvenil muchacha afroamericana se entregan al deseo, corresponde sin dudas a una de las escenas de sexo más recordadas de la década, tanto porque aún en esos años las relaciones interraciales no eran muy habituales en el séptimo arte, como por atmósfera macabra en la que transcurre todo esto.
         La cacofónica música incidental de Trevor Jones para el cine, realza además el tono lúgubre de todo.
         Antes de terminar, deseo compartir con ustedes una anécdota con respecto a este libro.  Pues como ya saben quienes han leído mi texto, el tema del vudú toma un papel bastante destacado en sus acontecimientos, siendo que dichas prácticas nacieron en Haití.  Pues bien, a Chile en los últimos dos años han llegado un montón de emigrantes provenientes de dicha isla, de modo que en mi propio caso ahora ya tengo entre ellos a varios vecinos, algunos incluso comerciantes a cuyos locales voy a comprar con mucho gusto (gente muy amable y alegre); la verdad es que me gusta ver sus bellos rasgos y colorido a mi alrededor y cuando puedo converso con uno y otro apenas se me da la ocasión.  Me encanta oírlos hablar en creolé. Asimismo el bus que tomo en dirección a mi trabajo en la mañana muy temprano se llena de esta gente y hace rato que la verdad deseo hablar con algunos sobre estas supercherías.  Fue así que hace poco, mientras me encontraba leyendo esta novela, la dama que iba sentada a mi lado era haitiana y con el dedo me indicó el libro que tenía entre mis manos.  Al principio me costó entenderle, pues en su caso no hablaba muy bien español, además de que yo iba escuchando música, así que me saqué los audífonos.  Le pasé mi lectura cuando me preguntó de qué se trataba (yo poseo la vieja edición de la editorial Pomaire, imagen con la cual encabecé esta entrada) y le hice un pequeño resumen de su contenido. Obviamente no dejé de referirme al tema del vudú, a ver si lograba engancharla para dialogar más al respecto.  Pues la joven mujer muy atenta le echó un repaso al tomo...Y luego siguió en su propio mundo,dejándome con ganas de una entretenida conversación sobre un tema del cual desde quiero saber más por parte de algún haitiano.  Creo que apenas pueda, mejor le preguntaré directamente al primero de estos para satisfacer mi curiosidad.


Trailer de la versión cinematográfica.

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